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Putrefacción Moral (Castración Psicológica y sus Consecuencias Lógicas)
Por Quicheleño - Guatemala, 3 de marzo de 2007

Hoy se asustan con sus propios espantos.

En un país normal, cuando un diputado – sea candidato a la presidencia o no- acusa al Ministro de Gobernación y al Jefe de la Policía de asesinato sus declaraciones se toman en serio. Para empezar, aparecerían en primera plana en todos los periódicos. Ante semejante revelación, el congreso se declararía en sesión permanente y empezaría a considerar la posibilidad de votos de falta de confianza. Los funcionarios en cuestión por su parte, desmentirían los cargos y presentarían demandas por difamación (observando también que en un país normal habrían tenido que renunciar cuando se supo que los policías eran los asesinos de los diputados salvadoreños). El Presidente de la República se apresuraría a ofrecer la renuncia de no aclararse la situación en un tiempo prudencial, mientras el Jefe del Ministerio Público habría llamado a conferencia de prensa para dar detalles de la investigación de oficio. El pueblo saldría a manifestar su repudio.

Pero Guatemala no es un país normal. Guatemala es un país castrado (valga la analogía machista).

La castración de nuestro país empezó con la intervención, continuó con las dictaduras y culminó con el genocidio de los 80´s. Se nos metió a patadas en lo más profundo del psiqui: la democracia no existe, el respeto a la ley es para los tontos y débiles, la vida no vale nada. Se nos forzó la mentira como verdad, se nos robó la dignidad y se institucionalizó la arbitrariedad. Cualquier intento por resistir se sofocó con más arbitrariedad y dosis constantes de violencia. Los mejores líderes fueron sistemáticamente eliminados hasta que nos quedamos si voz. Mudos y eunucos.

Hoy, los edecanes del Estado fallido, los asesinos de la esperanza, los mismos que facilitaron y aún facilitan la intervención, los cómplices de las dictaduras y los voceros de la injusticia se razgan las vestiduras y se somatan el pecho.

Hoy se asustan con sus propios espantos.

Hoy se lamentan que no tenemos huevos pero se les olvida que ellos ayudaron en la operación.

Se quejan de que nos quedamos callados ante todo pero se les olvida cuando por complicidad criminal se quedaron callados ante el genocidio.

Se quejan de que no tenemos líderes pero se les olvida que por acción u omisión, ellos los condenaron a muerte desde sus tribunas.
Se quejan de la corrupción pero se les olvidan las fafas.

Se quejan de que no hay estado de derecho pero se les olvida que ellos ayudaron a establecer la ley de la selva.

Se quejan de las mafias pero se les olvida que trabajan para los grandes evasores.

Se quejan de los narcos pero no nos dicen quienes les lavan el dinero.

Se quejan de la impunidad de las maras pero se les olvida que aún no han reconocido ni el informe REHMI ni el reporte de la CEH. Después de todo, las maras y el narcotráfico tuvieron que aprender la cultura de la impunidad y la arbitrariedad de alguien.

La indolencia y la pusilanimidad son efectos de la putrefacción moral, no causas.

Fuente: www.hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com - 270207


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