Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿Por dónde comenzamos?
Valores democráticos y juventud

Por Renzo Lautaro Rosal - 10 de mayo de 2005

El VI Estudio sobre la Cultura Política de la Democracia en Guatemala arroja una serie de hallazgos clave que requieren una lectura específica, dada su notable relación con algunos de los fenómenos que acontecen actualmente en nuestro país.

El informe menciona que una característica de la debilidad de la cultura democrática de los guatemaltecos es el poco conocimiento sobre los principios democráticos y las reglas de la democracia. Se destacan dos de ellos: los valores autoritarios arraigados y la poca tolerancia.

El informe destaca que los jóvenes representan el segmento de población con menor registro electoral, menor participación electoral y menor confianza interpersonal.

Preocupación especial debe tener su mayor propensión a apoyar un eventual golpe de Estado y su mayor aceptación de acciones de justicia por mano propia.

Esto quiere decir que el camino por recorrer en materia de formación ciudadana con jóvenes es totalmente insuficiente.

A pesar del notable recorrido que se ha tenido desde el inicio de los gobiernos democráticamente electos, la finalización del conflicto armado interno y la firma de los acuerdos de paz; no se ha consolidado la tarea de colocar a la juventud como elemento central para las soluciones estratégicas que el país requiere.

Hablar de juventud significa hablar de un segmento poblacional mayoritario, ampliamente marginado de los principales elementos estructurales (salud, educación, empleo permanente, seguridad social); pero al mismo tiempo, señalado de buena parte de nuestros “aparentes males”: delincuencia, maras, criminalidad, escasa productividad...

El predominio en los jóvenes de pensamientos propios del autoritarismo es total responsabilidad de las otras generaciones, que no han sido capaces de aprender de la historia, que siguen mostrando una alta dosis de miopía (casi ceguera) y que, contrario a lo esperado, están sumidas en un franco estancamiento. Quizá el momento que vive el país requiere una fuerte sacudida, que permita reenfocar el punto de atención.

El trabajo en formación de valores democráticos con jóvenes es vital; lo que se haga ahora puede desembocar en forma positiva en el proceso electoral 2007, el cual se aproxima a pasos agigantados.

En esta perspectiva, es fundamental replantear la importancia de destacar la tolerancia como valor esencial que ha sido trastocado.

Contrario a la condición de sociedad heterogénea y compleja, los niveles de intolerancia son inauditos.

La posibilidad de pensar y actuar distinto se ha vuelto teoría absoluta; priva la corriente de lo homogéneo.

Los jóvenes se convierten en reproductores de este estado de cosas, lo cual es totalmente contrario a lo propio de una sociedad que quiere emprender el camino hacia un futuro distinto y mejor al de hoy.

Por si lo anterior no fuese suficiente, el informe de Asies destaca la débil credibilidad y respeto sobre las instituciones propias de la democracia.

De un total de 100 puntos, ninguna de las instituciones consideradas sobrepasa el nivel de los 50 (a excepción del gobierno municipal).

Los valores del estudio son mejores a los del informe anterior (del 2001). Sin embargo aún presentan valores negativos, tal es el caso de la Corte Suprema de Justicia, el Congreso, los partidos políticos y la PNC.

Es fundamental dar prioridad y apoyar los esfuerzos para fortalecer la cultura democrática, en especial de los segmentos, que como los jóvenes, tendrán mayores efectos en el mediano plazo; la dimensión educativa (formal y no formal) sigue siendo la ruta fundamental para ello.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.