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GUATE-ANÁLISIS No. 4
Las elecciones y la política exterior de Guatemala
Por Raul Molina Mejia* - New York, 3 de septiembre de 2007

En Guatemala, para la mayoría de los partidos políticos los asuntos exteriores son la última y menos importante de las preocupaciones. Después de todo, luego de 53 años de estar al servicio incondicional de los Estados Unidos, se espera que sea poco lo que cambie con las elecciones en el país. Esto explica porqué, contrario a los esfuerzos que el gobierno de Bush realizó en El Salvador y Nicaragua para alejar a los votantes del FMLN y del FSLN, la Embajada de los Estados Unidos en Guatemala se siente tranquila con los candidatos a la presidencia y vicepresidencia que están al frente en las encuestas. Ninguno de ellos, ni siquiera Rigoberta Menchú, quien ha criticado a los Estados Unidos a título personal, podría desafiar las instrucciones que vengan de Washington DC.

Ésta es la historia triste de un país que de 1944 a 1954 encarnó los valores de la soberanía y la dignidad. De hecho, todavía pagamos el precio de atrevernos a oponernos a las políticas imperialistas y neocolonialistas de los Estados Unidos con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Destacamos acá el hecho de que fue Guatemala la que propusiera a principios de los años 50 una política de no alineamiento, es decir, ni con los países occidentales ni con la Unión Soviética y sus aliados, que luego se convirtiera en la esencia del Movimiento de Países No Alineados que India y Yugoslavia promovieran entre 1955 y 1961. Para muchos, esto es historia antigua. Para la mayoría de nosotros, sin embargo, se trata todavía de una posición ética, que, además, nos ganaría el respeto alrededor del mundo, particularmente ahora que la opción es entre alinearnos con el imperio o convertirnos en uno más del creciente grupo de naciones independientes.

En verdad, no nos referimos solamente a una cuestión de principios. También es un asunto de supervivencia como país. A esta fecha, nos damos cuenta todos de que solamente un puñado de empresarios de Guatemala se beneficiarán con el Tratado de Libre Comercio (CAFTA-RD) que los Estados Unidos obligó a tragarse a la República Dominicana y a Centroamérica, con la honrosa excepción a la fecha de Costa Rica. Una vez más, como el ex Presidente Arévalo diría, “el tiburón se devoró a las sardinas”. Para nosotros, las consecuencias del CAFTA-RD serán sentidas por las pequeñas y medianas empresas, que ya no podrán ser competitivas, y el sector agrícola, del cual seguirán huyendo masas de población, ya sea para migrar a las zonas urbanas de Guatemala o a los Estados Unidos o para engrosar las filas de la juventud desempleada en el cinturón marginal de la ciudad de Guatemala. Este problema será magnificado por las mal concebidas políticas neoliberales del FMI y el Banco Mundial, que siguen rechazando la inversión en políticas sociales. Aun peor, nuestros emigrantes, tabla de salvación en este momento para nuestra economía, seguirán enfrentando un ambiente cada vez más hostil y las duras políticas represivas de los Estados Unidos. Sin ninguna defensa por parte de nuestras autoridades gubernamentales, el así llamado Primer Mundo transforma en crimen la pobreza.

Cuando analizamos los planes de gobierno de los candidatos en las próximas elecciones que están adelante en las encuestas, no se encuentra nada que cambie la política exterior de Guatemala. Podemos esperar la repetición de los errores del pasado o aun peores equivocaciones: seguiremos aceptando que nuestros códigos de minería y tratados comerciales estén escritos en inglés y luego aprobándolos sin conocer su contenido; seguiremos apoyando las políticas equivocadas del imperio en sus relaciones con el resto del mundo; seguiremos criticando el récord de derechos humanos de los países en la mira de los Estados Unidos, al tiempo que no hacemos prácticamente nada con relación a nuestra terrible situación de derechos humanos; al desempeñarnos en el terreno de la geopolítica, con Estados Unidos como manager, seguiremos apoyando ciegamente a Taiwán e Israel; y, lamentablemente, seguiremos siendo ignorados por Washington con relación a las dos cuestiones interrelacionadas del desarrollo y la migración.

Para quienes pudieran estimar que nuestra posición es sesgada, queremos recordar ciertos acontecimientos recientes. Para comenzar, el Sr. Giammattei muy difícilmente introducirá cualquier cambio a la manera en que la GANA maneja los asuntos internacionales y el Sr. Pérez Molina no puede dejar de verse como un aliado estrecho del actual gobierno de los Estados Unidos (el cual, por cierto, quisiéramos ver que se le sustituye el próximo año con las elecciones). Algunos pueden guardar alguna esperanza de cambio con el Sr. Colom, debido a la presencia en sus filas de algunos pocos social demócratas y a la pequeña influencia que Venezuela podría tener con sus futuros acuerdos petroleros. Recordemos, sin embargo, que si bien el Sr. Colom expresó profundas preocupaciones con relación al CAFTA-RD la misma mañana en que el Congreso iba a considerar su ratificación y que ofreció que no se votaría a favor, su gente en el Congreso tuvo un giro inesperado de 180 grados y votó por la ratificación después de que él recibiera una llamada telefónica de la embajada estadounidense. Hoy, el tratado está en pleno vigor. Y luego, tampoco hay mayor esperanza con la Sra. Menchú, quien cambió de idea con anterioridad. Como integrante del Gobierno de Guatemala y a título personal, la Sra. Menchú expresó públicamente su apoyo al TLC, justamente cuando el movimiento social se oponía firmemente al mismo y dirigentes sudamericanos, como Lula de Brasil, señalaban sus inconvenientes.

Una vez más, hay una sola fuerza política, la Coalición URNG-MAÍZ (y es, en verdad, una fuerza política), con una posición clara en materia de asuntos internacionales. Sin enfrentar a los Estados Unidos, la Coalición llama al fortalecimiento de los vínculos con otros países latinoamericanos, así como a expandir las relaciones con otros países y regiones. La Unión Europea y el Canadá se sentirían más atraídos hacia Guatemala, un país en el que han invertido esfuerzos y recursos por lograr el respeto de los derechos humanos, la democracia y la paz, siempre y cuando también nosotros diéramos la importancia debida a esas cuestiones. Las relaciones con China, el Japón y Rusia pueden traer inversiones y mercados. Y el mundo musulmán siempre estará abierto al comercio de exportaciones no convencionales. Un componente importante de la política internacional de Guatemala, según URNG-MAÍZ, es la migración. Por un lado, no puede nuestro país tratar a los centroamericanos y otros emigrantes de la misma manera que nuestros compatriotas son tratados en México y los Estados Unidos. Debemos tener una clara política de tolerancia y apoyo. Por otro lado, Guatemala debe procurar firmar acuerdos con México y los Estados Unidos para defender, proteger y promover el desarrollo de nuestros ciudadanos en el extranjero. Debe ser una política muy dinámica, con el debido respeto, ciertamente, por los otros países; pero también con pleno respeto por nuestra población, tanto en Guatemala como en el exterior.

Reconocemos que, en última instancia, nuestra política internacional será una extensión de nuestras políticas al interior del país. Nuestra posición en los asuntos internacionales jamás será enérgica si no va acompañada de una posición basada en principios dentro de nuestras fronteras. De nuevo, debemos insistir en que hay que demostrar que estamos totalmente comprometidos con los derechos humanos, la justicia, la democracia, el desarrollo y la paz. Por esta razón, después de más de 50 años de gobiernos derechistas y de total dependencia de los Estados Unidos, debemos reafirmar nuestro mensaje a los votantes en Guatemala: “No desperdicies tu voto en el país, vota por URNG-MAÍZ”. Logremos, con el apoyo de nuestra población, todos los diputados y diputadas que podamos; logremos el poder local; y demostremos con nuestros votos que Miguel Ángel Sandoval y Walda Barrios constituyen la mejor opción para el Poder Ejecutivo de Guatemala.

*Secretario de Asuntos Internacionales de la RPDG

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