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Detonaciones nucleares
Por Roberto Arias - Guatemala, 22 de octubre de 2006

Las potencias mundiales sostienen una guerra en la cual los países ovejunos no tienen pito qué tocar. El estira y encoge de la situación mundial y sus permanentes luchas por la hegemonía energética, les estimula a mantenerse en un constante avance tecnológico para lograr también la hegemonía armamentista.

La carrera nuclear entre Alemania, Rusia y los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial no tiene parangón. El trabajo del italiano Enrico Fermi, físico y premio Nobel por haber llevado a cabo la primera reacción nuclear controlada; del eminente físico judío-alemán Albert Einstein nacionalizado estadounidense, también galardonado con un Nobel y de otras lumbreras universales, puso a los Estados Unidos a la cabeza.

Las primeras pruebas atómicas se realizaron en 1945 en Alamogordo (Nuevo México), EE.UU. y posteriormente fueron detonadas dos, en las poblaciones japonesas de Hiroshima Y Nagasaki con resultado del mayor holocausto realizado por el ser humano.

Los años siguientes fueron característicos por pruebas nucleares de diferentes países occidentales y países aliados. Recuerdo claramente en este momento las que llevaron a cabo los norteamericanos durante el gobierno de Richard Nixon, en las islas Aleutianas, un archipiélago de unas 150 islas que se extiende cerca de 1,930 km hacia el oeste desde la península de Alaska hasta la península de Camchatska en Rusia y que separan el Océano Pacífico septentrional del mar de Bering (Los puntos en el mapa de América que extienden Alaska).

Todo el pueblo norteamericano, en múltiples manifestaciones televisadas a nivel nacional –no existía el cable–, pidieron a Nixon que no hiciera las detonaciones en las Aleutianas, pero prevalecieron los intereses gubernamentales y, hasta donde sé, no hubo condenas mundiales resonantes.

Las pruebas termonucleares norteamericanas en las Islas Marshall, después de 1951, especialmente la de 1954, dieron como resultado el conocimiento de la lluvia radiactiva. Algunos residuos radiactivos cayeron en un barco japonés llamado el Dragón afortunado, un atunero que se encontraba a 160 kilómetros del lugar de la explosión. El polvo radiactivo fue analizado con posterioridad por científicos japoneses y sus resultados probaban que la bomba cuyos residuos se habían recogido sobre el Dragón afortunado era algo más que una bomba H.

En la actualidad Corea del Norte realiza pruebas termonucleares en su territorio, a raíz del ejemplo dado por los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Israel, etcétera. Esto no justifica bajo ninguna medida las detonaciones –conociendo el terrible desequilibrio climático de la Tierra– ni el rompimiento arbitrario de los múltiples tratados internacionales suscritos por Pyongyang; pero Kim Jong lo razona diciendo: “Estar en posesión de armas nucleares que habría fabricado para su autodefensa como elemento disuasorio.”

Lo peor es la activación de Irán en el conflicto diciendo “Resolución de la ONU provocaría radicalización”. Diario La Hora 18/10/06 Página 17.

Las potestades infernales desatadas por Bush parecen seguir polarizando irreversiblemente a las naciones y al mundo. La paz mundial se ve cada vez más lejos.

Fuente: www.lahora.com.gt - 211006


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