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Un frente amplio en Guatemala
Por Raúl Molina Mejía - Nueva York, 5 de abril de 2007

Saludo la decisión de Rigoberta Menchú Tum de ser candidata presidencial en las próximas elecciones en Guatemala. Su condición de líder indígena nacional e internacional y mujer, sumada al ejercicio del Premio Nobel de la Paz 1992 a favor de los pueblos, ha cambiado el panorama político del país.

Se vio con gran esperanza que Rigoberta y su movimiento indígena Winaq dialogaran con MAÍZ-URNG y con Encuentro por Guatemala, por ser tres corrientes que representan los intereses legítimos de nuestras mayorías. Causó desaliento, sin embargo, que, por resistencia de dirigentes de Winaq, se hubiesen suspendido las conversaciones con MAÍZ y optase Rigoberta por aliarse solamente con Encuentro por Guatemala.

Esto constituye un error histórico-político. No se puede cerrar la puerta a la izquierda, que es la posición política que busca respuestas a la clase trabajadora y a los sectores más desposeídos de la sociedad.

Es la que busca el Estado responsable, preocupado del bienestar de toda la población y no solamente de los grandes ricos y los intereses extranjeros.

Así, la izquierda no solamente sigue existiendo sino que es necesaria para cualquier sociedad y, como observamos hoy en América Latina, ha llegado al poder, junto a otros sectores en lucha.

Lógicamente, la izquierda no puede actuar aislada. Nuestras sociedades, luego de siglos de colonialismo y neocolonialismo y de decenios de terrible represión, no están listas para una opción socialista o comunista.

Están necesitadas, no obstante, de gobiernos social-demócratas, que le pongan freno al neoliberalismo y al imperialismo. Para ello, se hace necesario construir alianzas electorales democráticas, tipo “Frente Amplio”. En esta fórmula, caben las izquierdas, el centro y los empresarios patrióticos. Caben todos los que no hayan sido ni represores, ni corruptos ni explotadores.

Para Guatemala, la Triple Alianza debe ser el eje del posible “Frente Amplio”, al cual se podrían sumar otras corrientes sociales y sectores del capital nacional. Reconocemos que la Guatemala de hoy ha sido construida con el aporte de miles de personas provenientes de las tres corrientes mencionadas. Recordemos también que la mayoría de los 200,000 muertos por la represión perpetrada de 1954 a 1996 han sido puestos por esas tres corrientes y que lo logrado no hubiese sido posible sin la ofrenda de sus vidas.

Recientemente, en la Universidad de Harvard, afirmé que la salida de Rigoberta a la palestra eleccionaria marcaba un punto de inflexión en la política guatemalteca; pero que dicha participación solamente se convertiría en avance político si a la coalición de Winaq y Encuentro por Guatemala se sumara MAÍZ. Me atrevo a pronosticar el triunfo de Rigoberta, aun sin aliarse con MAÍZ, particularmente porque en una segunda vuelta dicho movimiento le daría sus votos; pero solamente la Triple Alianza le garantizaría la fuerza y el apoyo para la gestión de gobierno que Guatemala requiere.

Pese a la presión de las campañas políticas, todavía es posible reconocer que la única forma de ofrecer una alternativa política a las mayorías es con un “Frente Amplio”, basado en el eje de una Triple Alianza. Muchos de nosotros, en el país y fuera de él, estamos dispuestos a contribuir al éxito de este proyecto.

Fuente: www.eldiariony.com - 040507


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