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De Vietnam al Golfo Pérsico
Por Ricardo Rosales Román - 29 de abríl de 2004
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

Según el documental especial de National Geographic Channel que hoy concluyo de resumir, desde el 11 de septiembre de 2001 la vida en el Pentágono nunca será la misma. Ya antes, hace unos 30 años, las puertas se cerraron al público y las luces se apagaban cada vez que alguien salía de alguna sala del edificio. Aunque las puertas fueron de nuevo abiertas y se ordenó que el edificio dejara de ser ese lugar oscuro, triste y temible, actualmente la seguridad se ha redoblado y los controles son más estrictos y minuciosos. Por ejemplo, para asegurar la llegada de altos funcionarios del gobierno con el menor riesgo posible se tiene que garantizar que lleguen a tiempo, sin problemas, reforzar la seguridad en el área, revisar vehículos, dar un vistazo por todos lados y asegurar que todo salga correctamente, dicen los encargados del Servicio Protector de Defensa, DPS, el equivalente en el Pentágono al Servicio Secreto.

Un operativo como este es, más o menos, como sigue: la unidad de servicio protector se prepara para la llegada y la policía militar del fuerte al que se le encarga el apoyo forma un cordón alrededor del área. En el estacionamiento una brigada antiexplosivos es la encargada de investigar el terreno y todo lo que allí se encuentra. A quienes llegan hay que asegurar que por ningún motivo y en ningún momento estén en lo que denominan los expertos como zona de peligro. Nadie, dicen, puede quedarse esperando a quien le sigue por más de 60 segundos y si por cualquier razón está sobre el punto "x", entonces alguien que está afuera, al acecho, tiene una buena oportunidad de preparar un disparo. Para quienes participan en este tipo de operativos el trabajo les tomará unos 60 minutos, pero esos 60 minutos llevan --se asegura--, por lo menos, dos días de trabajo.

1. - Hace 32 años el Pentágono se estremeció con una guerra muy diferente a las demás. Ningún período fue más difícil que Vietnam. Sus consecuencias se sienten todavía. Entre los militares estadounidenses hay quienes aseguran que hay una mentalidad de "nunca más" respecto a Vietnam. Vietnam se transformó para el Pentágono en una trampa de la cual no hubo escapatoria posible. Resultó siendo una frustración que finalmente acabó convirtiéndose en una gran decepción. La creencia más generalizada entre los militares estadounidenses es que los civiles se entrometieron más de la cuenta en la guerra de Vietnam. La lección extraída es que los políticos se involucraron demasiado en decisiones fundamentales, afirman.

Hay quienes aseguran que una fuerte desilusión cundió entre los distintos rangos militares al final de la guerra de Vietnam. Y hay quienes han reconocido que si bien es cierto que los líderes de Estados Unidos entendieron claramente que no se podía ganar esa guerra, aún así continuaron enviando a la muerte a jóvenes, hombres y mujeres. En 1975, cuando la guerra terminó, la credibilidad del Pentágono estaba hecha añicos.

Algo parecido les pasó en Somalia en 1992. En un principio, aseguran los historiadores, parecía haber poco riesgo. Después de algunos meses la situación se deterioró, la tensión creció y luego explotó. Cuando los somalíes derribaron dos helicópteros y la misión de rescate no llegó a tiempo, la nación y el Pentágono se tambalearon. El entonces presidente de las fuerzas de jefes conjuntos del Estado Mayor opinó que en una operación militar las cosas cambian. Nada es estático, aseguró, y que se haya hecho un plan no significa que se podrá llevar a cabo de esa forma. En Somalia, las cosas no le salieron bien al Pentágono. Tampoco en el Golfo.

Hasta aquí, el resumen del documental especial editado por National Geographic Channel. Lo que sigue, es mi opinión al respecto.

2. - A comienzos de la década de los 90 del siglo pasado se desencadenaron importantes acontecimientos que internacionalmente le dieron un vuelco a la realidad mundial. La Guerra del Golfo se desencadenó en enero de 1991 con los ataques de una alianza de 32 países dirigida por los militares de Estados Unidos. Esta guerra terminó a principios de marzo con el retiro incondicional de los territorios kuwaitíes ocupados por Iraq. Saddam Hussein se mantuvo en el gobierno. El Pentágono no alcanzó los objetivos finales que se proponía, y para el padre del actual presidente estadounidense, señor George H. Walker Bush, significó el empantanamiento de su estrategia de dominación y hegemonía en el Golfo Pérsico. Ello, en cierta forma, influyó en el revés electoral que sufrió en las elecciones de noviembre de 1992.

Disuelta la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) a mediados de 1991, y desmoronado el sistema mundial del socialismo, los estrategas del Pentágono consideraron estar en condiciones de imponer un nuevo orden internacional. Para ellos, se presentó un escenario que consideraron ideal para dejar atrás el fracaso en Vietnam y olvidar que su estrategia político militar en el sudeste asiático fue uno de los más duros reveses de su historia y una humillante derrota político militar a manos de los patriotas vietnamitas. Lo ocurrido en Somalia, fue el modo como trataron de imponer ese nuevo orden internacional y que se les convirtió en un fracaso más. Sus 28 mil marines que desembarcaron en Mogadiscio en diciembre de 1992 (a los que después se sumaron otros 9 mil soldados norteamericanos y de otros países aliados), al no lograr controlar la situación, se vieron precisados a retirarse en marzo de 1994.

En el momento actual, se hace cada vez más evidente que la situación político militar en Iraq no le puede ser más desfavorable al Pentágono y a la coalición invasora. Lo que para algunos analistas es un caos, para otros pone de manifiesto las fallas y errores en que una vez más está incurriendo el Alto Mando militar estadounidense. Tal parece que no tuvieran en cuenta las lecciones de la historia más reciente y que los cambios a que se dice que constantemente se somete al ejército estadounidense (y de lo que se habla en el documental de National Geographic Channel) sólo le permiten al Pentágono alcanzar resultados limitados. Así como está perdiendo la guerra en Iraq, en muchos de los frentes de la guerra mundial contra el terrorismo internacional no logra ganar una sola batalla de importancia estratégica. Esto se explica como consecuencia de que privilegia el combate contra los efectos y no contra las causas, lo cual es fundamental para acabar con este flagelo que tanto daño le hace a la humanidad entera.

3. - A manera de conclusión --y dándole seguimiento a los principales momentos de algunas de las recientes guerras libradas por el Pentágono en otros países del mundo--, se puede decir lo siguiente:

Primero, en Vietnam ni su llamada política de "pacificación", la de "guerra local", el bombardeo intensivo de las zonas industriales del norte, los 500 mil soldados que llegó a tener en el campo de batalla en 1968, el fortalecimiento del ejército títere del sur, el bombardeo aéreo durante once días de las principales ciudades del norte en diciembre de 1972, los 14 millones de bombas lanzadas en el territorio norte de Vietnam y los 30,000 millones de dólares que anualmente llegó a gastar en 1968, alcanzaron a impedir que los patriotas vietnamitas entraran triunfantes a Saigón y que el gobierno títere del sur se rindiera incondicionalmente. El 2 de julio de 1976 se reunificó el norte con el sur y se constituyó la República Socialista de Vietnam. Segundo, en Somalia la invasión norteamericana a fines de 1992 no sólo puso de manifiesto su incapacidad para controlar la situación sino que, además, obligó al Pentágono a ordenar a sus tropas y a las de sus aliados el retiro del país. Hasta ahora, la situación en Somalia no hay modo que se estabilice y en lo social se ve agravada por las constantes hambrunas y epidemias que la azotan.

Tercero, en el momento actual, y como ya lo decía la semana pasada, en Iraq el Pentágono está perdiendo la guerra. A la coalición aliada se le empieza a desmoronar la intervención y la ocupación y la insurrección popular y resistencia a la ocupación extranjera tienden a generalizarse a todo el país.

Por último, el Pentágono es el edificio de oficinas más grande del mundo pero recuerda la inutilidad de las edificaciones faraónicas de un lejano pasado histórico. En lo militar encarna la concepción perversa de quienes están dispuestos a poner todo el poder del imperio al servicio de la guerra (sean preventivas, de ocupación o conquista) y en función de los intereses geoestratégicos de dominación y hegemonía mundial de la mayor potencia en nuestra época.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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