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Un desafío apasionante - En el 186 aniversario del natalicio de Carlos Marx
Por Ricardo Rosales Román - 5 de mayo de 2004
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

Para el pensamiento político, filosófico y económico más avanzado, y para quienes han dedicado su vida a la lucha revolucionaria y progresista, hoy es un día particularmente especial. Hace 186 años, el 5 de mayo de 1818, nacía en Trevis, Alemania, Carlos Marx, el fundador del socialismo científico.

Como es sabido, en la doctrina de Marx destaca, en el terreno filosófico, el materialismo dialéctico; en el político, el materialismo histórico; y, en el económico, la teoría del valor, la teoría de la plusvalía, y la teoría de la acumulación capitalista. No me cabe duda de que su valiosísimo y extenso bagaje y en la organización y unidad del proletariado están las armas más poderosas para la lucha por la emancipación nacional y social.

Marx escribió junto con Federico Engels el Manifiesto del Partido Comunista, texto que ha sido considerado como uno de los más importantes documentos de la historia de las ideas políticas. Fue fundador, además, de la Internacional Comunista. Por razones ideológicas y políticas considero oportuno y necesario rememorar esta fecha como una de las efemérides trascendentales para el pensamiento científico en lo filosófico, en lo económico, en lo histórico, en lo político, en lo social. Marx estudió e interpretó científicamente la realidad para transformarla
Ahora bien, considero que las coincidencias no se dan por casualidad ni son producto del azar. Para mí, en lo personal, en lo político, en lo ideológico y en la práctica, tiene especial importancia, además de lo consignado anteriormente, lo siguiente: el 8 de mayo de 2004, el próximo sábado, se cumplirán dos años de que publiqué la primera columna semanal bajo la rúbrica De la política. Gracias a la amplitud de criterio y absoluto respeto a la libertad de opinión por parte de la dirección y propietarios del Diario La Hora, he procurado mantener su periodicidad, repito, sin ninguna limitación ni cortapisa por parte de quienes gentil y ejemplarmente me dan cobijo y el alero desde donde se me permite exponer mis puntos de vista, opinión, posición, ideas y experiencias. En medio de tanta manipulación de la información y la opinión que se vierte en los principales medios de prensa impresos de la mañana y en algunos noticieros de radio y televisión, es en el Diario La Hora donde realmente hay un espacio informativo y de opinión que corresponde por entero a la idea de su fundador, el licenciado Clemente Marroquín Rojas, de hacer del único y más importante vespertino del país, una tribuna y no un mostrador.

Son los lectores, en definitiva, a quienes corresponde y les asiste el derecho a ser objetivamente informados y conocer las más distintas opiniones por divergentes y contrapuestas que sean. Un esfuerzo periodístico como éste, es posible gracias a don Oscar Marroquín Rojas, en su carácter de Director General; al licenciado Oscar Clemente Marroquín Godoy, el columnista diario más importante del periódico y del país, y al licenciado José Carlos Marroquín P., en tanto Director Ejecutivo. Es muy importante la labor que está a cargo del Jefe de Redacción, licenciado Carlos Manuel González Porras. Mi relación semanal con el Diario La Hora me ha permitido establecer vínculos de amistad y entendimiento con el licenciado Hugo Madrigal, periodista acucioso y de mi estimación y respeto. Reconozco y aprecio mucho la atención y eficiencia de la señora Claudia Juarros. No puedo dejar de mencionar que quien primero me habló de esta idea y me estimuló y colaboró para ponerla en práctica, fue don Edwin Ruiz, destacado periodista y publicista.

Valga lo anterior entonces, por un lado, para tener presente una fecha trascendental en la historia del pensamiento filosófico, histórico, económico, político y social de la humanidad y, por el otro, porque a estas alturas me permite confirmar que este ejercicio semanal de opinar y publicar lo que pienso -con el apoyo y colaboración en corrección de estilo y redacción por parte de mi hijo, Espartaco Rosales Arroyo, y de mi esposa, Ana María Arroyo Quan, que me ayuda en la consulta de documentación y en archivo- es parte de una etapa más de mi vida que me exige cada vez mayor rigurosidad elaborativa con fundamento y a la luz de la ideología que sustento y a la que desemboqué cuando estudiaba bachillerato en las aulas del Instituto Nacional Central para Varones, INCV.

Para mí -alguien que proviene de la clase media pero que decidió conscientemente y con el entusiasmo propio de mis mejores años de juventud abrazar la causa de la revolución e identificarse y hacer suyos los intereses de clase y la lucha de los obreros y el campesinado- escribir semanalmente esta columna es un desafío apasionante, además de difícil y complicado. Un desafío que encaro desde mi reducto en donde trabajo ahora como parte del esfuerzo por abrir y crear los espacios que permitan y aseguren, al interior de la izquierda revolucionaria y progresista, la participación política sin ninguna exclusión, se ponga fin a su dispersión y fragmentación y a la cerrazón que intransigentemente impide que se sostenga la más amplia y franca discusión para encontrar lo que une sin ignorar las divergencias y diferencias existentes.

1. - Dicho lo anterior, enumero algunas de las cuestiones que abordaré en mis próximas entregas:

1) rasgos y características del gobierno del presidente Berger; 2) intereses que defiende y representa; 3) fuerzas y sectores que le apoyan y los que lo adversan; 4) desinstitucionalización del Estado; 5) concepción gerencial de la gestión pública; 6) movimiento obrero, campesinado y pueblos indígenas; 7) fuerzas y sectores populares y organizaciones políticas y sociales; 9) la izquierda guatemalteca, sus problemas y contradicciones, estado actual y probable perspectiva.

Como es fácil advertir, una temática como la bosquejada, no es posible agotarla en una sola semana. De manera que me iré ocupando de cada cuestión en forma sucesiva, como sucesivamente me iré refiriendo a lo que desde mi punto de vista considero y caracterizo como los sucesivos traspiés de una gestión gubernamental cuyo rumbo no parece haber estado en ningún momento claro y si lo estuvo, ahora da la impresión de haberlo perdido, así como que tampoco ha podido encontrar el espacio y momento para cumplir lo que prometió durante su multimillonaria campaña proselitista. Lo anterior se explica como causa y motivo, a la vez que resultado y consecuencia, efecto y expresión de las disputas enconadas (todavía no abiertas y al descubierto) que están teniendo lugar al interior del poder económico y empresarial por la hegemonía y control del poder político.

Es por ello y otros factores más que es posible advertir los costos políticos y desgaste que afectan ya a la gestión gubernamental actual, una gestión que anda a la deriva, de traspiés en traspiés y que desde el momento que accedió al poder viene recurriendo al expediente fácil de echarle la culpa a terceros de todo lo que anda mal en el país y al total desbarajuste en que el gobierno anterior dejó a la administración pública. Es este un gobierno que se niega a reconocer las muchas limitaciones que tiene para poder gobernar el país y es muy dado a entretener la atención pública con lo que no es lo principal. En la práctica, en sus primeros cien días de gobierno, no ha estado en posibilidades de demostrar la viabilidad del proyecto gubernamental en manos de los ricos y poderosos.
Este proyecto, antes que resolver los problemas más acuciantes de la población, tenderá a agravarlos aun más.

2. - De entre algunos de los artículos que he venido publicando sobre la situación del país, las votaciones del 9 de noviembre, las fuerzas y organizaciones políticas y sociales, y el poder político y económico, para efectos de los que ahora inicio, me permito traer a cuenta algo de lo que ya dije con anterioridad. El miércoles 9 de julio del año pasado me referí al peligro que para el país representa el acceso al poder político por el empresariado, algunos militares en retiro y los gerentes y tecnócratas al servicio de los ricos y poderosos del país, los monopolios extranjeros y las transnacionales.
A once días de celebrada la primera ronda de votaciones, apuntaba que el sistema político y de partidos ya no da para más. Está agotado, decía el 29 de octubre. El 3 de diciembre, a su vez, afirmé que la construcción de un nuevo país y una nueva nación se posponía por cuatro años más. Y, una semana antes que el actual gobierno tomara posesión, no quise dejar de expresar mi opinión acerca de que eran los blue jeans boys los que a partir del 14 de enero pasarían a tener a su cargo, decidir y manejar la administración pública. Empezará para el país, refería entonces, un período de gobierno del que más temprano que tarde se arrepentirá buena parte de la mayoría que se comprometió con ellos al favorecerlos con su voto.

3. - Son estas ideas principales, en conclusión, alrededor de las cuales me propongo desarrollar, por lo menos, seis artículos de una serie dedicada a examinar y analizar, en sus líneas más generales, la gestión del gobierno actual. Tengo en cuenta que ni antes ni después de las votaciones le di a este proyecto el beneficio de la duda.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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