Día de las Mujeres: propuesta
Por Rosalinda Hernández Alarcón* - Guatemala, 6 de marzo de 2010
Es oportuno recordar que hace un siglo, la alemana Clara Zetkin propuso en un encuentro de socialistas declarar el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, y hace 30 años entró en vigencia la “Declaración universal de los derechos de las mujeres”, que contiene un programa de acción para que estos sean garantizados por los Estados que la suscribieron, entre ellos está Guatemala.
En esta efeméride, además, cabe mencionar los rasgos generales de la propuesta feminista que hacemos a las sociedades: demandamos que todas las mujeres podamos decidir sobre los asuntos públicos y privados, así como establecer relaciones respetuosas para eliminar las desigualdades económicas, étnicas y sociales mediante la distribución y manejo equitativo del poder y las riquezas.
La democracia para nosotras tiene como prioridad garantizar el bienestar, rechazar el uso de la violencia en todas sus expresiones y propiciar la ampliación de la libertad individual y colectiva. Se traduce también en la convivencia humana en armonía con la naturaleza y la aplicación de la justicia.
Con respecto a esto último, el Tribunal de Conciencia contra las Violaciones Sexuales hacia Mujeres durante el conflicto armado interno en Guatemala tiene una relevancia especial, en tanto su proyección busca “hacer conciencia” acerca de estos crímenes cometidos, los cuales siguen ocurriendo, y la exigencia de castigo a los victimarios.
Los testimonios presentados contienen múltiples elementos para continuar abordando la problemática de la violencia sexual. “Una parte de nuestra tranquilidad es que se escuche nuestra voz y que ya no sucedan las violaciones sexuales”, “escuchen nuestra verdad, yo soy portavoz de otras mujeres que los ejércitos nos marcó para toda la vida”, “a nosotras nos dijeron que provocamos a los soldados o que los buscamos, pero el Ejército puso destacamentos y ahí también debíamos tortear y hacer comida”.
En el fallo se describe que la violencia sexual durante la guerra se manifestó en desnudez forzada, violación con objetos, embarazos forzados, convivencia marital forzosa, esclavitud sexual más doméstica, violación sexual y mutilación.
Una de las recomendaciones que se dieron al finalizar este tribunal se refiere al establecimiento de medidas prontas y eficaces para poner fin a la impunidad y aplicar acciones de reparación para las víctimas, tomando en cuenta su realidad, la diversidad cultural y sus derechos, así como el respeto a su dignidad, privacidad y seguridad. El resarcimiento tiene que apuntar a la transformación de las desigualdades estructurales que influyen negativamente en su vida y reforzar las capacidades de las mujeres que fueron violadas sexualmente para que logren mayor autonomía en la toma de decisiones.
Las víctimas han hablado y este tribunal dictó un fallo en conciencia, ahora hay que seguir –como bien dijo Rosalina Tuyuc– “empezando por la conciencia, hay que hacer vivo un compromiso político desde las mujeres”.
* Co-editora de la publicación feminista laCuerda
Fuente: www.elperiodico.com.gt |