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El elegido
Por Raúl de la Horra - Guatemala, 6 de noviembre de 2004

Gendarme único y supremo del universo

Ya tenemos otra vez presidente. El señor Bush ha sido El Elegido por voluntad de Dios y del pueblo norteamericano. Incluso cuando la mayoría de los habitantes del planeta no hubiera votado por él, nuestra deidad prefirió inclinar la balanza hacia este hijo predilecto –el de la espada vengadora–, haciendo oídos sordos del clamor general.

Para combatir y demostrarle a los infieles quién es el señor de los cielos y de los infiernos; para sembrar más odio, más intolerancia, más dolor, en el corazón de los hombres; para, en nombre de una concepción caprichosa de la democracia y de los sacrosantos valores de la civilización occidental, blanca, adinerada, y por supuesto, cristiana, seguir haciendo negocios, cebar a los amos de la guerra y autoproclamarse gendarme único y supremo del universo.

Es, pues, tranquilizador comprobar que nuestro reencauchado presidente fue designado con el cómplice beneplácito de ese mismo Dios que rige el destino de nuestro país y de nuestros jerarcas. Es igualmente reconfortante saber, además, que en la mente de El Elegido no existe lugar para la duda o la interrogación sobre lo bienfundado de sus decisiones, ya que su alma está poseída por la sagrada misión de salvar del apocalipsis a la humanidad, aunque para conseguirlo tenga que barrer de la faz de la tierra con los sueños, la cultura y la civilización que nos nutre.

Y es francamente conmovedor y ejemplar, en fin, ver cómo, en su imparable voluntad de justicia, este Señor de los ejércitos no derrama ni una sola lágrima ante los cadáveres de los niños despedazados por sus bombas, que han acabado ya con la vida de más de cien mil civiles en esas abstractas tierras de Oriente.

De manera que sólo se me ocurre decir: que Dios nos coja confesados.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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