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La derechización de los gobiernos en Centro América
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 2 de febrero de 2005
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

En el panorama político latinoamericano, los gobiernos de la región centroamericana tienden hacia una derechización cada vez más acentuada. Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala son gobernados, en general, por el empresariado o, al menos, por las fracciones más conservadoras y poderosas de las oligarquías locales. Para el caso de Guatemala, el gobierno del presidente Óscar Berger corresponde a los intereses de dos sectores del empresariado guatemalteco: los industriales y los agroexportadores. En los demás países, la situación es más o menos parecida aunque en cada uno de ellos se dan sus rasgos y características propias y particulares. Lo común a todos ellos es su tendencia, repito, a una cada vez mayor derechización de sus gobiernos y como consecuencia a una también mayor dependencia de las grandes transnacionales y del imperialismo norteamericano y de su expresión más reaccionaria y ultraconservadora representada en este momento por la administración republicana del presidente George W. Bush.

Quizá con la única excepción de El Salvador y Nicaragua, en los otros países del istmo, en este momento las fuerzas políticas de la izquierda revolucionaria no tienen mayor presencia ni una activa participación y lucha. Parecen haber sido neutralizadas, rebasadas o -en el peor de los casos-, haberse acomodado al sistema. Son otros actores sociales y populares los que libran la lucha a favor de lo que son las demandas más sentidas en cada país y que se expresan en movilizaciones y acciones de masas a favor de la tierra para quienes la trabajan, contra la explotación de la minería a cielo abierto, contra el Área de Libre Comercio para las Américas, ALCA, el Plan Puebla Panamá, PPP, y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Hoy en día, demandas de un profundo contenido social y popular como lo son la lucha contra el hambre, la pobreza, el atraso, el desempleo, los bajos salarios y la exclusión social, la corrupción y la impunidad, se funden con demandas de profundo contenido independentista, soberano y antigubernamental. Es esto lo que une a esos nuevos actores sociales y populares, campesinos y obreros, indígenas y mujeres, jóvenes y estudiantes con las luchas de los demás pueblos del continente que puede decirse, pasan por un período de agitación y lucha popular y social que tiene sus referentes más significativos en países como Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Ecuador para no citar sino sólo seis.

La Revolución Bolivariana en Venezuela define las posiciones de los demás pueblos del continente: "O se está al lado de ella y se le defiende o se está del lado de sus enemigos y de quienes la atacan y luchan contra ella." Es decir, la neutralidad no cabe en estos casos. En cuanto a la Revolución Cubana, conforme se consolidan sus trascendentales conquistas y se enfrenta heroicamente al más salvaje y criminal de los bloqueos impuesto por los gobernantes estadounidenses, es el punto más alto de la solidaridad internacional y de la lucha antiimperialista en América Latina en particular.

Son estos entonces los escalones de las luchas populares y sociales en el continente en el momento actual. Y en la medida que avanza la toma de conciencia y decisión de las masas populares, en esa medida irá cambiando el panorama y situación a todo lo largo de nuestra América. En este sentido, y teniendo en cuenta que unos pueblos avanzan más que otros en esa dirección, no cabe duda que llegará el día en que las condiciones objetivas y subjetivas hagan posible y permitan los cambios estructurales de fondo para avanzar hacia etapas superiores de desarrollo y progreso, independencia y soberanía, libertad y democracia. Esto, tarde o temprano, ocurrirá en Centro América, en su momento en cada país y de acuerdo a sus propias condiciones y situación.

En el cuadro de la dominación y dependencia imperialista, el gobierno del presidente Uribe en Colombia, al igual que los gobiernos centroamericanos, constituye un foco de tensión y tirantez en el continente. El gobierno colombiano es la punta de lanza de la lucha contra la Revolución Bolivariana de su vecina Venezuela y a la manera de los gobiernos de Centro América (llegado el momento) pasaría a ser de los más incondicionales aliados del gobierno estadounidense en el momento que se decidiera a desatar una invasión a Cuba Socialista. En Centro América las piezas se están moviendo en esa dirección. Mucho significa el hecho de que cuatro de los cinco gobernantes centroamericanos respalden la candidatura a Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) del ex presidente salvadoreño Francisco Flores y que sea él, a su vez y precisamente, el candidato del gobierno de Estados Unidos.

El ex presidente Flores representa y expresa las posiciones anticubanas más furibundas y es un rabioso opositor de la Revolución Bolivariana. Cuando el intento de golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez reconoció al "gobierno" de los golpistas en un acto político de precipitación e imprudencia. Si así es de imprudente y precipitado, en situaciones tan delicadas, graves y peligrosas, como las de aquel momento, de salir electo como Secretario General de la OEA, no es difícil presuponer lo peligroso que puede ser su gestión, no sólo porque su margen de decisión sería de lo más limitado por sus antecedentes anticubanos y antivenezolanos sino porque no sería capaz de resistir y hacerle frente a las presiones del presidente Bush y del Departamento de Estado.

La OEA ha sido y es un instrumento de la política exterior de los gobernantes estadounidenses. De salir electo el ex presidente Flores esa dependencia tendería a acrecentarse y eso compromete la seguridad e independencia hemisférica. La situación internacional en general se agrava y es cada vez más tensa y tirante. Tal como los invasores y ocupantes estadounidenses y sus aliados están presentando la farsa electoral que acaba de tener lugar en Irak el domingo 30 de enero. Lo que se puede avizorar es un envalentonamiento mayor y un endurecimiento de las posiciones de los ultra conservadores republicanos de cara a los demás países del mundo a los que les tratarán de imponer por la fuerza su tipo de democracia y libertad que es una democracia y libertad de los poderosos y para los poderosos del país del norte.

La única forma de impedir que se impongan los dictados de Washington está en la más amplia unidad de pueblos y países en defensa de su independencia y soberanía nacional. Para los pueblos centroamericanos la elección del ex presidente Flores como Secretario General de la OEA sería una señal más de hacia dónde quieren que marche la región y de los peligros que nos amenazan, el principal de los cuales es la pérdida de nuestro derecho a ser independientes y soberanos. Esa elección comprometería a los gobiernos centroamericanos a seguir apoyando aún más y en forma incondicional la política intervencionista y agresiva de los jerarcas de la Casa Blanca.

En suma, la derechización de los gobiernos en Centro América está en consonancia y corresponde a la política de endurecimiento de las posiciones ultra conservadoras en Estados Unidos y con ello se pone en peligro aún más nuestra independencia y soberanía nacional. Esto no tiene porqué seguir siendo así.

Fuente: www.lahora.com.gt


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