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Una noticia que conmueve y otra que indigna
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 1 de septiembre de 2004
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

Dos noticias me impactaron la semana pasada. Una me indignó. La otra me conmovió. La primera de ellas ocupó las páginas de los diarios del país prácticamente toda la semana y aún en estos primeros días de la que corre se siguen publicando despachos. La segunda apareció en uno de los matutinos del pasado viernes 27 de agosto. Empiezo por ocuparme de ésta.

1. - Una mañana de la semana pasada se detuvo frente a una casa en la Florida, Estados Unidos, una furgoneta en la que iban tres marines estadounidenses. En esa casa vive don Carlos Arredondo con su familia. Don Carlos emigró de Costa Rica. Su primogénito se alistó en la infantería de marina de Estados Unidos. Le tocó ir a combatir a Iraq. Los marines estadounidenses que les toca dar la noticia de la muerte en combate de uno de sus compañeros visten uniforme de gala. Desde que el señor Arredondo los vio presintió lo peor. Los emisarios castrenses estadounidenses le comunicaron que su hijo, el soldado Alexander Arredondo, de 20 años, había muerto en combate en Nayaf.

Cuando Estados Unidos ha estado en guerra una escena como la descrita se torna en algo habitual. Sin embargo, la de ese día agregó una tragedia más a la familia Arredondo. Después de haber recibido la infausta noticia, en un arranque de enojo e indignación, don Carlos se fue al garaje de su residencia, tomó un tanque de propano, una lata de gasolina y un encendedor. A toda prisa y con furia no contenida se dirigió a la furgoneta y le prendió fuego. Su impericia e imprevisión --y quién sabe si no también y además su pesadumbre y desconcierto-- ocasionaron que el señor Arredondo fuera envuelto por las llamas y sufriera graves quemaduras en todo su cuerpo. Los reservistas portadores de la noticia, lograron rescatar a don Carlos de las llamas y extinguieron el fuego de la furgoneta.

Don Carlos Arredondo es un hombre de 44 años. Las quemaduras que sufrió abarcan más del 50 por ciento de su cuerpo y así fue llevado al hospital Memorial Regional de Hollywood. Hasta hoy nada se sabe sobre su estado de salud, Su esposa, Mélida Arredondo, en medio de su tribulación y angustia alcanzó a decir: "Este es su grito porque su hijo está muerto. Es necesario que la guerra termine". El dar la noticia de la muerte de soldados estadounidenses en Iraq ha venido a ser de lo más frecuente en Estados Unidos. Hasta este lunes 30 de agosto ascendía a 968 el número de soldados norteamericanos muertos en Iraq. Poco o casi nada se sabe de la cifra de heridos. Recuerdo haber leído no hace mucho que eran unos 9 mil.

Lo expresado por la esposa del señor Arredondo resume el sentimiento cada vez más generalizado en todo el mundo de que esta guerra de agresión y ocupación en Iraq termine de una vez por todas. Pero esta guerra sólo puede terminar si las tropas estadounidenses de ocupación y sus aliados salen de suelo iraquí. No hay otra solución posible. El gobierno interino (es más propio hablar de un gobierno títere o de un gobierno fantoche sin faltar a la verdad) no garantiza la paz en Iraq ni la independencia y el derecho a la autodeterminación del pueblo iraquí. Tampoco es una garantía para la seguridad y la paz en aquella convulsa y agitada región.

2. - La otra noticia se refiere al indulto decretado por la presidenta de Panamá, señora Mireya Moscoso, a cuatro declarados y confesos terroristas internacionales. Luis Posada Carriles, Guillermo Novo Sampoll, Pedro Remón Rodríguez y Gaspar Jiménez Escobedo fueron detenidos en Panamá en noviembre de 2000 acusados de fraguar un atentado contra el presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, con ocasión de celebrarse en la capital panameña la X Cumbre Iberoamericana. En abril pasado, Posada Carriles y Jiménez Escobedo fueron condenados a ocho años de cárcel y Remón Rodríguez y Novo Sampoll a siete años.

El gobierno revolucionario cubano en reiteradas oportunidades denunció que los cuatro terroristas condenados venían urdiendo un plan de escape de la cárcel. El 14 de agosto pasado la cancillería cubana advirtió que se sabía que la presidenta Moscoso buscaría la forma de indultarlos. El domingo 22 La Habana anunció que se romperían automáticamente las relaciones con Panamá si el indulto era decretado. La señora Moscoso consideró que tal declaración constituía una intromisión en los asuntos internos de Panamá y ordenó el retiro de su embajador en la capital cubana. Simultáneamente aseguró que no tenía en consideración ningún indulto antes de dejar la presidencia.

En el peor de los casos, la lógica indica que las cosas bien pudieron haber llegado hasta allí y que no se produciría el tantas veces denunciado indulto. Sin embargo, en la madrugada del jueves 26 la presidenta Moscoso decretó el indulto que días antes había negado que concedería. Automáticamente, como lo había anunciado la cancillería cubana, quedaron rotas las relaciones entre Cuba y Panamá. La presidenta Moscoso entregó el día de hoy el gobierno al presidente electo el 2 de mayo, Martín Torrijos.

En materia de relaciones internacionales el lenguaje que se usa debe ser de lo más prudente y cuidadoso y mucho más prudentes y cuidadosas deben ser las declaraciones que se hacen y los actos que se ejecutan. Tal parece que en este caso la parte panameña no procedió como corresponde en lo que declaró y en lo que hizo. La parte cubana, a mi juicio, procedió como corresponde en estos casos. Hay que tener presente que fue el propio presidente cubano quien denunció en la capital panameña el atentado que en su contra pretendían perpetrar los cuatro terroristas internacionales ahora indultados por las autoridades panameñas. Durante el proceso, se señaló y pusieron en evidencia las muchas anomalías e irregularidades que invalidaban cada paso y decisión. La cancillería cubana, en su momento, expresó su malestar e inconformidad ante las sentencias que les fueron impuestas a los detenidos. El Estado cubano (en tanto Estado directamente ofendido) no podía dejar de opinar sobre estos asuntos como tampoco dejar de hacer las advertencias que sucesivamente hizo de manera fundamentada y circunstanciada. Los hechos posteriores realizados por la parte panameña vinieron a confirmar lo sostenido por la parte cubana.

Es cierto que el indulto es una facultad que constitucionalmente se les reconoce a los jefes de Estado. Pero en este caso hay que tener en cuenta y considerar que se trata de un indulto que favorece a connotados terroristas internacionales que pusieron en riesgo la seguridad y la vida de un mandatario de otro país invitado oficialmente por el gobierno panameño para asistir a la Cumbre de Presidentes y jefes de Estado de Iberoamérica.

En cuanto al indulto decretado alguna connotación tiene que haya sido acordado como parte de una disposición que beneficia a 171 personas entre quienes figuran empresarios y banqueros implicados en quiebras y casos de corrupción, funcionarios, dirigentes políticos oficialistas y otras personas sometidas a diversos juicios, así como también 54 periodistas panameños que afrontaban juicios judiciales por acusaciones de difamación, injurias, calumnias y otros hechos derivados de su profesión. Llama también la atención que el mismo día del indulto los cuatro terroristas internacionales hayan salido de Panamá, hicieran una escala en San Pedro Sula y tres de ellos entraran a Miami sin ninguna dificultad y tropiezo migratorio. Ahora se sabe que Posada Carriles está en Honduras y que entró a ese país con un pasaporte estadounidense a nombre de Melvin Cloide Thompson y que el que consta que es un hombre de negocios. Todo ello permite advertir que lo del indulto fue algo preparado y decidido con tiempo suficiente, primero, para que el viaje de los indultados se haya podido realizar de inmediato y, segundo, que Posada Carriles estuviera ya documentado falsamente y así salir de Panamá y entrar ilegalmente a Honduras.

Tiene toda la razón la cancillería cubana cuando en su comunicado oficial dado a conocer tras el indulto de Posada Carriles, Nova Samboll, Remón Rodríguez y Jiménez Escobedo, afirma que el Estado panameño "ha demostrado ser incapaz de evitar la monstruosa acción que acaba de realizarse contra Cuba" así como de señalar a la presidenta de Panamá como "cómplice y protectora del terrorismo", que es ella quien "cargará con la responsabilidad histórica" por "esta acción repugnante y traicionera" y que "será igualmente responsable de los nuevos crímenes que estos execrables asesinos puedan cometer en el futuro". Tal como se desarrollaron los hechos, resulta difícil dudar que el indulto decretado por el gobierno panameño no sea resultado de la oficiosa injerencia y las presiones del gobierno estadounidense, aunque el departamento de Estado lo niegue y precisamente por eso.

3. - Mi deseo más vehemente y sincero es que las relaciones entre Cuba y Panamá se restablezcan plenamente en un futuro muy cercano. En lo que respecta al gobierno de Estados Unidos queda claro que sigue dos formas diametralmente opuestas de enfrentar el terrorismo internacional. En unos casos reprime y viola derechos y libertades ciudadanas y, en otros, como en este caso, protege a quienes son responsables de actos terroristas contra Cuba. Por lo visto el gobierno del presidente Bush estimula y protege a connotados terroristas internacionales cuando ello conviene a su política exterior e intereses. La lucha contra el terrorismo internacional no es de esa forma como corresponde llevarla adelante para que tenga éxito.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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