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Moral como instrumento de represión
Por Ramón Martínez - Guatemala, 28 de noviembre de 2018

La moral proviene del vocablo latino mōrālis que significa «relativo a costumbres». El significado de esta palabra ha ido cambiando con el tiempo y en la actualidad tiene una acepción más bien de tipo religioso, porque actúa como un instrumento regulador de la conciencia basado en valores inculcados por medio de la religión.

En occidente la Iglesia Católica impuso a lo largo de la Edad Media, gracias al horror y la violencia de la Santa Inquisición, valores que permitían una sociedad con desigualdad extrema, y aunque los abusos de quienes ostentaban el poder eran de tal magnitud que originaban frecuentes revueltas campesinas, el sistema perduró más allá de este periodo, e incluso en los países que abrazaron el protestantismo se siguió con la horrible práctica de torturar y asesinar a quienes eran sospechosos de no aceptar sus valores religiosos acusándolos del gravísimo crimen de la herejía. De esta forma las sociedades occidentales adquirieron como costumbre valores contrarios a la justicia social bajo la amenaza de tortura y muerte. Las ejecuciones de las víctimas se solían realizar en público para intimidar aún más a la sociedad.

Gracias a las costumbres impuestas por medio de la religión algunas ideas aún perduran desde la Edad Media, por ejemplo ver la sexualidad como algo malo y la castidad como una virtud, dar limosna en lugar de un trabajo remunerado, perdonar los abusos en lugar de exigir justicia, etcétera.

Si pensamos que una empresa de la magnitud de Facebook cierra cuentas de usuarios sin dudarlo, por el solo hecho de compartir una imagen que se parezca a un pecho femenino desnudo. Parece ser que utilizan como argumento el ofrecer una experiencia segura a todos los usuarios, pero solo cabe pensar que miembros de sectas como el Opus Dei o fanáticos religiosos pudiesen sentirse ofendidos por ver una figura humana desnuda. Esto denota que una empresa con el enorme impacto social que tiene Facebook, da prioridad a los valores de unos pocos antes que al derecho de libertad de expresión de la mayoría.

En España la situación es mucho más grave porque sigue vigente una ley que permite castigar a quienes «ofendan los sentimientos religiosos». De esta forma, quienes pretenden mantener valores impuestos por la Iglesia no dudan en denunciar a quienes se atreven a expresarse libremente, como ha sucedido con el actor Willy Toledo. Una democracia sin libertad de expresión es una falacia inaceptable.

Las culturas que demonizan la desnudez de la mujer se caracteriza por la intransigencia, pero no deja de sorprender que precisamente Estados Unidos, que es el principal productor de pornografía del mundo, tenga una política que tiende al puritanismo. Si tenemos en cuenta que el origen del puritanismo son esos valores impuestos para controlar a la sociedad, podemos comprender que los fines económicos son el denominador común, aunque la fuente de ingresos proceda de dos sectores sociales distintos: los que están dominados por la religión y los que no lo están. Un ejemplo extremo de los que están dominados por los valores religiosos son los numerarios del Opus Dei que entregan a la obra sus salarios sin cotizar a la Seguridad Social, y también entregan todos sus bienes y herencias si las tuvieran. Además, no pueden pensar en sexo, lo que les produce naturalmente trastornos. Si no tienen otro amor más que su amor a Dios, lógicamente tendrán más para ofrecer que si comparten ese amor con otra persona. Según dicen, el dinero que piden es para Dios. Es muy dudoso que un dios que se supone que ha creado el Universo tenga necesidad de dinero y mucho menos de una cuenta bancaria en un paraíso fiscal, por esta razón habría que seguir la pista del dinero para averiguar quién es ese Dios al que ponen como pretexto.

Freud, en su obra Totem y tabú, afirma que la neurosis aparece cuando el individuo intenta desarrollar estratégias para eludir una realidad que no puede afrontar. Al parecer, los tabúes que la moral impone causan enfermedades mentales y según afirman víctimas del Opus Dei, les intentan convencer de que «Dios las quiere enfermas».

Para comprender mejor qué finalidad puede llegar a tener la moral occidental, basta recordar la guerra de Libia en la cual argumentando defensa de derechos humanos, se llevó a cabo un genocidio que en realidad fue causado por los intereses económicos y geopolíticos de Estados Unidos.

No obstante, mediante una clara manipulación mediática, los sectores católicos incondicionales de la política exterior de Estados Unidos, representados especialmente por el Opus Dei, divulgan su abierta oposición al aborto y a la eutanasia argumentando el «derecho a la vida». Conseguirían su propósito de convencer a la sociedad de que son rectos gracias a su «moral» si no fuese por su silencio ante los genocidios cuando estos son cometidos por los suyos. Solo hay que recordar las decenas de miles de muertes causadas por recortes en sanidad, los suicidios causados por precariedad económica, etcétera; para ver que pudiendo haber evitado esas muertes, han demostrado lo que realmente les importa la vida humana al regalarle decenas de miles de millones de dinero público a sus bancos mientras hacen brutales recortes en el gasto social.

De lo expuesto me atrevería a concluir que, la moral occidental está basada en valores adquiridos por una costumbre impuesta a la fuerza y que ha tenido el objeto de controlar y explotar a la sociedad, y que también puede ser usada como instrumento para demonizar a adversarios como pretexto para destruirlos.

 

Fuente: /gazeta.gt


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