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Comisión de Derechos Humanos de la ONU en riesgo
por Raúl Molina Mejía- 24 de abríl de 2004

albedrio.org
El período de sesiones de la CDH-ONU concluye esta semana. Muchos creemos que la Comisión desempeña un papel muy positivo en el impulso de los derechos humanos en el mundo. Sin embargo, hay preocupación creciente con respecto a su credibilidad, a veces por su falta de acción y otras por tomar acciones bajo presión de actores poderosos.

El 15 de abril, la Comisión aprobó otra resolución sobre Cuba con 22 votos a favor, 21 en contra y 10 abstenciones. Aunque 31 de los 53 miembros no encontraron méritos para aprobarlo, las 10 abstenciones permitieron la adopción del proyecto. Esta acción afecta la credibilidad de la Comisión. Todos los miembros saben que la situación de Cuba no se caracteriza por las violaciones sistemáticas y graves de los derechos humanos; pero algunos carecen del valor para enfrentarse a los Estados Unidos.

El voto refleja la debilidad de la Comisión frente a la única superpotencia del siglo XXI. En esta oportunidad, los Estados Unidos han debido aplicar presión a algunos gobiernos no convencidos. De hecho, la resolución fue reducida a lo mínimo para que Honduras aceptara el triste papel de patrocinarla. Algunos Estados que votaron a favor han mostrado compromiso con los derechos humanos; pero durante ya diez años han aceptado la manipulación del caso cubano por parte de los Estados Unidos. Pierden credibilidad, porque sabiendo que hay situaciones que ameritan ser estudiadas --por ejemplo en el Oriente Medio, el Iraq y Guantánamo-- fácilmente se dan cuenta que Cuba no es una de ellas. La misma redacción de la resolución lo demuestra: no hay referencias a desapariciones forzadas, masacres, tortura, ejecuciones extrajudiciales u otras violaciones graves.

Muchos se sorprendieron de los votos de Chile y México a favor de la resolución. Han pagado la factura por oponerse a los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU con relación al Iraq. Al no gozar del apoyo de Francia y Alemania que tuvieron en el Consejo, Chile priorizó sus vínculos económicos mientras que México sigue tentado por el ofrecimiento del Presidente Bush de "legalizar" a millones de mexicanos indocumentados. Sus pueblos, sin embargo, expresan ya cansancio ante las innecesarias concesiones de sus dirigentes.

Otros votos no fueron sorpresa. Costa Rica cree que Cuba merece una resolución por aplicar sus leyes a los disidentes y, al mismo tiempo, considera aceptable que hayan cientos de detenidos en Guantánamo, sin derechos y sin juicios, por acusaciones de haber actuado contra Estados Unidos. El Presidente Toledo de Perú se encuentra en el punto más bajo de popularidad y necesita desesperadamente el apoyo de los Estados Unidos. Igualmente, el Presidente dominicano Mejía, al buscar su reelección, considera necesario congraciarse con la Administración Bush.

El voto de Guatemala es un contrasentido. Cuando esa nación centroamericana sufría las más terribles violaciones de derechos humanos, cada vez que la Comisión analizaba la resolución correspondiente Cuba votaba a favor del pueblo de Guatemala, mientras que los Estados Unidos favorecía sus gobiernos represivos. Por otro lado, el Estado guatemalteco tiene enorme deuda con relación a pasadas violaciones de derechos humanos y demasiadas obligaciones pendientes en materia de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, por lo que no tiene autoridad moral para sumar su voto contra Cuba.

En Ginebra no se arriesga el futuro de Cuba, excepto que muchos halcones en Washington y Miami sueñan aún con derrocar a la revolución cubana. Más bien se socava la credibilidad y fortaleza de la Comisión. Es tiempo de avanzar y dejar atrás la Guerra Fría. La necesidad de abordar los problemas reales de derechos humanos de hoy exige un alto a la manipulación política.

Enviado a nuestra redacción por el Ing. Raúl Molina Mejia


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