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La democracia, víctima de sí misma
Por René Poitevin - Guatemala, Guatemala, 16 de noviembre de 2004

Una de las reglas más importantes del régimen democrático, es poder elegir gobernantes con base en el voto de las mayorías. Éste ha sido un elemento muy debatido en teoría política, pero hoy es prácticamente incuestionable.

Lo sucedido en Estados Unidos con la reelección del mister Bush, ha dado mucho qué pensar respecto a que si una mayoría, que tiene derecho a elegir a su gobernante, también tiene derecho a equivocarse y éste es un ejemplo patente de esa situación.

No vamos a repetir aquí la serie de razones posfacto que explican el nefasto resultado para el mundo y para la propia democracia, solamente intentaremos situar tres aspectos que nos parecen los más generales de esta compleja explicación.

En primer lugar, es un hecho que el desarrollo del capitalismo global está sujeto a complejas contradicciones, siendo una de ellas el incremento de la industria armamentista y el control de las fuentes de energía. Es aquí donde el gobierno de Bush aparece como necesario para continuar las políticas de agresión y control de los territorios que poseen las fuentes para el abastecimiento de petróleo y gas natural. Naturalmente, para los atrasados y conservadores electores del midwest de Estados Unidos, ésta no es la razón, sino que ha sido la retórica del miedo y el patriotismo barato que disfrazan estos intereses, por los cuales no se escatimaron esfuerzos para ganar a como diera lugar.

Por otro lado, con mucha habilidad política se realizó una alianza de estas fuerzas con los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense, que aglutina a las organizaciones de los portadores de armas con los fanáticos de los discursos fundamentalistas de los cristianos que son visceralmente antiintelectuales y antilibertarios.

A estas alturas, es un hecho que con el debilitamiento de la organización sindical, el partido demócrata ha perdido la base social que lo sustentaba, la cual ha sido sustituida precisamente por la organización conservadora o religiosa.

No sabemos qué catástrofes pueda acarrear al mundo esa decisión del electorado estadounidense, además de las guerras y el deterioro de las clases medias estadounidenses, pero una de las cosas que más preocupa, es la política en contra de los derechos civiles y de una tradición libertaria y social que había prevalecido en Estados Unidos, donde los derechos de las personas eran inviolables y los derechos y obligaciones ciudadanas claros y no sujetos al chantaje del miedo o la demagogia.

Por ello decimos que en estas elecciones, la democracia fue la primera víctima de sí misma, porque permitió en su pleno ejercicio, elegir a su verdugo y con ello puso en peligro al mundo.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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