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Amatitlán
Por Roberto Arias - Guatemala, 16 de julio de 2005

Para proporcionar algunos fundamentales elementos geológicos sobre la vida y degradación del lago, citaré una porción del texto del libro “Sistemas lacustres de Guatemala”, del Ing. agrónomo César Castañeda Salguero. De paso, debo mencionar que César fue mi catedrático en el posgrado en Medio Ambiente que realicé en Guatemala hace algunos años y su currículo es muy largo.

Cito, págs. 43, 44: Hace unos 40 mil años, el lago Amatitlán ocupaba el valle en el que se asienta actualmente la población del mismo nombre, extendiéndose hasta el Sur, donde se inicia el cañón de Palín. Siendo un gran lago, en aquella época, también ocupó el área donde se encuentra Villa Canales. Poblada de tulares y otra vegetación acuática, un área pantanosa de la parte sur, cercano al actual balneario “Las Hamacas” y donde se está rellenando para construcción de gasolineras y fábricas, es prueba de lo apuntado; el paisaje fisiográfico sugiere que por fenómenos volcánico-tectónicos de colapsamiento y de fallas normales, casi verticales, se dio la formación de los vértices de los cerros donde se inicia el cañón de Palín, lo que permitió el aumento del drenaje del lago, ayudando significativamente a la desecación y formación del valle. A eso también contribuyó la lenta erosión de sus laderas que incrementó la sedimentación.

Al observar la fotografía aérea o la hoja cartográfica de la región de Amatitlán y siguiendo las curvas isóbaras descritas por las montañas, se podrá visualizar la extensión de ese gran lago de épocas geológicamente recientes (hace aproximadamente unos 40 mil años) que tuvo una superficie aproximada de 42 km2, actualmente se ha reducido a 15.2 km2 y por procesos de eutrificación tiende a ser cada vez menor.

De acuerdo con la hoja cartográfica, al sur de la salida del río Michatoya se ubica una pequeña colina de unos 30 metros de elevación, que sobresale de la altitud que se presume tuvo el antiguo lago (1,210 metros sobre el nivel del mar) en la cual hay un sitio arqueológico; ello sugiere que en ese lugar pudo haber una pequeña isla utilizada, como un sitio apropiado estratégicamente, en cuanto al lago y poblaciones vecinas, para habitación de los grupos dirigentes (com pers. Gustavo Arriola)

Al suroccidente del relleno del lago de Amatitlán, aproximadamente a 1.5 kms en línea recta, en la finca Panquejecho, hay una depresión de más o menos 0.7 kms2 (70 has.) que evidentemente formó una laguna hoy extinta. La hoja cartográfica muestra una depresión cuya base es una zona pantanosa.

Pero además de la reducción del gran lago Amatitlán, importante por su dimensión, y la desaparición de la laguna cercana referida, también han desaparecido algunos pequeños cuerpos de agua en los últimos 50 años, especialmente al norte en los municipios de San Pedro Ayampuc y San Antonio Las Flores. Cerca de este último desapareció la laguneta de San José Nacahuil hace 20 años (com. pers. Ovidio Antonio Bracamonte, est. FAUSAC -Fin de cita.

Lo expresado anteriormente no es más que un vistazo geológico sobre el comportamiento de los cuerpos de agua conforme a la natural actividad de GEA, la Tierra. Pero el lago de Amatitlán hace ya algunos años que entró en el proceso crítico de muerte por contaminación. Este proceso es, prácticamente, irreversible. Especialmente en países paupérrimos, como el nuestro, en donde no existe la cantidad de dinero, la cultura, la educación, o la perseverancia política como parar y revertir un proceso de eutrificación tan avanzado como se presenta en el lago de Amatitlán.

Me explicaba un limnólogo europeo --limnología es el estudio científico de los lagos y lagunas-- que, para lograr reducir en alguna medida la contaminación del Rin --que es agua corriente y no estancada--, han invertido una enorme cantidad de años, tecnología de punta y algunos cientos de millones de dólares. Guatemala no está en capacidad de aportar lo necesario para revertir el proceso.

Lo único que quizás pudiera reflejar, muy pálidamente, en unos 10 o 15 años, alguna mejoría en la calidad del agua del lago de Amatitlán, sería eliminar a todas las industrias, talleres, fincas, poblaciones, etc. de su cuenca --la cuenca del lago de Amatitlán (por ese lado) comienza en la población de San Pedro Sacatepéquez-- y/o obligar a los dueños de esos negocios y a esas poblaciones a limpiar al máximo y reciclar sus aguas residuales antes de lanzarlas por el caño de desagüe. Como sabemos que en Guatemala, esto es punto menos que imposible, el diagnóstico es, desgraciadamente, que es punto menos que imposible revertir la muerte del lago.

El ex alcalde y ahora presidente Berger, según las noticias, está solicitando un préstamo de 23 millones de quetzales (unos tres y medio millones de dólares) para que trabaje la “Autoridad del lago de Amatitlán”. ¿Quién se embolsará ese dinero? Porque los millones recibidos por “La Autoridad” no arrojan resultados positivos.

Fuente: www.lahora.com.gt


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