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El Día Mundial del Ambiente
Por Rolando Alfaro Arellano - Guatemala, 10 de junio de 2005

"La felicidad consiste en disfrutar de los bienes que se tienen en el presente sin vivir amargados por los recuerdos tristes del pasado ni por los temores del futuro. Es feliz quien se contenta con lo que tiene".
Séneca

Guatemala asistió con una respetable delegación a la Conferencia sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo, Suecia, en el año de 1972; y se comprometió a adoptar todas las medidas necesarias para mejorar el entorno de todos y cada uno de los guatemaltecos y preservar su ambiente.

Lamentablemente la idea de elevar la calidad de lo que nos rodea, bienes como el aire, el agua y el suelo, no fue del todo aceptada en un principio, toda vez, que como naciera el Derecho tan necesario y solicitado por la Sociedad, esto no pudo realizarse con la idea de mejorar nuestro ambiente. Algunos le llaman falta de consciencia, otros, falta de educación, pero hasta el mes de noviembre del año de 1986, pudo emitirse una ley para proteger el ambiente y, aunque alabada por unos, fue incomprendida por otros.
En ese sentido, es necesario señalar que a la reunión de Estocolmo, organizada por las Naciones Unidas, se asistió por requerimiento de los países industrializados que agobiados por la lluvia ácida promovieron el cónclave individualizado.

En el caso de Guatemala, se han dado algunos pasos, pero sin programas de enseñanza ambiental y sin una legislación propiamente ambiental, resulta a la postre muy difícil hacerse comprender.

Por otra parte, con la globalización muchos sectores del mundo están comprendiendo que han de promulgarse legislaciones ambientales, que posean las mínimas condiciones de calidad (ISO 14,000, ISO 9,000), para poder competir libremente en los mercados en los que participen; de lo contrario, serán excluidos.

Fenómenos como el de rebelión de masas, violencia, degeneración, abuso de pornografías adultas e infantiles, son precisamente parte de la contaminación ambiental que nuestro país aún no ha podido regular.

El caso de la violencia es patético, porque a pesar de que tratan las autoridades de combatir sus efectos, se han quedado cortas al olvidar sus causas. Así, programas fílmicos de bandidos, asaltos, golpes, incluyéndose a las caricaturas, y otros que se ofrecen al público por diversos medios, nos están haciendo terrible daño y hasta el momento se desconoce qué normas podrían aplicarse para establecer horarios para las personas, niños y adolescentes, que diariamente observan películas y medios televisivos. De nada sirve lamentarse, de nada sirve protestar, ya que se está descuidando lo más importante de nuestra población: a nuestra juventud y a las futuras generaciones de guatemaltecos.

Asimismo, la labor de las agrupaciones de servicio social, estimamos que se ha quedado corta al ignorar los daños que esa nueva clase de contaminación social viene provocando en los habitantes del territorio nacional. Hace falta más promoción de valores, de autoestima, de moral.

Recientemente, tuvimos ocasión de leer la interesante obra titulada: Guatemala será lo que sean sus familias, y que, en verdad, relata profundamente su autor Antonio Gómez Gómez, distinguido teólogo del Centro de Integración Familiar, que en le seno de la familia venimos al mundo y ella es la que nos prepara para nuestra incorporación gradual en la sociedad.

Si la familia, dice al autor citado, cumple su misión de formar personas e inculcar valores auténticos, tendremos casi todas las garantías de progreso y paz. Los hombres de un mañana muy próximo son los niños que hoy están en la casa, los jóvenes que aún forman parte de una familia.

¿Qué sería de una sociedad donde sólo hubiera ambiciones, egoísmos, violencia, abuso de poder, desprecio a los derechos de los otros? Y luego agrega el citado texto: "pensemos un poco si nuestra familia está preparando ciudadanos con estas características, y si estamos demostrando con hechos nuestros deseos de una Guatemala mejor para nuestros hijos".

Precisamente, para terminar este artículo, es que los guatemaltecos nos debemos cuestionar el pensamiento anterior, si en realidad estamos educando bien a nuestros hijos o tan solo velamos porque adquieran una instrucción que les enseñe parte de su formación y no toda la parte integral que una educación propiamente dicha pudiera ofrecerles. Pensemos estimados lectores antes de actuar y de criticar.

Que nuestro ambiente sea mejor, más habitable o respirable, depende de todos los guatemaltecos, sin discriminación alguna.

Fuente: www.lahora.com.gt


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