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Arranca el Protocolo de Kioto
Por Roberto Arias - Guatemala, 19 de febrero de 2005

Tal y como lo anticipamos a finales del año pasado en este espacio, el Protocolo de Kioto sobre el Cambio Climático y el Calentamiento Global, que inició su gestión concluyendo su redacción en Kioto, Japón, el 11 de diciembre de 1997; finalmente entró en vigor 16 de febrero de 2005, para lo que se reunieron en Kioto, múltiples representantes de los 141 países que sancionaron y ratificaron el Protocolo en un compromiso mundial que favorece al sostenimiento de la vida en el planeta Tierra.

Los países que fundamentan con su aval la verdadera necesidad de que se estructure un sistema eficaz para reducir lo más pronto posible el calentamiento global son esencialmente: Japón, La Unión Europea, Canadá y Rusia. Mientras tanto, Australia y los Estados Unidos de Norteamérica con su negativa de ratificación entorpecen la demanda humana y universal de que esta reducción de gases se realice.

El gobierno de los Estados Unidos, comandado por el nefasto George Walker Bush, para desgracia de la humanidad y de los seres vivos de la Tierra, dentro de una estrategia voraz y deshumanizada, se negó a ratificar el Protocolo que anteriormente había firmado su antecesor, el presidente Bill Clinton, ante la humanidad y ante las Naciones Unidas. (Estados Unidos emite más del 25% de la contaminación mundial de gases de efecto invernadero).

El presidente norteamericano justifica el boicoteo a la Humanidad con el falacioso argumento de las pérdidas que generaría a sus industrias la reducción de la producción de los venenosos gases causantes del efecto invernadero que provocan el calentamiento del planeta, dentro de los cuales podemos mencionar el CO2 (gas carbónico o dióxido de carbono), CH4 (metano), el óxido nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluorocarbono de azufre.

No se comprende la arrogancia del mandatario estadounidense ya que, hace solamente tres meses, tal y como fue comentado en su momento en esta columna, la puesta en vigor del Protocolo de Kioto se ha realizado gracias a la ratificación del Protocolo por Rusia. Con la ratificación lograda por el presidente ruso, se consiguió el respaldo de los 55 países que emiten más del 50% por ciento de los gases contaminantes, por lo que Putin fue declarado como el héroe ambiental mundial de 2004.

El gobierno de Bush parece ser otro "gobierno de empresarios" y desoye el clamor mundial de la humanidad por su sobrevivencia como especie en el planeta y pareciera tener la certeza de que la economía está por encima de la misma vida.

Sin embargo, podemos pensar que activar el Protocolo de Kioto es un paso serio, firme y riguroso de los países del Segundo y Tercer mundo para que los países más industrializados frenen en alguna medida su marcha contaminante, la cual ya ha incidido seriamente en graves catástrofes de origen climático extraordinario en los países más desprotegidos y débiles del planeta.

Más aún, con seguridad podemos también analizar que con esta acción, las organizaciones ambientalistas serias de la Tierra están demostrando que su trabajo a través de los años no ha sido estéril y que, aunque cuesta arriba, los logros se concretan a través del tiempo para beneficio de la humanidad, la que, generalizando, va en pleno galope y con los ojos cerrados hacia un abismo de contaminación y muerte.

Es cierto que el activar el Protocolo de Kioto no es altamente significativo para reducir a niveles seguros el efecto del calentamiento global, pero es una esperanza sólida de que la humanidad reaccione a un corto o mediano plazo, porque el calentamiento global repercutiría finalmente en la destrucción del balance climático. Serían afectados los Polos, los bosques, se extinguirían muchas especies, se secarían muchos cuerpos de agua conocidos hasta ahora, se afectarían los cultivos y el caballo apocalíptico de la hambruna podría hacer su aparición en poco tiempo.

Debemos, pues, congratularnos los humanos porque finalmente se logró la activación del Protocolo de Kioto con la influencia del presidente Putin, para que el parlamento ruso tomara la decisión de dar al mundo el beneficio de su ratificación.

Debemos lamentar también que los Estados Unidos y Australia no hayan ratificado el Protocolo. Es perentorio especular que los Estados Unidos rechazaron la ratificación debido a que las intenciones de Bush y sus Halcones de la Muerte, seguirán creando las condiciones -incluso fingiendo ataques en su contra- para seguir la guerra en Oriente y en otras latitudes, porque para ellos la guerra es su nutriente esencial y las ganancias son exorbitantes, independientemente de que contaminen o no a toda la tierra.

Está visto y probado que con los "presidentes de los empresarios", toda la humanidad siempre saldrá perdiendo en su verdadera naturaleza y dignidad.

Fuente: Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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