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En Estados Unidos ganó el pánico
Por Roberto Arias - Guatemala, 6 de noviembre de 2004

Las elecciones en Estados Unidos fueron muy reñidas este último 2 de noviembre de 2004. Los estadounidenses fueron masivamente a las urnas y verdaderamente se sacrificaron para emitir el sufragio, haciéndole frente al viento, la lluvia y a las bajas temperaturas que anuncian el inicio de las espirituosas fiestas de fin de año en ese país, especialmente en los Estados del Norte, centro y la costa Este.

Los estadounidenses se sacrificaron por dos deseos vehementes: unos por seguir con el estatus de política dura --por su seguridad-- y otros por cambiarlo, especialmente por cambiar su situación económica y de desempleo, así como por reemplazar su relación con otros países del mundo, porque la actual política de su gobierno es rechazada por la mayoría de países del Concierto de las Naciones. Pero el terror ganó el pulso al cambio. El Daily Mirror de Londres expresó en su portada del 4 de noviembre, refiriéndose a los estadounidenses, "Dumb people" ("Gente tonta", en ese contexto).

La reelección del cínico, mentiroso, y sanguinario George W. Bush es uno de los fenómenos que uno no logra explicarse con mucha facilidad, ya sea desde el punto de vista sociológico, psicológico o, incluso, económico. Es uno de esos fenómenos que ocurren generalmente en los pueblos donde se ha sembrado la incertidumbre, el miedo y el terror por algo con lo que las mayorías no saben cómo combatir; como ejemplo podemos ver que Álvaro Arzú Irigoyen es, de nuevo, alcalde de la Capital de Guatemala, después de las acciones nefastas que cometió como alcalde, como ministro de Relaciones Exteriores de Jorge Serrano Elías y como presidente de la República. A los guatemaltecos les persiguen la inseguridad y la impunidad y no saben cómo combatirlas, aunque reconocen que ambas son provocadas por conveniencias.

Los Estados Unidos han creado o participado en guerras en una infinidad de países, pero jamás han llevado sus guerras a San Francisco, Nueva York o Washington.

Seguramente los políticos y las agencias de inteligencia permitieron y apoyaron el atentado a las torres gemelas, persiguiendo varios objetivos que podemos identificar bajo la luz de un superficial análisis: 1) Provocar la ira de su pueblo y sacar a flote los sentimientos patriótico y guerrero. 2) Manipular con facilidad esos sentimientos para actuar sin restricciones legales o morales y tomar por asalto las fuentes energéticas de otros países, aún contraviniendo las normas de las Naciones Unidas. 3) Eliminar de un solo golpe el tradicional miedo al mito del fantasma del comunismo y ubicar en la mente de la población un miedo patológico más patente, más real, más objetivo, más cruel y más aterrorizante: El terrorismo.

Lo que todavía se preguntan muchas personas pensantes es "¿Cuál es el beneficio que obtendrían los terroristas con realizar acciones tan caras y complejas como la de las torres gemelas en Nueva York?, porque a la postre ganó muchísimo más, económica y hegemónicamente, el imperio".

El pueblo norteamericano tiene miedo. El pueblo norteamericano tiene pánico al terrorismo y a los terroristas. El pueblo norteamericano votó empujado por una situación desesperante para ellos. Se sienten acorralados sin saber qué hacer. El pueblo norteamericano tiene una profunda psicosis inyectada por el atentado del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York. El pueblo norteamericano sufre delirios y alucinaciones provocadas por el mismo sujeto que acaban de reelegir como presidente y... no quieren creerlo.

El error del pueblo norteamericano fue haber fortalecido la arrogancia de Bush, reeligiéndolo. Crearon un nuevo 007 con licencia para matar. Esto es inquietante para los países de primero, segundo y tercer mundos. Los primeros, porque quienes estén aliados a los E.U. tendrán problema de rechazo ante los otros países primermundistas, tal es el caso de Tony Blair con Inglaterra y, quienes no estén aliados estarán siempre con el desasosiego de que no están con "el gendarme". Los países del segundo y tercer mundos verán en peligro más grave sus economías y será más real la posible pérdida de sus recursos naturales y otras riquezas ante subversiones o guerras creadas y apoyadas por "el imperio" en nombre de la libertad y la democracia, con la carga adicional de ser acusados impunemente de cometer delitos internacionales, aunque éstos demuestren fehacientemente lo contrario, tal el caso de Irak.
Lo que debe preocupar profundamente a los guatemaltecos es la expresión del presidente Óscar Berger cuando dijo a raíz de la victoria de Bush: "Sé que Guatemala está en la mente y el corazón del presidente Bush..." (sic) Diario La Hora, pág. 9, 03/11/04.

¿Qué nuevo desaguisado cometerá ahora Berger debido a su muy cándida pero firme idea de que "Guatemala está en la mente y el corazón de Bush"? ¿Qué patrimonio del Estado de Guatemala entregará ahora Berger? Ya anteriormente Berger, en España, ofreció enviar soldados guatemaltecos a Irak. ¿?

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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