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Recuperar la confianza perdida
Por Rita María Roesch - Guatemala, 21 de enero de 2005

¿Estamos muriendo o estamos naciendo?
“Terra Nostra”. Carlos Fuentes.

Este artículo lo dedico a todas las familias que están organizándose para proteger sus hogares de la violencia que azota a toda Guatemala. Estoy segura de que a muchos chapines nos preocupa que nos pase lo mismo que ha estado ocurriendo en la colonia El Milagro, en la zona 6 de Mixco. Las pandillas se apoderaron de la colonia.

Cobran por derecho de vía a los buses, a los taxis, a la gente en las calles, a las tiendas, a los puestos del mercado. ¡Es inaudito! “Para sobrevivir, lo mejor es callar”, dicen las familias que viven atemorizadas. La confianza entre los vecinos se ha perdido. El pasado 18 de enero tuvo que llegar un contingente de 500 policías para proteger a los vecinos.

Desde hace algún tiempo he venido preguntándome si estamos muriendo o si estamos naciendo como país. Si el crimen organizado y el narcotráfico terminarán doblegándonos o serán los acicates que necesitamos para unirnos y recuperar la confianza que hemos perdido entre nosotros. Necesitamos organizarnos para recuperar nuestro capital social. Después de un desastre, lo que levanta a un país es su gente.

No se vale asumir una actitud escéptica en estos momentos, porque sería cómodo e irresponsable. Si queremos que Guatemala “no muera”, cada uno de nosotros debe aportar su grano de arena para combatir la ola de terror en que vivimos.

La organización de los vecinos para combatir la violencia en nuestras comunidades y barrios es un camino de solución.

En mi opinión, la colonia El Limón, en la zona 18, está “naciendo” a una nueva vida. Ya no existen asaltos a los peatones ni ventas de drogas. Los niños volvieron a jugar en las calles del barrio con tranquilidad.

Aunque sería difícil creerlo, esta colonia comenzó a nacer el día que encontraron que uno de los delincuentes era el sobrino del presidente del comité de seguridad de la colonia. Este evento provocó que el comité cobrara conciencia de que su compromiso con la seguridad de la colonia era mayor. Se necesitaba trabajar junto con la Policía Nacional Civil.

El comité de vecinos solicitó la instalación de una subestación en el área, pero la PNC no tenía los fondos. Los vecinos decidieron alquilar una casa (el vecindario contribuyó para pagar el alquiler y los servicios básicos) para que funcionara como subestación. La Policía les asignó a siete agentes. Después los vecinos también repararon con fondos propios una radiopatrulla y armaron una computadora con piezas usadas.

El caso de San Lucas Tolimán ilustra cómo un excelente modelo de organización comunitaria puede nacer, morir, y actualmente luchará por volver a renacer.

Durante cinco meses (de agosto del 2003 a enero del 2004), el Plan 10, que fue creado con la participación de los alcaldes auxiliares, la municipalidad, el Juzgado de Paz, la Policía Nacional Civil, las iglesias, los vecinos, los dueños de los bares y las cantinas, contemplaba que de lunes a viernes los bares y las cantinas serían cerradas a las 10 de la noche. Los fines de semana, la hora de cierre era a las 24 horas.

Los menores de edad tenían prohibido salir a las calles después de las 10 de la noche. Se convino que los padres de familia platicaran con sus hijos para que evitaran consumir drogas y bebidas alcohólicas. (Es un esfuerzo que debe promoverse a nivel nacional).

El Plan 10 logró disminuir casi en 80 por ciento la violencia en el casco del municipio. El doctor Enrique Jacinto Xinic, uno de los promotores del plan, me envió el informe que describe este excelente modelo. Sin embargo, este Plan murió abruptamente el día que asumió el nuevo alcalde de San Lucas Tolimán, Adilio Amílcar Azañón, y la fiscal del Ministerio Público de Santiago Atitlán, Marta Rebeca López.

Según ellos, el Plan 10 violaba la libre locomoción de los habitantes. Muchos vecinos están inquietos actualmente porque han surgido nuevos brotes de violencia.

El Clarinero tiene ilusión en el futuro de Guatemala. Las organizaciones de vecinos que hoy se unen para salvar al país del crimen y de las drogas, el día de mañana podrán mantenerse unidas para educar a sus hijos, para cuidar su ambiente natural, para cooperar y competir en los mercados internacionales.

Fuente: www.prensalibre.com


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