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GUATE-ANÁLISIS No. 8
Los guatemaltecos y guatemaltecas en el extranjero y los dos candidatos a la presidencia
Por Raul Molina Mejia* - New York, 22 de octubre de 2007

El 22 de octubre, en la ciudad de Guatemala, bajo los auspicios de la Mesa Nacional para las Migraciones (MENAMIG) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, los dos candidatos a la presidencia en la segunda vuelta de las elecciones se encontrarán con representantes de organizaciones de guatemaltecos y guatemaltecas que residen en el extranjero. Nuestra organización, la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG), participará, aunque no es seguro que asistan ni Colom ni Pérez. Ninguno de los dos puede esperar una audiencia que les sea receptiva, ya que ambos partidos, UNE y el Patriota, fracasaron miserablemente en responder a las necesidades de los guatemaltecos y guatemaltecas en el extranjero durante los pasados cuatro años. Ni Colom ni Pérez proporcionaron el liderazgo necesario en sus partidos cuando nosotros necesitábamos apoyo para obtener el TPS en los Estados Unidos, luego de que el Huracán Stan golpeara el país en octubre de 2005, cuando exigimos el derecho al voto en el actual proceso electoral y cuando necesitábamos voces que apoyaran las movilizaciones de inmigrantes en los Estados Unidos en 2006.

En este sentido, llegaremos a la reunión del 22 de octubre sin expectativa alguna. Estaremos ahí para afirmar claramente nuestra posición y nuestros objetivos para los próximos cuatro años. Expresaremos de manera enérgica nuestra voluntad de continuar luchando por lo que merecemos, ya sea que el próximo presidente y el próximo Congreso nos apoyen o no. En tanto que el próximo gobierno nos responda adecuadamente, siempre que se cumplan ciertas premisas muy concretas, estaremos en la disposición de colaborar. Esas premisas son: a) el total respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Guatemala –seremos sumamente críticos de cualquier acto de violencia o abuso y desempeñaremos de manera constante una función de supervisión en materia de derechos humanos; b) pleno respeto del movimiento popular y de sus demandas –con base en el espíritu y el texto de los Acuerdos de Paz de 1996, todos los conflictos sociales deben ser abordados con tolerancia y resueltos mediante el diálogo; c) defensa y protección de nuestro pueblo y de nuestros recursos –Guatemala debe ser la primera y principal de las preocupaciones del Estado y los acuerdos bilaterales o multilaterales deben ocupar una segunda posición, salvo en materia de derechos humanos como lo afirma la Constitución; y d) una política de no alineamiento en asuntos de política exterior –Guatemala no debe jugar el papel de marioneta nunca más.

Desde luego, no pretendemos ser y no somos neutrales con relación a la segunda vuelta de las elecciones. En el comunicado nacional e internacional de la RPDG del 4 de octubre pasado, declaramos con toda transparencia: “El pueblo de Guatemala no se merece otros cuatro años del peor oscurantismo… por muchas razones… los guatemaltecos y las guatemaltecas en el exterior, a quienes se nos ha privado del ejercicio del voto, hacemos uso de nuestra voz para pedir a nuestros compatriotas, tanto a los que reciben nuestras remesas como a la población en general, que nos representen en el país y, el 4 de noviembre, realicen tres acciones:

1. asistan a las urnas;

2. ejerzan un voto válido; y

3. garanticen que Colom obtenga muchos más votos que Pérez.”

Aunque pedimos a nuestros ciudadanos que voten por Colom, esta posición no significa que necesariamente vayamos a apoyar un gobierno dirigido por él. Solamente creemos, en las circunstancias actuales, que él sería el menor de los males para los siguientes cuatro años; pero debe aún convencernos de que va a responder a las necesidades de las grandes mayorías del pueblo de Guatemala y a las demandas de los guatemaltecos y guatemaltecas en el extranjero. El cumplimiento de las premisas que establecimos anteriormente será la clave para definir nuestra relación con el presidente que venga.

De cualquier manera , nuestros objetivos para los próximos cuatro años, aunque no necesariamente en orden de prioridad, son los siguientes:

a) Hacer que el Ministerio de Relaciones Exteriores sea totalmente receptivo a las demandas de los guatemaltecos y guatemaltecas en el extranjero, lo que significa, entre otros, la ampliación, el fortalecimiento y el adecuado financiamiento de los servicios consulares;

b) Hacer que el Presidente, el Vicepresidente y el Congreso negocien intensamente con las autoridades de los Estados Unidos diferentes mecanismos para la protección de los guatemaltecos y guatemaltecas en ese país, incluido un especial “TPS para sociedades en conflicto social”.

c) Hacer que el Estado y la sociedad guatemaltecos hagan hincapié, intensa y abiertamente, en que la migración y el desarrollo están totalmente entrelazados –la migración solamente se puede desacelerar si se realizan proyectos de desarrollo en Guatemala—así como que apoyen todas las medidas positivas para tratar la inmigración a ese país como un fenómeno humano (tales como el movimiento de santuario para los indocumentados, licencias de conducir para los no residentes, acceso libre a la educación y la salud para los niños, aplicación irrestricta del principio de reunificación familiar y otros) y hacer las necesarias reformas humanas a la ley de inmigración;

d) Lograr una legislación adecuada en Guatemala con relación a los guatemaltecos en el extranjero y sus familias. En primer lugar, revisar completamente la ley de CONAMIGUA, el organismo encargado de abordar el fenómeno de la migración de Guatemala, ley que fuera aprobada reciente y apresuradamente, para asegurar que con nuestra participación dicho organismo es eficaz y eficiente. En segundo lugar, aprobar leyes para proteger y apoyar a las familias de los emigrantes y proporcionar ayuda a los guatemaltecos que son deportados de otros países. Y en tercer lugar, también promover una ley para proteger plenamente las remesas y su valor total hacia las personas u organizaciones en el país a quienes nuestros nacionales en el extranjero quieran apoyar;

e) Garantizar que los guatemaltecos y guatemaltecas en el extranjero votemos en las elecciones de 2011 y que elijamos a nuestros propios representantes ante el Congreso. Somos el distrito electoral 24, y tenemos suficiente tiempo, cuatro años, para asegurarnos de que se hacen las reformas correspondientes en la Constitución y/o la Ley Electoral, a fin de respetar nuestros derechos civiles y politicos.

Como mencioné antes, nos esforzaremos por alcanzar estos objetivos fundamentales, y otros que puedan surgir sobre la marcha, con independencia de quien gane la segunda vuelta de las elecciones y de cual sea la respuesta oficial del nuevo gobierno a nuestras exigencias. Estamos seguros de que esos objetivos se pueden lograr mejor y más rápidamente si el nuevo gobierno demuestra la voluntad y la capacidad necesarias. De no ser así, como siempre ha sido el caso de Guatemala, solamente la lucha garantizará nuestro éxito. Estamos deseosos y dispuestos a iniciar esa lucha y hacerla avanzar sostenidamente.

*Secretario de Asuntos Internacionales de la RPDG

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