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Los ritos nuestros: 13 de noviembre y otras fechas
Por Pablo Sigüenza - Guatemala, 21 de noviembre de 2007

Entre la noche del 22 y la mañana del 23 de febrero de cada año algunas comunidades del país llevan a cabo una importante ceremonia, alrededor del fuego, con la que reciben la luz de un nuevo año, según el calendario solar maya. Preparar esta celebración lleva algunos trabajos comunitarios y familiares. La celebración en sí, dependiendo de la accesibilidad, se realiza en cerros considerados sagrados en medio de meditación, alegría, rezos, comidas, bebidas, historias, leyendas, aromas, colores, texturas, significados y significantes variados. Para la mayoría de estas comunidades la celebración del Waxaq’ib B’atz es otra fecha en la que la ceremonia alrededor del fuego es importantísima: es el inicio del año según la cuenta corta a partir de los ciclos lunares.

Para los creyentes cristiano católicos hay todo un año santoral que indica fechas fundamentales que deben celebrarse para recrear pero también para revivir (volver a vivir) sucesos que fundamentan la fé. Así tenemos que la navidad, la cuaresma, el corpus cristi, la asunción y muchas otras son celebraciones que se repiten anualmente sin falta alguna. La ejecución de actos rituales en fechas determinadas es una práctica de todas las culturas del mundo. Seguramente el mundo musulmán tiene su propio calendario con festividades y celebraciones que se han repetido por generaciones.

En este marco de expresiones culturales, originadas en la concepción del mundo, los individuos y colectivos que afirmamos que la realidad es transformable a partir de la acción del ser humano, recurrimos a fechas puntuales para rememorar los actos de individuos y pueblos que dieron pasos contundentes en la trasformación de las condiciones de injusticia en las que se encontraban y en contra de las diversas opresiones que existen en las relaciones humanas. Nada más humano que la práctica ritual. Así la parte de la población guatemalteca con ideales y principios libertarios y democráticos rememoramos eventos y fechas como el 20 de octubre, el 01 de mayo, el 13 de noviembre, el 07 de noviembre, el 01 de enero, 19 de julio (muchas de ellas evocan sucesos fuera del país pero que su impacto no nos ha sido ajeno); y las fechas de nacimiento o muerte de personas como Manuel Colom Argueta, Juan Gerardi, Rogelia Cruz, Mario René Matute o Luís Turcios Lima, entre otras menos conocidas pero importantes para colectivos particulares.

Reconociendo que está costumbre de conmemoraciones es una práctica permanente y culturalmente arraigada, una pregunta clave es ¿en qué grado pueden aportar a la renovación de la lucha popular, la realización de estos actos rituales de conmemoración desde la izquierda guatemalteca?

Una sólida comprensión de la historia es pilar fundamental para entender las relaciones de opresión actuales. Ver al pasado con ojos críticos potenciando la historia no oficial puede proveer de insumos para la práctica presente y futura. Recordar hechos y personas, que sucedieron y vivieron bajo los procesos de trasformación de la realidad social sirve de referente y de sustento de nuestra práctica política. Dos riesgos hay que reconocer en la permanente vista al pasado: a) Ver al pasado como “el tiempo mejor”, en el que todos luchaban, en el que la ética evitaba la corrupción de los procesos, en el que valía la pena luchar; b) Buscar las soluciones fundamentales de los problemas actuales sólo en las certezas que tuvimos ayer.

Si bien la izquierda, como cualquier expresión social, necesita certezas sobre las cuales caminar, y éstas se encuentran generalmente en el camino recorrido, la izquierda está obligada a poner a prueba sus certezas, porque puede ser que varias de ellas no correspondan a la realidad en que actúa. Esto nos lleva a afirmar que las fechas y las conmemoraciones a las que recurrimos deben ser tomadas como puntos de referencia llenos de nuevos significados para que puedan ser símbolos apropiables por otros sectores de la sociedad. La importancia de nuestros ritos de conmemoración se encuentra en que, precisamente, dejen de ser nuestros y sean de muchos otros, esto permitirá que la visión de trasformar el mundo también sea de muchos otros.

Fuente:www.i-dem.org - Nueva Época número 1334


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