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Por qué quebró el Seguro Social
Por Ricardo Barrios Peña - Guatemala, 21 de diciembre de 2004

Todavía hay quienes creen que cada trabajador puede escoger quién le administre su ahorro. No estoy de acuerdo, porque es incompatible con el principio pétreo...

Todavía hay quienes creen que cada trabajador puede escoger quién le administre su ahorro. No estoy de acuerdo, porque es incompatible con el principio pétreo de la seguridad social, que reza que la tributación es universal y obligatoria y distribuye mínimos entre la mayoría que tiene menos. El IGSS abomina del populismo y del pernicioso elitismo. Garantiza que la prestación que ofrece tiene atrás un delicado mecanismo actuarial que será a perpetuidad.

En consecuencia, el IGSS debe ser manejado como una empresa de seguros, porque entraña un complejo problema actuarial. Su junta directiva tiene que contar con contrapesos que equilibren el sistema, con un consejo técnico autónomo. El IGSS fue una de las conquistas de la Revolución de Octubre, pero hubo un cataclismo increíble, y fue el infame Decreto 1049, del 26 de abril de 1954, que dejó al IGSS convertido en una simple caja mutualista de patrones y obreros. El patrimonio de los trabajadores fue destruido inmisericordemente con la firma de Víctor Manuel Gutiérrez, con el publíquese y cúmplase del presidente Arbenz Guzmán.

Los sindicatos y los partidos revolucionarios del presidente Arévalo se quedaron perplejos y guardaron un silencio cómplice. El escándalo fue internacional, porque el IGSS fue el único en el mundo donde el Estado dejó de tributar. Con esa funesta medida, se inició la deuda que ya pasó los 4 mil 500 millones que el Estado le debe al IGSS. El IGSS dejó de existir y murió de una certera puñalada que le destrozó el corazón... No obstante, el cadáver del IGSS siguió su marcha por inercia...

Una comisión de expertos debe cuantificar lo que debe el Estado al IGSS, debido a los decretos del Congreso 1049, 1054, 78 y 115 de la Constitución de 1985. Los artículos 47 y 48, de la Ley Orgánica del IGSS, expresan “tutoría” del Banco de Guatemala sobre el IGSS. Si bien es cierto que debe haber coordinación con la política de la banca central, que vela por sus propios intereses, pero éticamente no debe aprovechar la coyuntura para resolver sus problemas a costa del Seguro Social, porque éste pertenece a todos los trabajadores, obreros y afiliados, y esto creó un conflicto de intereses con el Banco de Guatemala, que culminó con la grave crisis de los famosos “cenivacus”, cuyo monto llegó al 30 por ciento de intereses.

Las reservas del IGSS fueron discriminadas en esta ruinosa operación, contra los “cenivacus” que obtienen trato preferencial, lo cual creó para el asediado IGSS un “beneficio cesante” de varios millones de pérdidas.

La inversión del IGSS nunca debieron dejarla fija, porque lo que hicieron no fue decente ni ético. El monto que el gobierno recupere, deberá constituir el fondo matriz que se empleará para reestructurar el IGSS, con su autonomía plena. Es evidente que algunos funcionarios improvisados confunden penosamente las funciones específicas de las distintas entidades, tales como: asistencia social, previsión social, y le endilgan al IGSS obligaciones que no le competen, tales como: medicina preventiva y casos catastróficos, como sida, y hasta pretenden que regale medicinas, etcétera.

Debe quedar claro que lo único que el IGSS atiende gratis son los casos de emergencia y servicios de salvavidas en temporadas de playa. Por lo demás, no puede salirse de su postulado: “Justicia, no caridad”. Lo más urgente es: reconocimiento oficial de la deuda que el Estado le tiene al IGSS.

La amortización parcial tentativa es: un cuarto del uno por ciento del presupuesto bruto de la nación, o sea, aproximadamente Q60 millones anuales, en su calidad de Estado como tal, incorporado al presupuesto de la nación, similar a las municipalidades, la Universidad, etcétera. Esperamos la respuesta del presidente del Banco de Guatemala, don Lizardo Sosa, de quien nunca hemos dudado de su integridad. Este análisis es una “pastilla compacta” y no tengo inconveniente en ponerla a debate público, con la persona o entidad que no esté de acuerdo con lo que expongo. El Banco de Guatemala deberá restituir las pérdidas que tuvo el IGSS.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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