Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El dormilón
Por Raúl de la Horra - Guatemala, 27 de agosto de 2005

Lo más sensato sería encomendarse al Espíritu Santo.

Cogí el Metrobús en la Av. Petapa y descendí en el Trébol para admirar el recién inaugurado parque acuático con sus fuentes géiser, donde los niños van a jugar barquitos. Luego agarré un carricoche tirado por caballos que me llevó por las arboledas de la Av. Bolívar hasta la zona peatonal del centro. ¡Cómo han embellecido este sector, antaño invadido por vendedores! Allí pude solazarme caminando por las calles cerradas a la circulación, observando la multitud de cafés que hay en las aceras.

Desembocar en el Parque Central fue una grata sorpresa. De torta de cemento que era, esta horrible plaza pasó a convertirse en una inmensa laguna con jardines de estilo maya por donde circulan despreocupadamente cisnes y patos. El otrora llamado Portal del Comercio, hoy sede de galerías de pintura y bares bohemios, regurgitaba de gente.

En la tarde volví a pie por la 6ª Avenida hasta la 18 calle, contemplando los florecientes comercios que han vuelto a resurgir. Después abordé el trencito que me llevaría por toda la Av. Reforma. ¡Tardé casi media hora en llegar al Obelisco! Los anchos canales de agua que construyeron a lo largo de esa avenida, donde antes había calles laterales para los autobuses, son particularmente agradables, con sus cayucos y ventas de flores. ¡Increíble que apenas a cinco minutos de allí, el centro financiero y comercial de la ciudad hierva de actividad!

En el Obelisco decidí meterme al Metro y regresar a casa. A la mañana siguiente, me despertó la noticia en la tele de que las cosas andan tan, pero tan mal en el país, que lo más sensato sería encomendarse al Espíritu Santo. Sólo entonces caí en la cuenta de que la fantasía es el único recurso que me queda contra la maldita realidad, de modo que me di media vuelta y seguí soñando.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.