Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El circo: tortura animal
Por Rita María Roesch - Guatemala, 17 de marzo de 2007

“Amar a los animales es una expresión del amor y del respeto que se siente por la vida”, cantó el Clarinero.

“¡Lo conseguimos! ¡No más circos con animales en Río de Janeiro! El gobernador Anthony Garotinho convirtió nuestra propuesta en Ley!”, gritó, con entusiasmo, Ila Franco, fundadora de la Alianza Internacional para los Animales, el 26 de noviembre del año 2001. Espero que pronto, muy pronto, sea aprobada un ley semejante en Guatemala. Los circos no necesitan animales para conservar su magia. El Cirque Du Soleil, de origen canadiense, desde hace 20 años no ofrece espectáculos con animales y su renombre es mundial.

En Guatemala, varias organizaciones que luchan por la protección de los animales, como Aware, Paz Animal y Ángeles cuidando Angelitos, se han unido para solicitarle al dueño del Circo Mágico Italiano que permita que una elefanta asiática, que está enferma debido a las pésimas condiciones en que se la ha mantenido, sea trasladada a uno de los zoológicos guatemaltecos que está dispuesto a recibirla.

El Clarinero y yo, y todos los chapines que amamos a los animales, le pedimos al dueño del Circo Mágico Italiano que por razones humanitarias libere a la elefanta. En Guatemala estamos hastiados de la violencia. No queremos que se siga torturando a animales indefensos.

Se están recopilando firmas para solicitar se reubique en un lugar digno a la elefanta y a los otros animales que se hallan en el Circo Mágico Italiano. Pueden llamar a los teléfonos siguientes: 5917- 1573 y 5301- 1109.

Apoyemos la no violencia para con los animales en Guatemala. Evitemos que sean enjaulados con fines recreativos o decorativos. Evitemos perpetuar esa barbarie. En octubre de 1978, la ONU proclamó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.

En el artículo 3 quedó estipulado que ningún animal debe ser sometido a malos tratos, ni a actos crueles. En el artículo 4 está contemplado que todo animal perteneciente a una especie silvestre tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural y a reproducirse. Toda privación de libertad, incluso aquella con fines educativos, es contraria a ese derecho universal.

Estoy segura de que muchos(as) guatemaltecos(as) no hemos cuestionado el grado de esclavitud a la que son sometidos los animales de los circos. No hemos reparado en que esos animales han sido secuestrados de su medio natural para ser traficados ilegalmente como animales exóticos.

El tráfico de fauna es el tercero después de las drogas y las armas en el mundo, por la cantidad de dinero que maneja. No hemos reflexionado cómo es que ese oso aprendió a caminar en un triciclo. En sus hábitats, los elefantes no caminan en dos patas, ni los tigres atraviesan aros con fuego. No. Todo ese espectáculo que nos divierte a nosotros no es gracioso para esos animales. Debería de avergonzarnos profundamente, porque esos animales han sido forzados a realizar acciones anormales a través de métodos muy violentos y crueles.

En la medida en que el animal es más agresivo, más violencia utiliza el entrenador. Desde barras de hierro hasta látigos y pinchos. Hay pinchos invisibles para el público que obligan a obedecer al animal.

El hambre es otro método de tortura. No les dan de comer ni de beber agua hasta que el animal accede a los requerimientos de quien lo entrena. Los animales en los circos viven una pesadilla permanente. Nunca pueden descansar.

Las travesías constantes y el ruido de las ciudades los mantienen en un alto grado de estrés.

Las condiciones en que se les obliga a vivir son precarias e inadecuadas. Los animales en los circos viven amarrados o enjaulados. El hambre, el maltrato, la falta de descanso les afecta psíquicamente (su vida se convierte en una agonía desde que son capturados en un país lejano), al extremo de que algunos llegan golpearse la cabeza contra las barras de las jaulas hasta provocarse la muerte.

Los animales salvajes deben vivir en su lugar de origen, entre sus congéneres, en plena libertad para correr, cazar, volar y desarrollarse como lo manda su especie. Muchos países en el mundo prohibieron los actos de animales en los circos: Argentina, Finlandia, Costa Rica, India, Suecia, Israel, Colombia, Perú, Chile, Bolivia, varios lugares de Estados Unidos, Singapur, Austria.

Fuente: www.prensalibre.com - 090306


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.