Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El retoño de la Revolución de octubre de 1944 en Guatemala
Por Raúl Molina Mejía- Nueva York, 19 de octubre de 2004

albedrio.org
El 20 de octubre, las y los guatemaltecos de vocación democrática celebramos el sexágesimo aniversario de la Revolución de Octubre de 1944. Esa revolución, que conmovió a Guatemala durante tres días, fue el punto de partida para el único período realmente democrático del país: la hoy llamada "Primavera Democrática", que se extendió hasta junio de 1954, cuando el Gobierno de los Estados Unidos cometió el error histórico de derrocar al Presidente constitucional Jacobo Arbenz Guzmán. Luego de esta acción, la violencia contrarrevolucionaria se entronizó en el país por más de 40 años, dejando un saldo de más de 200,000 muertos, siendo víctimas de la desaparición forzada más de 45,000 de ellos.

La Primavera Democrática de Guatemala, consecuencia de la alianza de los países occidentales y la Unión Soviética en su enfrentamiento al fascismo, así como de las ansias de democracia de la población guatemalteca luego de 14 años de dictadura, demostró la falsedad del lugar común que asegura que los pueblos que surgen de las dictaduras no pueden vivir en democracia. Nada más lejano de la verdad, ya que los dos gobiernos de la Revolución, el de Juan José Arévalo y el de Jacobo Arbenz Guzmán, no solamente fueron ejemplo de democracia electoral, habiendo ambos ganado por sustanciales mayorías con la participación de un espectro amplio de partidos políticos, sino también ejemplo de vida democrática, en lo político y en los aspectos social y económico.

El Presidente Arévalo se preocupó de que los trabajadores gozaran del Código de Trabajo, que se apoyara la educación a todos los niveles y se enfrentara el problema del analfabetismo, que existiera la seguridad social por primera vez en el país y que los indígenas y las mujeres tuvieran igualdad de derechos en la legislación del país. El Presidente Arbenz, al impulsar la modernización capitalista, buscó la verdadera independencia del país con proyectos de infraestructura que libraran al país de los monopolios estadounidenses e hizo el único esfuerzo real de reforma agraria en la historia de Guatemala. Este hecho, que afectó los grandes intereses de la compañía bananera estadounidense, junto al no alineamiento de Guatemala en el mundo bipolar de inicios de la guerra fría, llevaron al Presidente Eisenhower a decretar la muerte de la Primavera Democrática.

No obstante la Primavera Democrática no murió, ni en ese entonces, no obstante la represión, la muerte y el exilio de muchos revolucionarios, ni a lo largo de la más intensa violencia represiva que haya sufrido país alguno en América Latina. Las acciones contrainsurgentes del ejército guatemalteco, en aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional, condujeron a toda clase de crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos, llegando incluso al nivel de genocidio, bajo el General Ríos Montt, en 1982 y 1983, tal como lo atestigua la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, prevista en los Acuerdos de Paz de 1996. Dichos Acuerdos son la prueba más fehaciente de que la Primavera Democrática jamás pereció. Sus términos han sido un primer retoño del período revolucionario de 1944 a 1954, al rescatarse la democracia participativa, la identidad y los derechos de los pueblos indígenas y las transformaciones sociales y económicas en favor de las grandes mayorías pobres del país.

Tampoco murió la Primavera Democrática con las derrotas electorales de la izquierda guatemalteca en las elecciones de 1999 y 2003, que llevaron a su constante fraccionamiento e inoperancia. Justamente sus principios han sido invocados en la reciente reunión de las fuerzas y grupos progresistas, democráticos y de izquierda que tuvo lugar en Quetzaltenango, del 8 al 10 de octubre de este año. Como justa conmemoración de la Revolución de Octubre, los asistentes a la reunión nos hemos propuesto generar e impulsar un movimiento que le dé continuidad y profundidad a la Primavera Democrática de Guatemala, para forjar la Nueva Nación contemplada en los Acuerdos de Paz.

Por eso hoy, con orgullo y esperanza podemos llamar a la conmemoración del sexágesimo aniversario de la Revolución de Octubre, que gire en torno a los tres ejes siguientes: el llamado a la unidad en la práctica de los campesinos, los trabajadores, los pobladores, los estudiantes y las fuerzas sociales y políticas progresistas; el rechazo del imperialismo e intervencionismo de los Estados Unidos, que hoy se encarna en el Presidente Bush y sus nefastas políticas; y la promoción e impulso de una nueva Primavera Democrática para Guatemala, como punto de partida para el desarrollo integral de nuestro país.

Raúl Molina Mejia es parte del lobby de autores de la Revista albedrio.org
Es miembro dirigente de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG)
Profesor Adjunto de la New York University y la Long Island University


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.