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Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 3 - 2006

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Metáforas sin olor
Por Raúl de la Horra - Guatemala, 28 octubre de 2006

Yo, la verdad, no entiendo.

Creo que es un deber no sólo de la inteligencia sino del buen ejercicio periodístico (¿acaso no deberían ser la misma cosa?) el situar en su justa dimensión la absurda polémica que suscitó Andrés Zepeda en este mismo espacio cuando dijo lleno de dolor y de rabia que Guatemala era un paisito de mierda, en lugar de decir “Aquí fui niño, aquí fui niño, amigos, y tengo ganas de llorar”.

Yo, la verdad, no entiendo que siendo nosotros uno de los tantos pueblos en los que la palabra mierda se utiliza familiarmente para calificar cualquier cosa (“¡Trabajo de M!”, “¡Tu familia es una M!”, “¡La política es una M!”, “¡Vete a la M!” etcétera), vengamos ahora a ponernos solemnes y a rasgarnos las vestiduras tan sólo porque el término en cuestión ha sido aplicado a esa noción vaga y arbitraria como lo es la palabra “Guatemala”.

En primer lugar, agradezcamos que la mierda escrita no huela y sea tan sólo un término metafórico utilizado para expresar cierta frustración ante situaciones, personas o cosas que coartan nuestras expectativas y nos hacen sentir miserables. ¿Qué hay de malo en ello? Convengo en que su uso abusivo suele ser de mal gusto; pero como dice Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española: “A veces un ¡mierda! a tiempo desahoga mucho”.

Por otra parte, Guatemala es sólo una representación, un mapa lingüístico de una totalidad siempre inabarcable a nuestros sentidos y a nuestro entendimiento. Confundir el mapa con el territorio resulta tan insensato como confundir la receta con el fiambre, y ofenderse por divagaciones puramente metafóricas es buscarle tres pies al gato, a no ser que nuestro deseo sea restaurar las flamantes hogueras donde se quemaba a aquellos que no pensaban como nosotros.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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