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El voto en los Estados Unidos
Por Roberto Arias - Guatemala, 23 de octubre de 2004

Los norteamericanos irán a las votaciones el próximo 2 de noviembre de este año 2004.

Las votaciones en los Estados Unidos son votaciones en las que todos deberíamos emitir sufragio con la finalidad de tener, por lo menos, la mínima participación en las decisiones sobre el destino de la mayoría de los pueblos del mundo, incluyendo, desgraciadamente, a nuestra Guatemala. Si hubiere duda, puede preguntársele a Irak, Irán, Vietnam, Corea, Japón, Granada, Panamá, Angola, Nigeria, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Venezuela y una larguísima y casi interminable lista de etcéteras, porque, diga usted estimado lector ¿en dónde no han metido las manos, las armas y la muerte los políticos gringos disfrazando de buenas intenciones la intervención de los países para mantener firme su hegemonía de explotación comercial y para vender armas a las partes en conflicto?

El presidente George W. Bush se ha caracterizado, al igual que su padre, por la ineptitud en la administración económica y de seguridad, azuzando inútilmente nidos de abejas que después escapan a su control. En la actualidad la cifra de desempleo en EE.UU. es alarmante; según las cifras oficiales publicadas, únicamente en el Estado de Ohio se perdieron 240,000 empleos durante esta administración Bush.

George W. Bush resultó siendo muy bueno, pero para polarizar y dividir a su propio país y al mundo entero. Nunca antes se había visto tan dividido al pueblo norteamericano en su opinión sobre cuál debería ser el mejor camino para encontrarse con su destino. George W. Bush demostró a sus compatriotas y al mundo que es un sanguinario mentiroso y que, en términos generales, él no es una persona confiable; seguramente su departamento de inteligencia y él mismo permitieron el ataque a las torres gemelas de Nueva York, con el fin de tener algún pretexto para quitar la producción de petróleo a los iraquíes. El mundo, incluyendo a Guatemala, pueden sentir el tremendo golpe en sus propios bolsillos con la desmedida alza de los precios en los energéticos fósiles y, ¿quién cree el lector que está obteniendo esas fraudulentas ganancias? El vicepresidente gringo, Chenney, es quien obtuvo los más jugosos contratos petroleros en Irak. Para eso acabaron con tantas vidas norteamericanas, iraquíes y de otras nacionalidades y metieron a la cárcel a Saddam Hussein para juzgarlo:

¿Por cuáles crímenes y contra quién? Antes de iniciar la "guerra" o el ataque contra una nación independiente, expertos de las Naciones Unidas verificaron oficialmente y anunciaron al mundo que en Irak no había armas atómicas ni armas químicas o bacteriológicas. Pero la sed generada por la avidez del robo y el saqueo a otras naciones, inspiró a un Bush ex alcohólico, desafiante y resentido a apoderarse de Irak de una manera violenta, en total desacato a la ONU, a la opinión de otros países, al respeto a las naciones soberanas o siquiera a los prisioneros de guerra.

La vergüenza sufrida por el pueblo norteamericano, el enorme desgaste sufrido por su país ante la opinión internacional y la división sufrida por sus ciudadanos y por otros países, debido a las torpes, hepáticas y voraces acciones de su presidente George W. Bush y sus secuaces, no podrían permitir que algún ciudadano norteamericano que se considere verdaderamente decente vote por su permanencia en la Casa Blanca.

A pesar de toda la propaganda desplegada por Hollywood en la producción actual de películas con temas sobre guerras con países orientales y por medio de la exhibición de películas sobre el mismo tema en los canales de cable de casi todo el mundo, el costo del deterioro de imagen de los Estados Unidos es tan alto que, regresar a los porcentajes de buena imagen que antes todavía tenían, será cosa de enormes esfuerzos económicos y de mucho tiempo de hacer las cosas doblemente bien. Los Estados Unidos, a raíz de George W. Bush, posiblemente comenzaron una caída libre en su credibilidad ante el mundo o, su deterioro ha realizado cortes incisivos y profundos en sus estructuras, algunos irreparables, aunque ahora todavía no pueda detectarse su verdadera dimensión.

Reelegir a George W. Bush, para los norteamericanos, no sería muy inteligente. Sería una verdadera tragedia. Los costos de tenerlo en la presidencia, desde ya, son demasiado altos como para duplicarlos o multiplicarlos.

Que George W. Bush sea reelecto sería una bendición para otras potencias, porque sabrían aprovechar velozmente ese "handicap" que padecerían los Estados Unidos, con la finalidad de preparar con tiempo la construcción de su propia hegemonía dentro de los ámbitos económicos y de poder mundial, mientras los políticos gringos buscan terroristas fantasmas a costas de su propio desbaratamiento como nación.

A quienes sabemos nos leen en los Estados Unidos les deseamos buena suerte en las elecciones presidenciales y, les recordamos que sólo hay una mejor opción: ¡John Kerry! ¡Afuera Bush y su camarilla de halcones de la muerte!

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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