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La Revolución del 20 de Octubre
Por Quintus - Guatemala, 24 de octubre de 2005

Mensaje a los traidores: No pudieron destruír la Revolución del 44, simplemente la interrumpieron por 60 años….

Agobiados por la multitud de problemas de a diario, los guatemaltecos a menudo soñamos con la llegada de un mesías. Una especie de Harry Potter que con su varita mágica cambie la cruda realidad nacional a algo mejor. Siendo optimistas, fijamos nuestra vista en el futuro, esperanzados de que nuestros nietos serán capaces de vivir en un país mucho mejor que el que nos tocó a nosotros. Atrapados en el juego futurista, ignoramos que una vez, nuestro país estuvo a la vanguardia de Latinoamérica. Nos olvidamos que una vez, Guatemala tuvo una admirable cohesión social, la misma cohesión social que hoy tanto nos evade y que es el elemento primordial del progreso.

Por alguna razón u otra, a las nuevas generaciones se nos habló nada o muy poco de La Revolución. Y es que cuando se estudian los postulados de La Revolución, se entiende inmediatamente que no necesitamos ni un mesías ni un nuevo ideario. La clave de nuestro futuro nos fué dada hace 61 años con un movimiento ciudadano que tuvo precisamente todo lo que el 15 de septiembre no tuvo: participación pluritaria, liderazgo genuino e ideales nobles.

Por doloroso que sea, es necesario que las nuevas generaciones también se enteren que la primavera democrática de Guatemala fué infamemente interrumpida por la intervención estadounidense de 1954, año que también marca el inicio del holocausto chapín –con la llegada de Carlos Castillo Armas- , y que habría de alcanzar su climax con la política de tierra arrasada de Ríos Montt. Décadas después, con la desclasificación de documentos secretos y confesiones de personas involucradas, la evidencia histórica es abundante y apunta su dedo castigador hacia el gobierno de los EEUU y a los infelices traidores que por un plato de lentejas decidieron despojar a un pueblo entero de lo que jamás serían capaces de darle. Hoy por hoy sabemos sin un ápice de duda que la mal llamada “liberación” fué una farsa brutal de la misma escala que la invasión a Irak. Al igual que no hubo armas de destrucción masiva en Irak, nunca existió un gobierno controlado por Moscú en Guatemala, independientemente de lo que la “prensa independiente” pudiera haber dicho en su momento.

Desde una perspectiva histórica, la Revolución del 44 es una fecha importantísima para Guatemala, independientemente de que los guatemaltecos estemos conscientes de ello o no. De ahí que sea extremadamente frustrante que a pesar de su importancia, los más recientes hallazgos históricos que exoneran a los gobiernos de La Revolución de las calumnias gringas no sean divulgados , ni mucho menos discutidos. Sin embargo, y para nuestro pesar, la intoleracia que se engendró con la intervención aún sobrevive dentro de las conscientemente ignorantes élites ubiquistas que aún controlan la economía y los medios de comunicación. Es por eso que ahora más que nunca es importante que los logros de La Revolución del 44 se divulguen a todas las generaciones que han sido deliberadamente privadas de conocer lo mejor de su historia.

Pero no podemos ver hacia el futuro sobriamente si en nuestros pechos aún se anida el resentimiento. Aprendamos las lecciones de La Revolución, y de la infamia de la intervención y sus secuelas. La nobleza de los ideales de La Revolución nos darán el valor de perdonar a los que tanto daño le han hecho al país. Y si de verdad queremos honrar la memoria de La Revolución y de los que murieron por ella, todo lo que tenemos que hacer es tener el coraje de ver hacia el pasado…¡Y aprender!

Fuente: www.hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com/ - 201005


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