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Embajadora de conciencia
Por Rita María Roesch - Guatemala, 5 de noviembre de 2004

“Desde hace 40 años Hilda Morales Trujillo mira a Guatemala a través de los ojos de las mujeres. Ha dedicado su vida a luchar por sus derechos”, cantó el Clarinero.

El próximo 13 de noviembre, en Madrid, España, se celebrará la II Edición del premio anual que Amnistía Internacional otorga a las personas que se distinguen a nivel mundial por defender los derechos humanos.

En esta ocasión serán galardonadas la licenciada Hilda Morales Trujillo (por su defensa de los Derechos de la Mujer en Guatemala) y Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda. Ambas recibirán el premio “Embajadora de Conciencia”.

Bill Shipsey de Amnistía Internacional declaró: “Es muy oportuno que las ganadoras del premio sean mujeres, ya que durante décadas han sido voces firmes en nombre de las víctimas de los abusos de los Derechos Humanos”.

Amnistía Internacional es una organización reconocida en todos los países del globo. Es una honra para Guatemala y especialmente para todas las mujeres guatemaltecas este premio.

Amnistía Internacional galardona a la licenciada Morales porque ha sido una guerrera valerosa que no ha temido enfrentarse, al principio sola, y remar en contra de la corriente para defender los derechos de las mujeres que son un tabú en nuestra sociedad.

En un país patriarcal como lo es Guatemala, la violencia doméstica es un hecho palpable. El mensaje que Amnistía Internacional nos está enviando es que el mundo tiene puestos los ojos en nosotros.

El horror del femicidio que está ocurriendo en el país debe detenerse a toda costa.

El premio para Hilda es una distinción más que merecida. Ella ha entregado su vida, no ha cejado, en su lucha por reivindicar los derechos de las mujeres y de los niños que son pisoteados continuamente en Guatemala.

Con este premio estamos en la vitrina del mundo. Me pregunto ¿qué acciones decisivas tomaremos los guatemaltecos y el Estado para detener el clima de violencia declarado en contra de las mujeres?

Hilda Morales Trujillo sintió la llamada de entregar su vida a defender nuestros derechos hace 40 años. Vio a Guatemala desde los ojos de las mujeres. Hilda era una joven estudiante de Derecho que laboraba como oficial en los juzgados de Familia, que recién se habían formado (en 1964)

Ese año cobró conciencia de la gravedad del problema. Miles de veces escuchó que la propia familia de la afectada le decía: “Te casaste… ahora aguantá”. Una vez graduada se dedicó a la docencia universitaria para impartir “Derecho de Familia” (en la USAC).

Obtuvo una beca para estudiar Derecho Sindical y de Trabajo en Roma, Italia. A su regreso se reincorporó a su cátedra y en su bufete se dedicó a defender a las mujeres maltratadas por sus parejas.

“A las mujeres nos han visto como las débiles, las locas, las que aguantamos todo”. La voz de Hilda es pausada, tranquila pero firme. “La violencia intrafamiliar es el origen de casi todos nuestros problemas en Guatemala. Si se vive violencia en el hogar, esta actitud se traduce a la sociedad. Los niños y las niñas no aprenden la cultura del diálogo porque crecen con golpes”, me dijo.

Hilda fue la primera profesional guatemalteca que escribió el primer anteproyecto de ley para regular las adopciones de los niños y niñas en el país en 1982. Desde entonces ella propuso que se debía de buscar una familia para un niño y no un niño para una familia.

Hilda se unió a los esfuerzos de otras mujeres para impulsar diversos anteproyectos de ley sobre los derechos de las mujeres: Desde la ONAM (Oficina Nacional de la Mujer) hasta en la Red de la No Violencia Contra las Mujeres y la Conaprevi (Coordinación para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y en Contra de las Mujeres).

Su trabajo ha sido decisivo. Ha apoyado el proceso para las reformas al Código Civil en las normas que discriminan a las mujeres. Es coautora de la propuesta de Ley para Reformar el Código Penal en los delitos que se cometen en contra de las mujeres.

El compromiso de Embajadora de Conciencia en Guatemala no sólo le compete a ella. Es un compromiso que todas las guatemaltecas debemos asumir para generar el cambio que se necesita. Hilda ha hecho su parte, ahora nos toca a nosotras realizar la nuestra.

Fuente: www.prensalibre.com


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