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Ante la posibilidad histórica de mejorar o retroceder.
Por Renzo Lautaro Rosal - Guatemala, 16 de agosto de 2005

Nuevamente se avivan las diferencias sobre las diversas interpretaciones que el tema de la seguridad ciudadana plantea en estos momentos de incertidumbre. El sábado pasado se publicaron las opiniones del presidente en funciones, Eduardo Stein, sobre las preocupaciones que Ejecutivo tiene en relación con el paquete de proyectos de ley en materia de seguridad que se está discutiendo en el Congreso de la República; e incluso comentó sobre la posibilidad de vetarlas.

Estas diferencias no son menores; se fundamentan nuevamente en la disparidad de visiones sobre lo que implica la seguridad. El panorama se vuelve más confuso cuando este imperante tema requiere, desde la visión de la ciudadanía, medidas urgentes y con resultados.

Las leyes en discusión son: ley de armas y municiones; de inteligencia civil; de empresas privadas de seguridad; en contra del crimen organizado; de la Policía Nacional Civil y del Sistema Penitenciario.

Ahora no solamente tenemos confrontaciones entre la visión de fuerza versus la visión más integral; si no que este escenario dicotómico se suma las diferencias entre bancadas en el Organismo Legislativo, disparidades que se hacen más evidentes en los momentos previos a la discusión y aprobación del Presupuesto General de la Nación 2006 y en el marco de las negociaciones para la elección de su nueva Junta Directiva.

No podemos dejar de incluir la visión de algunos sectores y personas interesadas en aprovechar esta coyuntura para intentar hacer prevalecer la visión de la seguridad cercana a la precaria hegemonía de la institución armada. La confusión es altamente riesgosa; no sabemos con certeza cuál de los proyectos de ley es el que realmente se está empujando más que los otros, se desconocen sus contenidos e implicaciones.

Lo que está en juego en estos momentos es trascendental. No solamente nos jugamos un conjunto de leyes para el aseguramiento del abordaje de la temática seguridad en una perspectiva de mediano plazo, sino además estaremos ante la presencia de paquete de leyes que deberían contar con un mismo enfoque, una misma lógica para su articulación.

Por eso mismo en diversos sectores se ha hablado del “paquete”, con la idea de superar etapas anteriores caracterizadas por la dispersión de las leyes, que incluso ha llevado a confusiones, duplicidades, enormes vacíos jurídicos e institucionales, y en general al estado actual en donde el crimen organizado y sus diversas manifestaciones ha tomado posesión del país, en tanto las respuestas del Estado siguen siendo débiles, de corto plazo y carentes de enfoque integral.

Así las cosas, se espera que en las siguientes semanas sean claves para cambiar el rumbo, que hasta ahora ha sido de secretividad y confusión. Lo importante estará dado por la posibilidad de que el Congreso lleve a cabo un amplio debate con los sectores implicados, donde deberían tener fuerte protagonismo las redes de instituciones especializadas en la temática, quienes han realizado una serie de esfuerzos desde la sociedad civil para impregnarle a este paquete de los insumos que permitan su aplicación integral.

Corremos el riesgo que el paquete sea reducido a su mínima expresión a expensas de un grupo de diputados que no terminan de entender en qué consiste su función pública. La gobernabilidad está en riesgo ante la posibilidad de abrir más los resquicios obscuros, desde los cuales pueden maniobrar con mayor amplitud sectores que siguen creyendo que la confusión y la confrontación son sus mejores aliadas.

Fuente: www.prensalibre.com


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