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¿Qué hacer, señor Presidente?
Por Ricardo Marroquin - Guatemala, 15 de junio de 2007

"Nosotros decimos no al elogio del dinero y de la muerte."
Eduardo Galeano, escritor uruguayo.

Con el objetivo de defender la vida, como un verdadero acto de resistencia al igual que las huidas a la montaña durante el conflicto armado, 218 vecinos de la comunidad Los Cimientos en el departamento del Quiché, abandonaron todas sus pertenencias para refugiarse en otros municipios; 124 llegaron a la capital.

Atrás dejaron las cosechas de maíz, frijol y manías, los utensilios para las tareas diarias, la tierra y algunos animales de corral. En el mismo lugar quedaron también 17 ex PAC que les han amenazado desde que fueron conformados por los gobiernos militares durante el inicio de la década de 1980.

A pesar de la firma de los Acuerdos de Paz, los asesinatos, las torturas, violaciones sexuales y robos continúan siendo parte en la vida de la comunidad. La violencia, en general, es parte de la realidad guatemalteca.

De acuerdo con los dirigentes de la comunidad, los ex patrulleros amenazan e intimidan a la población para que realicen turnos de seguridad.

Los derechos fundamentales garantizados en la Constitución Política de la República y, en el plano internacional, en la Declaración sobre los Derechos Humanos, valen una papilla para nuestra clase poderosa.

Según el informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, una de las causas del conflicto armado fue la estructura económica de Guatemala, caracterizada por la concentración en pocas manos de los bienes productivos, sentando con ello las bases de un régimen de exclusiones, que es a su vez la expresión más profunda de un sistema de relaciones sociales violentas y deshumanizadoras.

A pesar de las denuncias presentadas ante el MP y el Ministerio de Gobernación, los pobladores de Los Cimientos no han encontrado solución a su problema. Ante la lentitud de nuestro aparato estatal, decidieron actuar por su cuenta.

Ellos, pacifistas, prefirieron abandonar sus pertenencias para salvar sus vidas.

Mientas tanto, esta semana, José Natividad Trejo, fue absuelto. Se le acusó de dar muerte a Byron García, un supuesto extorsionador que reportaba 10 ingresos a la cárcel. "Fue en defensa propia", repitió Trejo.

Consiguió la libertad y el apoyo del presidente Óscar Berger. "Me atrevo a felicitar al piloto que defendió su vida, pues sobre todo repelió el ataque de un delincuente que tenía un récord considerable de crímenes", aseguró nuestro mandatario.

¿Qué nos queda, señor Presidente? Los 17 ex PAC tienen registrados varios delitos que las autoridades del Gobierno no han investigado. ¿Es esto una buena excusa para eliminarlos?

Nosotros, que estamos del lado opuesto del suyo, decimos no. Un no rotundo a matarnos entre nosotros mismos, y un sí a reconocer la violencia y la inseguridad como un problema originado por la mala distribución de la riqueza y la falta de oportunidades para toda la población.

Nuestras armas son las ideas y nuestra voz, que exige seguridad para la comunidad de Los Cimientos y una solución integral para el país en general. La paz es un derecho garantizado por nuestra Carta Magna a cargo del Estado, no una mercancía que sólo unos pocos pueden comprar.

Fuente: www.lahora.com.gt - 140607


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