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Guatemara
Por Raúl de la Horra - Guatemala, 24 de septiembre de 2005

El horror de las imágenes supera la ficción.

Nunca veo los canales de televisión llamados nacionales porque son una porquería. Pero los mexicanos y gringos tampoco son mejores. El caso es que me enteré de la noticia a través de la televisión española: en Guatemala, unos mareros masacraron salvajemente a doce compatriotas suyos en un centro de detención.

El horror de las imágenes supera la ficción. Supongo que los ciudadanos de otros países y los guatemaltecos medianamente normales que todavía subsisten en este suelo se preguntarán cómo es posible llegar a semejante situación, qué es lo que está pasando en nuestra sociedad para alcanzar tal grado de barbarie.

La respuesta es simple y compleja a la vez. Lo mismo que la solución. Nuestra sociedad arrastra iniquidades ancestrales que sólo con voluntad, coherencia política y medidas estructurales drásticas, podrán ser eliminadas. Si esos jóvenes hubieran nacido en hogares integrados, si desde niños el Estado les hubiera garantizado educación, salud y perspectivas de futuro, ¿acaso se habrían comportado como lo hicieron?

Hay que entender que el fenómeno de las maras, en tanto que moderna guerrilla urbana de desheredados, es un cáncer consubstancial al modelo socioeconómico que defiende la impunidad del libre mercado a ultranza y la desaparición del Estado social. Dicho modelo totalitario proviene de los Estados Unidos, donde surgieron las maras, se transformaron en subcultura de la sobrevivencia y se exportaron a todo el continente.

Los dirigentes de nuestro país deberían comprender que la supremacía moral la tienen los seres humanos y no los intereses del mercado. Si no lo hacen, corremos el riesgo de terminar todos malmatándonos en esta hermosa y sofocante prisión que empieza a llamarse Guatemara.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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