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Allende y la juventud
Por Ricardo Marroquin - Guatemala, 14 de septiembre de 2007

"El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor."

El pasado 11 de septiembre se cumplieron 34 años del golpe militar contra el presidente chileno Salvador Allende, comandado por el general Augusto Pinochet, quien semanas antes había jurado lealtad a la Constitución y a las políticas del Gobierno.

Allende impulsaba el cambio del modelo económico en Chile para transitar al socialismo por la vía democrática. El proceso de nacionalización de varias industrias provocó el rechazo de los sectores conservadores y la operación militar contra el Palacio de la Moneda, donde se encontraba el Presidente aquel martes de 1973.

El Presidente chileno exhortó, a través de varios mensajes que logró transmitir desde la sede del Gobierno, a que no se realizara ningún tipo de provocación contra los golpistas, pero lo hizo principalmente a través del ejemplo. Allende murió luego de una serie de bombardeos.

A partir de aquel momento, el país sudamericano se hundió en una de las dictaduras más atroces que ha tenido la historia de América Latina, liderada por Pinochet.

Miles de personas fueron recluidas en campos de concentración, en donde fueron torturadas y asesinadas. En Chile, al igual que en nuestro país, se impulsaron las prácticas del secuestro y desaparición para sembrar el miedo entre la población.

Pese a las críticas de supuestas "posturas ideológicas transnochadas", el mensaje de Salvador Allende, sigue vigente para una América Latina sumida en los males de la pobreza. El ex presidente chileno, vio en los jóvenes, una fuerza especial para cambiar la situación de miseria en que nos encontramos todavía. Estas fueron parte de sus palabras durante una visita a México:

"Hay jóvenes viejos que comprenden que ser universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la inmensa mayoría de los países de nuestro continente. Esos jóvenes viejos creen que la universidad se ha levantado como una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar satisfechos con adquirir un título profesional. Les da rango social y el arribismo social, caramba, qué dramáticamente peligroso, les da un instrumento que les permite ganarse la vida en condiciones de ingresos superiores a la mayoría del resto de los conciudadanos."

"Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por ejemplo, no se preguntan cuántas viviendas faltan en nuestros países y, a veces, ni en su propio país. Hay estudiantes que con un criterio estrictamente liberal, hacen de su profesión el medio honesto para ganarse la vida, pero básicamente en función de sus propios intereses."

"Por eso, sin decir que la juventud será la causa revolucionaria y el factor esencial de las revoluciones, yo pienso que la juventud por ser joven, por tener una concepción más diáfana, por no haberse incorporado a los vicios que traen los años de convivencia burguesa, porque la juventud debe entender que debe ser estudiante y trabajadora; porque el joven debe ir a la empresa, a la industria o a la tierra."

Guatemala vive hoy un momento decisivo que marcará el rumbo de los próximos cuatro años. La victoria no fue para la mayoría de la población. Esperemos que el vuelco a la derecha del electorado guatemalteco el pasado domingo, sirva de experiencia para las agrupaciones con propuestas de izquierda y tomen en cuenta el potencial de la juventud para renovar a los partidos.

Fuente: www.lahora.com.gt - 130907


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