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Crisis energética
Por Roberto Arias - Guatemala, 7 de mayo de 2005

Los energéticos son el fundamento de la civilización que conocemos. Son realmente la base de la civilización industrial. Sin los energéticos la vida moderna dejaría de existir y, por esa razón los países, especialmente los de primer mundo, los productores, provocan infames guerras en vías de apoderarse de las fuentes energéticas del planeta, especialmente del petróleo, el cual se convirtió en el origen más importante de energía después de la Segunda Guerra Mundial.

El mundo seguirá siendo vulnerable a los trastornos de los precios e irregularidades del suministro del petróleo, que estimulan marcados altibajos en las bolsas económicas mundiales, hasta que no se encuentren o se develen resultados positivos, a largo plazo, de las prácticas de conservación de energía y proporcionen el tiempo necesario para la exploración de nuevas posibilidades tecnológicas.
Los Estados Unidos, Inglaterra y Francia -en ese orden- han sido los más importantes suministradores del crudo, de su procesamiento y de los productos derivados, desde el inicio del petróleo como principal energético. Inglaterra fue quien abrió el primer pozo petrolero en Irán.

En 1960, indignados por los recortes unilaterales del precio del crudo realizadas por las siete grandes compañías petroleras, Venezuela y cuatro países del Golfo Pérsico, quienes eran los países más importantes en la exportación de petróleo, se organizaron para evitar más recortes de precio en su petróleo y conformaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo -OPEP-. Estos conflictos acabaron con la seguridad energética y precios bajos de los que el mundo disfrutaba antes de ese año.

A partir de 1973, como resultado de la guerra entre árabes e israelíes, se enfrentó la primera crisis petrolera. La OPEP, cuyos socios ya sumaban 13, enfrentó al mundo subiendo los precios y recortando el suministro a Estados Unidos y a los Países Bajos, lo cual creó un caos en los mercados petrolíferos que marcaron un hito en la historia energética mundial. Los precios del petróleo se multiplicaron hasta por ocho. Pero la situación general se fue calmando, se dio marcha atrás a los recortes y a las subastas petroleras realizadas por los países árabes y el mundo entró en un corto período de calma en el ámbito energético.

En 1978 se disparó la segunda crisis energética por consecuencia de la revolución que sacó del trono al Sha de Irán y la producción petrolífera de uno de los principales países exportadores del crudo llegó casi a cero, lo cual creó pánico entre los consumidores del mundo. En 1980 estalló la guerra entre Irán e Irak y esto dio un enorme impulso a los precios del crudo. Al final de ese año los precios habían escalado 19 veces por sobre los precios ya subidos de 1970.

Los altos precios del petróleo provocaron una recesión mundial e impulsaron con fuerza la conservación de energía. El crecimiento de la producción y la oferta petrolera de países desligados de la OPEP, tales como México, Egipto, Brasil, China, los países del mar del Norte y la India hicieron que los precios del crudo bajaran cuantitativamente. En 1989, la producción de la Unión Soviética rebasó los 11 millones de barriles diarios de crudo, lo cual terminó de aliviar la crisis mundial.

En este momento, la invasión de los Estados Unidos a Irak por motivos energéticos, es uno de los grandes motivos que provocaron los trastornos de los precios petroleros. El mundo ya no soporta la carga de los precios y ya se vislumbran señales de serios conflictos económicos y sociales en todo el continente americano. Si se produce una nueva crisis, el precio del barril podría sobrepasar los US$100.00, según algunos economistas europeos.

Los congresistas norteamericanos pretenden crear una ley que permita perforar zonas agrestes en Alaska, con la finalidad, según ellos, de crear una "independencia energética". Esta iniciativa conlleva el peligro de subsidios megamillonarios para los negocios petrolíferos. ¿De dónde emanará el dinero para los subsidios? Si los congresistas creen que únicamente con su petróleo, incluyendo las inmensas reservas de Alaska, subsistirán energéticamente los Estados Unidos, están equivocados.

Una verdadera crisis petrolera en estos momentos aumentaría los precios del crudo a niveles nunca soñados, lo cual afectaría seriamente a la economía global. Esto repercutiría profundamente también en los productores. Se cerraría el círculo. Lo cierto es que los países industrializados deben dar a luz las alternativas energéticas que desde hace mucho se resisten a promover.

En Guatemala: Arreglar los semáforos para que el tránsito fluya cabalmente es una forma de ahorrar combustibles. Es momento que dejen de promover la frustración en la población. Entre los camioneteros y la mala programación de los semáforos se gastan inútilmente millones de petrodólares anuales que Guatemala no produce.

Fuente: Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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