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26 de septiembre de 1972
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 22 de septiembre de 2004
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

En memoria y homenaje a Bernardo Alvarado Monzón, Mario Silva Jonama, Hugo Barrios Klée, Carlos René Valle y Valle, Carlos Alvarado Jerez, Miguel Hernández y Hernández y Fantina Rodríguez

La mañana del 26 de septiembre de 1972 fue uno de esos días aciagos para el movimiento revolucionario guatemalteco. Gobernaba Carlos Manuel Arana Osorio. Se estaba a merced de un poder represivo y genocida que lo mismo desaparecía y asesinaba a inocentes ciudadanos (que nada tenían que ver con la lucha revolucionaria y popular) como a patriotas comprometidos con ella. Esa mañana de hace 32 años un contingente de las fuerzas represivas y terroristas de seguridad del Gobierno penetró a una casa ubicada en la avenida de Las Torres de la zona 7 y procedió a capturar a quienes se encontraban allí.

1. - Quienes estaban en esa casa eran los compañeros Bernardo Alvarado Monzón, Mario Silva Jonama, Hugo Barrios Klée, Carlos René Valle y Valle, Carlos Alvarado Jerez y Miguel Hernández y Hernández, integrantes todos de la Comisión Política del Comité Central del Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT. También se encontraban Fantina Rodríguez y Rodríguez y la empleada encargada de las labores de la casa. A partir del momento de su captura lo que se sabe es que los mantuvieron por varios días en las ergástulas de la Policía Judicial y que de allí fueron sacados por miembros del Ejército. Después ya nada se supo de ellos, como tampoco se tuvo información de la compañera Rodríguez y Rodríguez.

Mucho se especuló alrededor de estos hechos. Lo único cierto es que todos los capturados fueron posteriormente asesinados y sus cadáveres desaparecidos para siempre. No se pudo llegar a establecer si quien tenía a su cargo los oficios de la casa pudo haber corrido la misma suerte. Son de esos crímenes que quedaron impunes como muchos otros más. Se trata entonces de un secuestro cometido por las fuerzas de seguridad del gobierno de Arana Osorio, su posterior desaparición forzosa y ulterior asesinato. Bajo el gobierno de Arana Osorio para los luchadores revolucionarios y populares no podían haber amaneceres ni atardeceres tranquilos. Día a día ponían en riesgo sus vidas y caían peleando o apresados por sus verdugos para no volverse a saber nada más de ellos. Lo mismo sucedió durante el gobierno militar de Peralta Azurdia, el de Laugerud García, el de Lucas García, el de Ríos Montt, y el de Mejía Víctores.

En aquella ocasión la Comisión Política del Comité Central del Partido se encontraba reunida haciendo los preparativos para la celebración del acto conmemorativo de un aniversario más de fundación del partido de la clase obrera en nuestro país. En esa reunión solemne se tenía previsto que participaran los integrantes del Comité Central. Se contaría además con la presencia de algunos invitados extranjeros que ya estaban en el país El acto solemne de conmemoración de un aniversario del partido habría de celebrarse en las más estrictas condiciones de clandestinidad. El IV Congreso del Partido así se había celebrado en diciembre de 1969 aquí en el país. A tres años de aquél tan importante evento, la dirección del partido consideró que había suficientes razones para conmemorar el aniversario de fundación del partido como no se había hecho nunca antes. El golpe artero del enemigo lo impidió y en medio de las dificultades derivadas de lo sucedido el partido continuó en su empeño por darle cumplimiento a lo resuelto por el IV Congreso. Para ponerse al frente de ese esfuerzo se aseguró el retorno al país del compañero Huberto Alvarado Arellano a cuyo cargo estuvo la dirección y conducción de las difíciles y complejas tareas que corresponden a la reconstrucción de los órganos de dirección y la salvaguarda de la unidad y cohesión del partido después de tan severo y duro golpe.

2. - A la mayoría de los integrantes de aquella Dirección Nacional le correspondió atender los trabajos de reconstrucción orgánica, ideológica y política del partido y la organización de la Juventud Patriótica del Trabajo, JPT, inmediatamente después de la intervención norteamericana, algunos de ellos desde el extranjero y otros en el interior del país. También le correspondió la organización y celebración del III y IV Congresos del partido y resolver importantes cuestiones de la teoría y la práctica revolucionaria como lo son las referentes a las formas de lucha, de organización y dirección y lo de la vía de la revolución guatemalteca, el trabajo práctico de organización, educación y formación ideológica y política del partido para la guerra y la movilización, organización y unidad del pueblo en el esfuerzo por abrirle paso exitosamente a las tareas de la vía armada de la revolución.

Lo resuelto durante el IV Congreso le permitió al partido estar en condiciones de llevar a la práctica las orientaciones fundamentales para garantizar su unidad orgánica, ideológica y política, y movilizar, organizar y unir a la población alrededor de la guerra popular revolucionaria. Del IV Congreso el partido salió fortalecido orgánica, ideológica y políticamente. En junio de 1972 la Comisión Política del Comité Central aprobó el reajuste táctico que vino a desarrollar y enriquecer lo resuelto por el IV Congreso. Otros problemas quedaron pendientes de abordarse y resolverse, tarea que habría de corresponderle a la dirección que encabezó el compañero Huberto Alvarado Arellano quien con sus dos trabajos fundamentales, Tesis e Hipótesis, y Apuntes para la historia del partido dio un valioso aporte a la teoría y práctica revolucionaria, marxista leninista en el país.

El reajuste táctico de junio de 1972 puso al partido, a su vez, a nivel de comités de base y círculos de la juventud y órganos intermedios y regionales de dirección, en condiciones de cumplimentar en sus respectivos frentes las tareas de organización, ideológicas y políticas para la guerra y a favor de la unidad de las fuerzas populares y revolucionarias del país. En aquel momento, esto no se vio precisamente así. Pasados 32 años uno puede apreciar y valorar lo correcto de las orientaciones trazadas por el IV Congreso y el posterior reajuste táctico de junio de 1972.

A finales de 1973 y comienzos de 1974 conversamos de estos complejos asuntos con el compañero Huberto Alvarado Arellano. Hicimos un balance de lo hasta ese momento realizado y llegamos a la conclusión que el partido estaba en condiciones de cumplir con las complejas tareas propias de la vía violenta de desarrollo de la revolución, que eran muchos los problemas teóricos y prácticos a resolver y que correspondía al partido asumir la gran tarea histórica de contribuir y dar su aporte a la unidad del movimiento revolucionario guatemalteco, al avance y desarrollo de la guerra popular revolucionaria en país y a elevar sus tareas internacionalistas de solidaridad.

3. - Ahora cuando muchos ponen en duda la validez del marxismo como guía para la acción revolucionaria, tengo en cuenta los valiosos aportes dados por todos y cada uno de los compañeros caídos al fragor de la lucha revolucionaria y en especial de los integrantes de la dirección nacional que fueron capturados, secuestrados, asesinados y desaparecidos en aquel aciago 26 de septiembre de 1972. Su ejemplo permanece vivo en la memoria y en la acción de quienes nos mantenemos fieles a los ideales por los que ellos entregaron sus valiosas vidas como también permanece vivo el ejemplo de dirigentes de la talla de Huberto Alvarado Arellano, Secretario General del CC del PGT, que fue vilmente asesinado en diciembre de 1974.

Sacar a nuestra patria del atraso, la miseria, la opresión, la explotación, la pobreza, la dependencia extranjera, y la discriminación, son tareas que ahora están más vigentes que nunca. Lo que falta es contar con la organización capaz de dirigir su puesta en práctica, encontrar el camino para conseguirlo, y combatir toda forma de acomodamiento, oportunismo y distracción ideológica y política que es, entre otros, uno de los mayores males que afecta al movimiento revolucionario y popular en nuestros días además de su atomización y dispersión. Autocríticamente corresponde plantearse así. Por mi parte, tengo en cuenta que este próximo martes 28 de septiembre el Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT, estaría conmemorando su 55 aniversario de fundación.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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