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Stella Quan Rossell: “No es el fin, es el mar”
Por Rolando Alecio R. - Guatemala, 5 de febrero de 2007

In memorian

Con esta frase de Luis Cardoza y Aragón, su maestro y amigo, tituló Stella Quan el último de sus trabajos, publicado en México en 2004, conformado por crónicas y relatos que pacientemente recogiera durante varios años, de boca del propio ilustre antigüeño.

Stella, falleció la madrugada del domingo 4 de febrero, en su casa de México, D.F. tras 30 años de residir en esa ciudad que, al igual que a tantos compatriotas, la acogió y le dio la oportunidad de desarrollar sus capacidades académicas y humanas, en toda su plenitud.

Esta antropóloga estudió y ejerció su profesión en distintas instituciones de ese país, en donde obtuvo una maestría y un doctorado en su especialidad. Ejerció la docencia en distintas universidades y se desempeñó como investigadora sobre diversos temas sociales en otras tantas instituciones como el Centro de Estudios de la Universidad, de la UNAM; de donde era investigadora titular y se jubiló hace apenas un año y medio, por motivos de salud.

Su pasión y compromiso hacia la mujeres guatemaltecas que, como ella, se vieron forzadas a “buscar la vida” lejos de su patria, la llevaron a trabajar incansablemente en apoyarlas como consejera y amiga, durante su inserción en una nueva sociedad, al lado de otras valiosas guatemaltecas como su amiga Alaíde Foppa, con quien compartió el honor de trabajar en la reconocida revista feminista “Fem”. Durante los años más intensos de la represión estatal en Guatemala, su principal preocupación la constituyeron las mujeres campesinas e indígenas que por miles huían de sus comunidades para buscar la protección del suelo mexicano. Se involucró en iniciativas de apoyo psicosocial hacia estas, ya que también poseía un posgrado en psicoanálisis, y junto a otras mujeres guatemaltecas y mexicanas brindaron su tiempo y su vida para tratar de reducir los efectos que el terror había dejado en esas mujeres y sus hijos.

Su producción académica es amplia y diversa y está repartida en numerosas publicaciones especializadas de ese país y en algunas pocas de Guatemala. Sus inquietudes intelectuales y su compromiso político la llevaron a abordar diversos problemas relacionados con la vida de los exiliados, de los refugiados y de los pueblos indígenas en general. En su trabajo de tesis doctoral en antropología abordó, desarrollando magistralmente la técnica de historia de vida, interesantes aspectos del exilio guatemalteco en México, documentando la vida de numerosos compatriotas destacados tales como Rafael Rodríguez Padilla, Alfonso Solórzano, Luis Cardoza y Aragón y Ernesto Capuano, entre otros.

Fue cofundadora y colaboradora, junto a Mario Payeras y otros exiliados guatemaltecos de las revistas “Otra Guatemala” y “Jaguar-Venado”. En Guatemala existen un par de trabajos suyos, recogidos en sendas compilaciones, en los que aborda la vida de una mujer insigne en Guatemala, su tía Graciela Quan, la primera embajadora de nuestro país ante una misión internacional y en otro, algunas de sus experiencias en el trabajo psicosocial con mujeres guatemaltecas víctimas del terror estatal.

Stella fue una de esas mujeres inagotables, luchadora de la vida y por la vida, hermana, madre y abuela apasionada, amiga incondicional y solidaria. Aunque siempre estaba en todo, prefería el bajo perfil y destacar las cualidades de quienes la rodeaban en el trabajo y en la vida familiar. Durante los dos últimos años de su vida participó activamente en un curso-taller sobre creatividad literaria y escogió hacer cuentos para niños, inspirada en la intensa relación que llevaba con sus nietos y en los relatos con que estos le alegraron cada día de la vida.

Esta destacada pero modesta compatriota nos deja con la nostalgia de su lejanía física, de sus ideales y de su palabra limpia y afectuosa; con el ejemplo de su lucha por la vida, así como con su permanente compromiso por Guatemala. Hasta siempre Stella, hoy hago mías las palabras del maestro Cardoza y Aragón, y también te digo “No es el fin, es el mar”…

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