Día contra la Desaparición Forzada
Por Rosalinda Hernández Alarcón - Guatemala, 21 de junio de 2008 Recuperar la historia trae enseñanzas, aunque también dolor.
Las situaciones adversas que han enfrentado las mujeres indígenas en Guatemala antes, durante y después del conflicto armado interno son múltiples. En especial quiero resaltar aquellas sufridas por familiares de detenidos-desaparecidos hoy día 21, fecha en que se trae a la memoria a quienes se desconoce su paradero, después de haber sido secuestrados por agentes de las fuerzas de seguridad.
La consigna de esta efeméride es rescatar su memoria y demandar justicia.
Al recuperar la historia siempre hay enseñanzas, aunque el recuerdo provoque dolor. Es evitar tirar al pozo las vivencias, aquellos momentos que nos han marcado. En ese marco, hemos publicado el libro Memorias contra el olvido, cuyo contenido rescata los testimonios de 28 indígenas ixiles, todas ellas ex combatientes. A las cinco mujeres mestizas que tuvimos la suerte de escribirlo nos ha permitido tejer su historia con hilos de lucha, amor, sufrimiento, risas y coraje.
Esta publicación se presentará en el Seminario Internacional “Las políticas públicas agrarias y los retos para el campesinado latinoamericano” el 25 de junio en Antigua. Así, otras personas tendrán la oportunidad de conocer memorias de mujeres, con valor histórico y de gran actualidad. Al descubrir que con el silencio y el olvido nada cambia, seguramente otras mujeres se animen a seguir su ejemplo y hablen.
Quienes participamos en este libro hemos aprendido que los silencios ocultan realidades y que las indiferencias no curan las heridas ni permiten asimilar las experiencias.
De los testimonios de estas 28 mujeres, uno de los aportes más valiosos es haber contado lo vivido sin omitir dudas, desacuerdos y cuestionamientos.
A estas ex combatientes sus experiencias les ha provocado perder el brillo en los ojos, pero de igual manera tener rostros inundados de orgullo y convicción de lucha. En todas ellas hay rasgos de sumisión y rebeldía. En suma, sus historias son un mosaico que contiene oscuridad y luz, dolor y alegría, cansancio y resistencia, odio y amor.
El panorama que enfrentan las protagonistas del libro referido es similar al que viven millones de campesinas en Latinoamérica, quienes a pesar de sus aportes en el hogar, a nivel productivo y comunitario están en situación de desigualdad. Los debates sobre lo que significan las políticas públicas agrarias y de desarrollo rural, en un contexto neoliberal y racista, merecen incluir una perspectiva de género. Las mujeres no son tema aparte. Solo así será posible identificar alternativas con justicia social, reconociendo la situación de desventaja que viven las mujeres en el campo. Fuente: www.elperiodico.com.gt |