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GUATE-ANÁLISIS No. 6
Un futuro incierto: Los resultados de las elecciones de Guatemala del 9 de septiembre
Por Raul Molina Mejia* - New York, 20 de septiembre de 2007

Hace diez días, los guatemaltecos y guatemaltecas concurrieron a las urnas para votar para presidente, vicepresidente, diputados y autoridades municipales. La mayoría de los resultados no constituyeron ninguna sorpresa, ya que correspondieron a algunas de las predicciones que la RPDG había hecho en sus cinco Guate-Análisis previos. Comentaré acá, esencialmente, las lecciones principales que se pueden derivar de la primera ronda de elecciones del 9 de septiembre.

1. La población ha perdido la fe en la clase política de Guatemala. Tal y como lo reiteráramos en los análisis pasados, los ciudadanos no llegaron a entusiasmarse con ninguna de las opciones políticas que se les presentaron para las elecciones de 2007. Esto era evidente en las concentraciones y demostraciones realizadas a lo largo de la campaña y la votación ha venido a confirmar, de manera rotunda, la evaluación que habíamos hecho previamente. No solamente el abstencionismo y los votos nulos y blancos resultaron ser altos, sino que ningún candidato, ni siquiera alguno de los que ocuparon los dos primeros lugares, logró un mandato definido para los próximos cuatro años. Pérez Molina no puede pretender, de ser electo en la segunda ronda, que la población deseaba “mano dura”, cuando menos de 1 de cada 4 votantes lo seleccionó en la primera vuelta. Y el propio Colom sabe que el haber obtenido menos de la tercera parte de los votos hace que su candidatura sea muy vulnerable.

Según los datos proporcionados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), después de incluir la información del 99.51% de las mesas receptoras, 3,621,852 ciudadanos ejercieron el sufragio de un total de 5,990,029 inscritos en el registro, lo que significa que hubo un abstencionismo de prácticamente el 40%. Además, dentro de los votos válidos se dio una cifra combinada de votos nulos o en blanco que corresponde al 9.42% de los votantes. Estos dos hechos, tomados en conjunto, significan que casi la mitad de la población no participó en la selección de los funcionarios electos.

2. Una vez más, las encuestas electorales anteriores a las elecciones demostraron estar equivocadas. Prácticamente, todas las cifras que se encontraron en todo tipo de encuestas y mediciones de intención de voto antes de las elecciones fueron distintas de los resultados reales en la elección. Las encuestas y los medios de prensa que estaban detrás de ellas hicieron creer a la gente que habían solamente cuatro fuerzas que se disputaban las elecciones: UNE, Partido Patriota, GANA y Encuentro por Guatemala (EG). Se ignoraron totalmente otras fuerzas, tales como CASA, FRG, UCN y URNG-MAÍZ. Esta última fuerza nunca obtuvo ni siquiera el 0.5% de la intención de voto en las encuestas y, al final, logró el 2.14%.

También resultó obvio que las últimas cifras de las encuestas, las cuales fueron dadas a conocer apenas antes de las elecciones y que predecían un empate virtual entre Colom y Pérez, no tenían base de sustentación. Las excusas facilitadas por la empresa que realizó las encuestas, que insistía en que las discrepancias caían dentro del margen estadístico de error, no convencen del todo, porque la diferencia real excedió toda probabilidad en términos del margen de error. La conclusión obvia es que hubo un intento de manipular los resultados a favor de Pérez.

3. Un voto muy disperso. El voto estuvo muy disperso, como puede observarse en la tabla de resultados para presidente y vicepresidente. Tres partidos atrajeron, respectivamente, el 28.2%, el 23.5% (a 4.7% de distancia del primero) y 17.2% (a 11.0% por debajo del primero); dos partidos estuvieron en el medio, con 7.45% y 7.3%; cinco partidos estuvieron entre el 2.14% y el 3.2%; y cuatro tuvieron menos del 1%.

Lógicamente, a fin de sumar votos para lograr el 50% más uno de los votos válidos, que es necesario para ganar las elecciones, los candidatos a presidente y vicepresidente deben ahora buscar alianzas y compromisos con otras fuerzas políticas. Debemos señalar, sin embargo, que las alianzas son muy poco confiables en la vida política de Guatemala. Normalmente, estas alianza se hacen entre los líderes políticos de los partidos interesados, pero sin tener impacto o muy mínimo sobre la membresía y los simpatizantes. Elementos que son importantes para los partidos políticos, el oportunismo electoral que se manifiesta en nombramientos políticos o granjerías para los partidos, llega a pesar muy poco en las mentes de los simpatizantes o aun militantes.

Por ejemplo, independientemente de la apertura que Colom pueda hacer hacia las fuerzas progresistas, que él debería hacer de manera visible si es que desea ganar, muy posiblemente muy poca gente de la izquierda o de los grupos democráticos aceptaría alguna vez a Pérez Molina como Presidente, en su condición de haber sido un general contrainsurgente. No obstante, Colom no puede dar por hecho el apoyo de la gente progresista, porque algunas personas pueden tomar la decisión de no votar del todo. Por otro lado, aunque algunos analistas consideran que la GANA se opondría a Colom, por haber sido el rival de Berger hace cuatro años, vale la pena recordar que Pérez Molina y su Partido Patriota abandonaron al Presidente Berger, el líder de la GANA, poco tiempo después de que éste iniciara su período. También resulta difícil imaginar que la gente que apoyó a Eduardo Suger, un académico brillante, votara ahora por un dirigente militar que representa lo opuesto a la intelectualidad.

De cualquier manera, la lucha para nosotros ahora se debería centrar en las cuestiones siguientes: a) convencer a la población de que vote en la segunda vuelta el 4 de noviembre; b) orientar a la población a que deposite votos válidos, como aconseja el Cardenal Quezada Toruño; y c) pedir a la población que escoja el equipo menos dañino de presidente y vicepresidente para los próximos cuatro años.

4. El poder en los planos del gobierno central, el Congreso y las municipalidades. Durante los próximos cuatro años no será fácil gobernar a Guatemala. Para comenzar, el Poder Ejecutivo será débil y falto de mandato claro. En segundo lugar, los problemas heredados del gobierno de Berger, particularmente la inseguridad y la pobreza, son difíciles de enfrentar y resolver en corto tiempo. Si no se alcanzan resultados pronto, el apoyo inicial puede desvanecerse rápidamente. Y, en tercer lugar, el Congreso puede más bien obstruir que apoyar las políticas gubernamentales.

La composición del Congreso será muy heterogénea. Por lo menos 10 de las 15 entidades políticas que presentaron candidatos para el Congreso tendrán representación. Según los resultados preliminares, la UNE tendrá el mayor número de diputados, GANA estará en segundo lugar y el Partido Patriota será un tercer lugar a buena distancia del segundo. Este solo hecho puede hacer mucho más difícil para Pérez Molina gobernar que para Colom. Pérez Molina tendría la desventaja de enfrentar oposición constante a sus iniciativas legislativas. En el pasado, algunos analistas han sugerido que es bueno para la democracia contar con un Congreso fragmentado, porque obliga a los partidos a negociar. No obstante, hasta ahora en Guatemala un Congreso fragmentado solamente ha llevado a altos niveles de corrupción y traición.

Finalmente, se espera un espectro aún más amplio de grupos políticos en el plano municipal. Además de todos los partidos políticos, cierto número de comités cívicos también ganaron gobiernos locales. En el pasado, el gobierno central ha favorecido a aquellas municipalidades a cargo de miembros del partido ganador y, de esa manera, han generado algún tipo de discriminación. Como resultado, la insatisfacción con el Poder Ejecutivo comienza pronto y se hace generalizada en el plano local. No obstante, el número de municipalidades que estarán presididas por alcaldes indígenas, quienes fueron electos como candidatos en prácticamente todas las agrupaciones políticas, es significativo. Ningún presidente se atreverá a ignorar a estas municipalidades, de manera total, en la etapa histórica que se vive.

5. Las fuerzas progresistas, en general, tuvieron malos resultados. También es importante hacer notar el hecho de que las “fuerzas progresistas” no tuvieron buenos resultados en este proceso electoral. No solamente la izquierda, que, de hecho, estuvo representada solamente por la coalición URNG-MAÍZ, obtuvo una baja votación (2.14% de la votación para presidente y vicepresidente, 2 diputados y 7 alcaldías). Otras fuerzas que en ocasiones se han puesto del lado de los pobres y las capas medias, tales como la ANN, la DCG, el DIA, EG y la UD, las cuales también podrían ser calificadas de “progresistas”, igualmente fallaron en atraer un número significativo de votos. Las divisiones juegan un papel importante, gracias a las manipulaciones maquiavélicas de la oligarquía guatemalteca, así como la falta de recursos económicos. Muchos izquierdistas, en lugar de promover un verdadero Frente Amplio, se repartieron en por lo menos siete partidos aparte de URNG-MAÍZ.

Más impactante fue el caso de Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz de 1992 y la primera personalidad indígena y candidata mujer en un país con una población indígena que constituye el 70% de la población total. Alcanzó apenas el 3.09% de la votación, mientras que Encuentro por Guatemala (EG), la fuerza política que la nominó, obtuvo el 6.17% de los votos para la lista nacional de diputados. Esto significa que solamente la mitad de quienes apoyaron a EG terminaron votando por Rigoberta. Éstas son las contradicciones que tanto las organizaciones indígenas como las no indígenas deben abordar.

Desde luego, muchas voces de la derecha o de quienes pretenden ser “analistas neutrales” están listos para enterrar a la izquierda de Guatemala, precisamente cuando en todo el resto de América Latina existe una ola izquierdista. Para nosotros, quizás la verdadera pregunta es la siguiente: ¿Significa siquiera algo nuestro sistema político para el pueblo de Guatemala? Éste es el motivo de mayor preocupación para nuestro país. Si el sistema no funciona y los problemas tremendos que tenemos no se resuelven, podemos estar entrando en una crisis social, económica y política aún más profunda, una crisis para la cual no existen hoy soluciones.

Nuestra Red seguirá con Guate-Análisis para el resto del proceso electoral. Tomaremos posición con relación a la segunda vuelta y explicaremos claramente a nuestros lectores los motivos de la misma. Estos son tiempos difíciles y deberemos todos sopesar, muy cuidadosamente, las opciones que tenemos. Debemos tomar la decisión correcta.

*Secretario de Asuntos Internacionales de la RPDG

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