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Mientan, mientan...
que ya nadie les cree - A un año de la agresión a Iraq
Por Ricardo Rosales Román - 24 de marzo de 2004
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

No es ésta precisamente la frase que acuñó el jefe de la propaganda hitleriana. Al contrario, Joseph Paul Goebbels decía: miente, miente... que algo queda. Recuérdese que Goebbels tuvo a su cargo el aparato propagandístico del partido nazi, fue jefe de la campaña política que llevó al Führer a la jefatura de Alemania, responsable de la política informativa y cultural del régimen y a partir de 1944 director de la "guerra total" por el dominio del mundo. Los émulos de Adolfo Hitler tienen en la mentira y el engaño un arma a la cual acuden una y otra vez para intentar alcanzar sus propósitos. Se trata de personajes cínicos. Lo estamos viendo ahora en los albores de este milenio. Es la práctica habitual a que recurren presidentes como el republicano George W. Bush, el primer ministro inglés Anthony Blair y el defenestrado y ya casi olvidado mandatario español José María Aznar. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, no se queda atrás.

El Diccionario de la Real Academia Española en una de sus acepciones define al cínico como aquél que muestra desvergüenza en el mentir y el cinismo como la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables, la afectación de desaseo y grosería u obscenidad descarada. Para el Pequeño Larousse Ilustrado, cínico es aquél que en la antigua Grecia despreciaba las reglas sociales. En la actualidad es sinónimo de impudicia y es impúdico el inmoral, falto de honestidad, desvergonzado y descarado. Si mal no recuerdo el ex presidente Juan José Arévalo alguna vez dijo que Hitler no había perdido la guerra; quedan todavía muchos hitleritos, sentenció. La rendición de la Alemania nazi se dio en mayo de 1945 y la de su aliado japonés en agosto. Desde entonces, muchos "hitleritos" aún andan por ahí.

1. - Aunque cada país tiene sus propios rasgos y características sus líderes parecen muy propensos a repetir los errores que otros cometen y no aprenden de ellos para no volver a cometerlos. Esto es aun más grave cuando se trata de los líderes de las llamadas grandes potencias y sus aliados incondicionales. Muchas equivocaciones se cometieron por parte del gobierno estadounidense antes, durante y después del 11 de septiembre y --como calcadas al carbón-- el gobernante español las repitió antes, durante y después del 11 de marzo.

Un despacho de la agencia EFE de ayer informaba de la aparición del libro Contra todos los enemigos del señor Richard A. Clarke, ex jefe de asesores del gobierno de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. En este libro se afirma que el gobierno estadounidense "no quiso reconocer el riesgo de un ataque de parte de Al Qaeda antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001" y que "el secretario estadounidense de la Defensa, Donald Rumsfeld, le propuso al presidente Bush bombardear a Iraq" inmediatamente después de ocurridos los ataques a las torres gemelas y al Pentágono. En una de sus transmisiones de este lunes, la CNN va más allá de lo dado a conocer por los despachos de ayer. Según esta cadena estadounidense de televisión, el señor Clarke acusa al presidente Bush de haber "vinculado injustamente esos ataques con la guerra a Iraq", así como de haber "fracasado miserablemente en la guerra contra el terrorismo".

Según ese noticiero televisivo, en una entrevista reciente el señor Clarke dijo que es una "tragedia que los estadounidenses fueran hacia su muerte en Iraq pensando que vengaban el 11 de septiembre cuando Iraq no tenía nada qué ver con el 11 de septiembre. Creo que es una falta de escrúpulo que un comandante en jefe y un vicepresidente permitan que eso suceda", agregó. "No hay absolutamente ninguna evidencia que Iraq haya apoyado a Al Qaeda", enfatizó. Además, el señor Clarke asegura haber sostenido una conversación privada con el presidente estadounidense un día después del 11 de septiembre y que durante la misma Bush "lo presionó para que relacionara los atentados con Iraq".

De acuerdo a lo expresado por el señor Clarke la conversación se dio en los siguientes términos: el presidente empezó diciéndole que volviera a revisarlo todo. "Vea si Saddam lo hizo, si está vinculado de alguna forma" le pidió Bush. El señor Clarke, a su vez, le dijo al presidente que Al Qaeda era la que había hecho esto. Bush le respondió entonces que lo sabía y le insistió que viera si Saddam estaba involucrado. Quiero saber si hay algo, le dijo. A esto, el ex asesor estadounidense le aseguró estar dispuesto a verlo de nuevo recordándole que el Presidente sabía que habían buscado varias veces si Al Qaeda tenía nexos con algún gobierno y que no encontraron ningún nexo con Iraq. El presidente Bush le insistió una vez más que analizara a Iraq, a Saddam. Hasta aquí, parte de lo que ahora se sabe que se trató en esa conversación.

Contra todo lo que se advierte de lo conversado en esa ocasión, la Casa Blanca niega que el Presidente haya ejercido presión sobre el señor Clarke y asegura que "todos en Estados Unidos esperarían que 24 horas después de los atentados el Presidente les pediría a los funcionarios antiterrorismo que analizaran todo, que establecieran cualquier vínculo posible al ataque y se le informara sobre todo". La asesora estadounidense para asuntos de seguridad, señora Condolezza Rice, tuvo palabras muy duras contra el señor Clarke y aseguró que él "tuvo muchas oportunidades para decirle al gobierno que la guerra contra el terrorismo iba en una dirección equivocada y decidió no hacerlo".

A su vez, la Casa Blanca sugiere que las acusaciones del señor Clarke tienen connotación política debido a su relación con el asesor de política exterior del senador John Kerry (virtual candidato presidencial de los demócratas para las votaciones de noviembre) y que formaba parte del mismo comité antiterrorismo. El portavoz estadounidense de la casa de gobierno asegura que el presidente Bush tomó las decisiones adecuadas en todo momento. Según la CNN estas nuevas acusaciones contra la administración del presidente Bush "se hacen en momentos en que la Casa Blanca está bajo un riguroso análisis por la guerra contra el terrorismo".

Como se sabe, esta semana funcionarios de alto nivel del presidente Clinton y del presidente Bush "testificarán ante una Comisión investigadora del 11 de septiembre sobre lo que sabían antes del atentado". Además no hay que olvidar que en Estados Unidos se está en plena campaña electoral y que asuntos como éste ocuparán la atención de ambos candidatos y de los electores. Lo que queda en claro de esto es que lo que predominó en el gobierno estadounidense fue "la distorsión, la tergiversación, la mentira", tal como opina el senador demócrata Edward Kennedy. Pero hay algo más y es que el señor Aznar no aprendió las lecciones que pueden extraerse al analizar lo sucedido en las altas esferas del gobierno del presidente Bush en aquella ocasión pues no manejó la situación en su país como debería haberlo hecho alguien que tuviera dos dedos de frente y no fuera tan propenso a dejarse llevar por la mentira, engañar a su pueblo y al electorado español que en su momento supo cobrarle con creces su irresponsabilidad e imprudencia.

2. - Es muy sabio el dicho aquél que afirma que la pita se rompe por lo más delgado. Aznar ya cayó. Bush está en serias dificultades y a Blair le está yendo mal. Sharon, a su vez, no las tiene todas consigo y atraviesa por uno de los períodos más críticos de su gestión. Nada anecdótico tiene que los hermanos Harry y Simon Wesfaway "en nombre de Greenpeace --como se informó aquí el lunes-- consiguieran escalar el sábado en horas de la tarde la torre de St. Stephens (donde está el famoso Big Ben de Londres), pasarán seis horas en lo alto de la torre y consiguieran desplegar un cartel que decía "Es hora de la verdad" como parte de la jornada mundial de protesta contra la guerra en Iraq. Al M 15 (el servicio secreto británico) y al primer ministro Blair, se les pone en apuros por razones de seguridad. De la misma manera corren riesgos y son vulnerables países como Italia, Japón, Bulgaria y Polonia y los que se han plegado a las exigencias de Washington de "cooperar" con Estados Unidos con el envío de sus soldados a Iraq.

Solamente para quienes poco o nada importa lo que está ocurriendo en otras partes del mundo podría haber pasado inadvertida la incursión del ejército israelí al sur de la franja de Gaza este domingo (ordenada por el señor Ariel Sharon) y que costó la vida a seis palestinos y dejó 17 heridos. La lógica y secuencia de los gravísimos sucesos que están teniendo lugar en los territorios palestinos ocupados por Israel tornan mucho más delicada y peligrosa la situación en el Medio Oriente y no es arriesgado advertir que el asesinato la madrugada del lunes del jefe supremo y líder espiritual del movimiento Hamas, el jeque Ahmed Yassin (operación decidida y dirigida directamente por el primer ministro israelí), le da un vuelco brusco a la situación en el área, debilita, agrieta y aísla internacionalmente al gobierno israelí y pone a la población civil ante el peligro de una escalada generalizada. A eso exponen a los pueblos la irresponsabilidad, equivocaciones y atrocidades de gobernantes como el señor Sharon y las cínicas mentiras de a los que ya nadie les cree.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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