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GUATE-ANÁLISIS No. 7
Segunda Vuelta en las Elecciones de Guatemala: ¿Colom, Pérez o Voto Nulo?
Por Raul Molina Mejia* - New York, 1 de octubre de 2007

La campaña final para presidente y vicepresidente está en marcha en Guatemala y solamente concluirá el 4 de noviembre de 2007. Con base en la falta de entusiasmo que la población ha demostrado por todos los candidatos y candidatas en este proceso electoral, los potenciales votantes analizan ahora si deben votar por Colom, por Pérez o por ninguno de los dos. Nosotros, los ciudadanos que hemos sido marginados del proceso –el millón y medio de guatemaltecos y guatemaltecas en el extranjero, cuyo derecho constitucional al voto nos ha sido negado con el consentimiento del Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad—queremos emitir nuestra opinión con relación a la segunda vuelta de las elecciones. Queremos afirmar, con claridad, que creemos que la decisión a tomar, dadas las opciones que se le presentan a la ciudadanía, es crucial.

En primer lugar, es obvio para nosotros que los ciudadanos deben evitar la fórmula fácil e irresponsable de no ir a votar. La gente podría quedarse en casa y hacer cualquier otra cosa que no fuera hacer cola para depositar su voto. Pero, al igual que con Poncio Pilatos hace dos mil años, no habría después agua con qué lavar nuestra responsabilidad ante el futuro negro que Guatemala podría tener por aun cuatro años más. Los ciudadanos, estamos convencidos de ello, deben ignorar las campañas sucias, tomar sus propias decisiones y acudir a las urnas electorales. En ese momento, lápiz en mano, cada individuo marcará uno u otro candidato o rechazará a ambos con su voto nulo.

Ambos candidatos tienen sus propias bases de apoyo, dentro de las cuales la mayoría de sus militantes muy probablemente votarán en la segunda vuelta sin cambiar de opinión. Basados en los resultados de la primera vuelta, Colom aventaja por cerca del 4%. Sin embargo, la decisión final estará en las manos del más del 40% de los votantes que no prefirieron en la primera vuelta a ninguno de esos dos candidatos. Para muchos, los dos candidatos son igualmente malos y sienten la tentación de anular su voto. Nuestra pregunta inicial es, entonces, ¿Son, en verdad, igualmente malos los dos candidatos, o uno es peor que el otro?

Por un lado, las acusaciones de albergar a personas involucradas en graves violaciones de derechos humanos, corrupción y crimen organizado se les han hecho a ambos partidos, la UNE y el Patriota, y se sabe que ex oficiales de alto rango del represivo ejército guatemalteco se han alineado con los dos partidos. Ambos partidos han lanzado propaganda negra y negativa contra el otro, con campañas que han apuntado no solamente a los candidatos sino también a sus familias. Leí un artículo en el Internet en el cual se acusa a la Sra. de Colom de haber sido miembro de las guerrillas de la URNG. Fue confeccionada de conformidad con el mejor programa de la CIA: combinar un par de verdades con mentiras y desinformación. ¿Podría significar que la CIA apoya a Pérez?

Por otro lado, no hay duda de que tanto Colom como Pérez seguirán aplicando las recetas neoliberales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, así como respondiendo a las exigencias de los Estados Unidos con relación a política exterior y respuesta a sus intereses vitales. No se puede esperar de ninguno de los dos candidatos una defensa real de nuestros recursos naturales y de nuestros emigrantes.Y nadie se hace ilusiones de que la pobreza y la inseguridad vayan a ser adecuadamente enfrentadas ni por Colom ni por Pérez. En el aire no existe esperanza de cambio con ninguno de los dos candidatos.

No obstante, hay algunas diferencias entre Colom y Pérez que debemos señalar. Al igual que en los Estados Unidos, en donde se puede culpar por igual a ambos partidos políticos de responsabilidad por las incorrectas políticas sociales, económicas y de política nacional e internacional, resulta significativamente distinto votar por los Demócratas que hacerlo por los Republicanos. El gobierno de George W. Bush es un ejemplo obvio y lamentable de la manera en que los resultados pueden llegar a ser muchísimo peores que antes. Éste es también el caso con Colom y Pérez. Con Colom, el país puede llegar a avanzar mínimamente; con Pérez, el país retrocedería por lo menos 30 años, con el agravante de que no existe hoy un movimiento revolucionario que contrarreste el poder militar.

Veamos algunos detalles que hacen que las dos opciones sean fundamentalmente distintas. Colom puede tener en su partido a algunos ex oficiales del ejército; pero, él mismo, nunca desempeñó papel alguno en la contrainsurgencia. Pérez, por su parte, fue un general contrainsurgente, y existen testimonios acerca de su participación personal en graves violaciones de derechos humanos. Ya sea que esto sea cierto o no, es un asunto que debe ser probado, pero ciertamente no es él el dirigente que cuestione, y aun menos que elimine, la impunidad para sus colegas en armas, desde Ríos Montt, Mejía Víctores y muchos otros ex oficiales y oficiales de alta en el ejército hasta los ex líderes y miembros de algunas PAC manchadas de sangre.

Ambos candidatos dieron el mandato a sus diputados de que votaran a favor de la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana que fuera impuesto por los Estados Unidos. Sin embargo, posiblemente Colom tendrá mayor sensibilidad ante las presiones por aplicar políticas sociales como una acción necesaria de contrapeso a las consecuencias negativas de dicho Tratado. La presencia de algunos social demócratas y personas progresistas en la UNE, tales como su candidato vicepresidencial, Rafael Espada, también abre la puerta para lograr el apoyo de la Unión Europea y otros países para la implementación de los Acuerdos de Paz. Luego de diez años de la firma de dichos Acuerdos, ya es tiempo de que lleguen a las grandes mayorías de nuestro país algunos de los divendos de la paz.

Es indudable que Guatemala bajo la presidencia de cualquiera de los dos candidatos seguirá siendo un aliado estrecho e incondicional de los Estados Unidos. Pero, como se dijo antes, es distinta la cercanía a los Demócratas que a los Republicanos. En términos de políticas, Pérez será una extensión del Sr. Bush. Aun el nombre de Partido Patriota evoca las políticas incluidas en la nueva Doctrina de Seguridad de la Patria de la actual administración estadounidense, así como medidas duras tales como la represiva “Acta Patriótica”. No obstante, es muy probable que los Demócratas recuperen la presidencia de los Estados Unidos en 2008, lo cual sería una obvia ventaja para Colom durante tres años de su período presidencial. Por consiguietne, en términos de los combinados fenómenos del desarrollo y la migración, las perspectivas de Guatemala bajo Colom podrían mejorar a partir de 2009.

Ciertamente, la caracteristica principal de la personalidad y la campaña de Pérez –“mano dura” para brindar seguridad—es la razón principal para oponernos a su elección. Ubico utilizó “mano dura” y fue necesaria la Revolución de Octubre para librarse de él. Ríos Montt también utilizó “mano dura” y fue forzado a dimitir del poder 17 meses más tarde, luego de la matanza generalizada de la población rural. El anterior Ministro de Gobernación también tuvo como característica la “mano dura” y, como consecuencia, se ha acusado a la policía de abusos y violaciones de derechos humanos, así como de aplicar la mal llamada “limpieza social”, incluidas las muertes al interior de las cárceles de Guatemala. Para Pérez, “mano dura” significa darles poder de nuevo a los comisionados militares, los “orejas” y las PAC, así como fortalecer una policía remilitarizada y la propia institución militar. La población debería recordar y darse cuenta de que éste es un acontecimiento que nunca más puede acogerse favorablemente en la historia de Guatemala.

Admitimos que cuando observamos la senda que Guatemala debe seguir en los próximos cuatro años, entendemos aquellas voces de la izquierda que afirman que ninguno de los dos candidatos merece nuestro voto. Comprendemos la inclinación hacia el voto nulo. No obstante, si las personas progresistas anulan sus votos, el candidato que gana es Pérez. Al tomar la opción de anular el voto, los izquierdistas y los demócratas estarían garantizando que el próximo presidente de Guatemala fuese Pérez. Ésta es una grave responsabilidad, que, a título personal, no podría nunca ni asumir ni recomendar. Más bien, aliento a los ciudadanos a acudir a las urnas, emitir un voto válido y garantizar que su voto cuenta en contra de Pérez.

*Secretario de Asuntos Internacionales de la RPDG

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