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Derrames químicos en ríos
Por Roberto Arias - Guatemala, 16 de octubre de 2005

En el departamento de San Marcos, la compañía Montana Exploradora sigue trabajando para realizar la explotación minera con el fin de extraer el oro de Guatemala y llevárselo, independientemente de la firmeza con que los pobladores de esos municipios, caseríos y cantones, se opone a la aciaga explotación aurífera, que marcará un nefasto precedente para la "democracia" en Guatemala.

Es bastante lógico que en este caso se lance de una patada la cacareada "democracia" por la borda de un país que navega sin control, capitaneado por una persona que ya demostró fehacientemente que su máximo interés es ayudar a sus compinches en el saqueo total del Estado, sin importar qué pase con la República de Guatemala y el grueso de su ciudadanía.

La democracia, en este caso específico, debe invalidarse y ponerse a la medida, en virtud de que la familia cercana del presidente de Guatemala, Óscar Berger Perdomo, tiene intereses en esa compañía transnacional, cuyo nombre ya suena como una maldición entre la ciudadanía decente, la que sabe que la extracción del metal precioso, debido a lo oneroso del negocio para el Estado de Guatemala, provocará la expansión de la pobreza en tiempos y segmentos bastante puntuales, tanto en términos ambientales, como en términos de salud y economía; mientras el presidente Óscar Berger, su familia y sus compinches amasan capitales que obviamente no se utilizarán para la generación de trabajo y/o el desarrollo de Guatemala, que es lo que se esperaría del fruto de la explotación de los recursos naturales del país.

La población sabe que no puede hacer mayor cosa para evitar esa ignominiosa explotación, porque, de una manera cándida, creyó, durante su campaña política, que Berger verdaderamente tenía un proyecto que intentaría, con entereza y vigor, facilitar los mecanismos para mejorar las condiciones de vida y minimizar la pobreza del 46 % de los guatemaltecos que no les alcanza para comer y nutrir a sus hijos, por lo que en las urnas electorales, la ciudadanía cometió el craso error de depositar, crédulamente, en las manos de él y de sus amigos "empresarios", todo el poder y la representación de su soberanía. El saqueo del país se agigantó. En sus estudios, el PNUD ha interiorizado que la miseria en Guatemala no tiene esperanza de cambiar.

La corrupción gubernamental y privada perdura y se hincha, mientras los diarios alineados con el gobierno y otros grupos, lanzan una nube de humo ante esa creciente corrupción, atacando diariamente a Alfonso Portillo y su camarilla, con la finalidad de desviar la atención de la población y sostener entre los ciudadanos un espíritu activo de rabia y frustración, pero lejos del conocimiento y de la actual información sobre la verdadera acción corruptiva del gobierno.

El 25 de septiembre de 2005, un camión llevando químicos hacia el punto de trabajo de la Montana Exploradora, volcó tratando de cruzar un puente sobre el río Pucal, del que se proveen para uso humano algunas comunidades en el municipio de Malacatancito en el departamento de Huehuetenango. Al volcar el pesado vehículo, éste derramó parte de su contenido y las lluvias continuas arrastraron esos químicos al río.

Me comuniqué por teléfono a la Montana Exploradora con la finalidad de obtener información de sus personeros, pero no tuve la suerte de comunicarme, en dos oportunidades, con la señora Maritza Ruiz, quien es la encargada de información de la compañía (pareciera ser la presentadora del noticiero de canal siete o un homónimo perfecto.) Aunque fui atendido con corrección por otra persona, no pude obtener la información directamente de ellos. No encontré esta información en los medios de comunicación masiva, quienes tienen la obligación de lanzar el alerta a la ciudadanía.

La información que obtuve por otros medios es que la Montana Exploradora no asume responsabilidad alguna en este incidente, en virtud de que "la compañía transportista, responsable del accidente, no pertenece a la Montana Exploradora."

Si hacemos el análisis de responsabilidad industrial bajo premisas legaloides, como la expuesta con anterioridad, la transnacional Goldsmith Ltd., la Montana Exploradora y el Proyecto Marlin no tendrán responsabilidad alguna sobre los incidentes y accidentes que ocurran en y durante la agresión a la naturaleza que están realizando, ni en y durante la agresión que realizan al entorno humano de las poblaciones adyacentes. Para muestra un botón.

Con la dicha forma de analizar y deducir responsabilidades, sin mayor dificultad puede aseverarse que el verdadero culpable y responsable de semejante agresión a las comunidades a través de su medio de abastecimiento de agua, es el chofer del camión volcado. Sería entonces el chofer quien tendría que responder ante el Estado y ante las comunidades afectadas por el derramamiento de químicos industriales en las fuentes y cuerpos de agua de la República de Guatemala.

Se hace más que necesario realizar una nueva revisión total del contrato de minería con la Montana Exploradora, en virtud de que el contrato aparentemente fue suscrito sin prever situaciones emergentes como la expuesta, las responsabilidades y sus consecuencias ambientales, humanas y legales, dada la injerencia presidencial y sus intereses en el asunto.

Se deben deducir en su momento, responsabilidades al presidente de la República, Óscar Berger Perdomo y a su ministro de Energía y Minas por otorgar concesiones en contratos de explotación de recursos naturales del Estado, que tuercen la ley anteponiendo intereses empresariales a los intereses de las comunidades y de los derechos humanos de los guatemaltecos.

Fuente: www.lahora.com.gt - 141005


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