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Descentralización
Por Roberto Arias - Guatemala, 18 de junio de 2005

A través de los años he tenido oportunidad de comentar el tema de la descentralización gubernamental. Hice una analogía entre la Guatemala de hoy y el México de los años 30 y 40, cuando -supuestamente- el gobierno mexicano pagaba a los autores de música popular de la época -corridos, sones y rancheras-, para que los más grandes cantantes del cine y la radio cantaran esas canciones, en el afán de desestimular a la gente de la provincia que, buscando mejores y más rentables horizontes, quería inmigrar al Distrito Federal. Tenían idea del problema que venía.

Los esfuerzos, seguramente no muy bien realizados, por parar la inmigración de los provincianos al D.F. no fueron muy eficaces y, la capital mexicana creció inexorable e ilimitadamente, hasta convertirse, en la actualidad, en la segunda ciudad más poblada del mundo, donde el hacinamiento, la contaminación ambiental y el parque vehicular, hacen del Distrito Federal un lugar de estudio constante como fenómeno social, ambiental y económico.

La ciudad de Guatemala ha tenido un crecimiento descontrolado y desmedido. La mayoría de alcaldes de la Capital parecen haber dedicado su tiempo a hacerle viaductos y pintarle los bordillos a las áreas más residenciales, así como a robarse las áreas verdes y demás predios municipales, incluyendo calles y barrancos completos. Desafortunadamente no se han visto, hasta la fecha, verdaderos esfuerzos por resolver los problemas álgidos del municipio de Guatemala -Desechos sólidos, transporte colectivo y su respectiva contaminación, el aprovisionamiento de agua potable y la diaria inmigración de familias paupérrimas desde la provincia-.

De la correspondencia que recibimos en el Diario La Hora, nos llegó una carta firmada por Eduardo González C., secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia, con la que acompaña en copia electrónica y escrita el documento "Política Nacional de Descentralización del Organismo Ejecutivo", cuyo lanzamiento público se realizó el 28 de mayo del año en curso. Acuso recibo y agradezco la información.

En su misiva, el Coordinador Ejecutivo de la Presidencia, Eduardo González C., menciona puntos álgidos que, de convertirse en realidad, se estaría avanzando hacia estadios positivos en Guatemala. Lo veo como la punta de una aguja que quiere insertarse en el tejido para comenzar a coser -ojalá fuera así-.

Dice en partes conducentes la carta: "La Política Nacional de Descentralización del Organismo Ejecutivo, es una nueva oportunidad que las guatemaltecas y los guatemaltecos nos otorgamos para reducir la pobreza y las desigualdades sociales, étnicas, de género y geográficas. Esta Política considera que, la participación y acceso a iguales oportunidades entre mujeres y hombres con prioridad en los espacios rurales, son necesarios para un desarrollo sostenible, así como para construir un país democrático y equitativo."

"El reto de hacer realidad la descentralización es un proceso de largo plazo, la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia -SCEP-; como ente rector de la misma se involucra actualmente en su aplicación, priorizando la transferencia de competencias a las Municipalidades, la desconcentración de ciertas funciones del Ejecutivo a nivel departamental y el fortalecimiento de liderazgos de la sociedad civil como protagonistas del quehacer de la política a nivel local en el contexto del sistema de los Consejos de Desarrollo." (sic)

Por razones de tiempo y espacio es difícil en este momento realizar un análisis profundo sobre el documento Política Nacional de Descentralización, sin embargo puede decirse que, en términos generales, la alta concentración del poder de decisión, del manejo unilateral de las fuentes de financiamiento y recursos para la planificación y ejecución de las obras en toda la República, en lugar de servir de ayuda, entorpecen la buena administración y no permite que los fondos públicos conlleven una distribución equitativa. Tampoco permiten una participación ciudadana dinámica en la que pueda darse una eficiente gestión de desarrollo humano y comunitario.

Al iniciarse un proceso de descentralización por parte del ejecutivo, lo anotado anteriormente puede irse revirtiendo poco a poco y, si la desconcentración contiene una sustentación verdaderamente técnica y sólida, los gobiernos posteriores, independientemente de su ideología, se verían en la obligación de darle seguimiento a la política introducida, en este sentido, por esta administración a través del secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia, Eduardo González.

La aparente voluntad que muestran para entrarle a este problema es refrescante. Sin embargo, como dijo Santo Tomás: Hasta no ver no creer. Dentro de los objetivos específicos 7.2.5 Pag. 13, hay una frase preocupante y dice: "Para esto es necesario establecer alianzas estratégicas entre el gobierno y el sector privado..." (sic) Las palabras Alianzas estratégicas, dejan un olorcillo a arenque ahumado. Esperemos...

Fuente: Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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