Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El tiempo dirá a quién le asiste la razón
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 2 de marzo de 2005
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

Es posible que en el curso de la presente semana el Congreso de la República apruebe el proyecto de Ley General de Concesiones y ratifique el Tratado de Libre Comercio, TLC, de Centro América y República Dominicana con Estados Unidos. En mi columna de la semana pasada fijé mi posición respecto al proyecto de Ley General de Concesiones considerando que es un proyecto de ley contrario a los intereses del país y de la población y que por tanto no debería ser aprobado. Respecto al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos el debate ha estado ocupando los distintos espacios de la prensa escrita, radial y televisiva.

El Tratado ya fue conocido por la Comisión de Economía y Comercio Exterior así como por la Comisión de Relaciones Exteriores y ambas Comisiones en forma conjunta dictaminaron que el TLC debe ser ratificado por el Congreso de la República.

Este Tratado fue negociado y aprobado por el gobierno anterior. Su ratificación le corresponde a la actual legislatura. Nada de extraño tiene que en un asunto contrario a los intereses del país la actual mayoría legislativa coincida con lo aprobado por el gobierno del presidente Portillo y llegue al extremo de ratificarlo con carácter de urgencia nacional. Esto sólo tiene una explicación: en lo electoral puede que haya habido más de alguna diferencia entre las fuerzas que gobernaron del 2000 al 2004 y las fuerzas que ahora hacen gobierno. Pero, tratándose de asuntos en los que lo que cuenta es la dependencia y sumisión a los intereses extranjeros, estas diferencias ni existen ni podía pensarse que podrían darse.

A mí me llama mucho la atención un asunto de procedimiento que afecta el fondo de lo que está en discusión. Lo que me llama la atención es que el Tratado no haya sido remitido a la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales cuando se conoció el proyecto de iniciativa de ley que el Organismo Ejecutivo remitió al Organismo Legislativo. En mi opinión debieron ser tres Comisiones las que conjuntamente dictaminaran. Es decir, la Comisión de Economía y Comercio Exterior, la Comisión de Relaciones Exteriores y la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales.

A la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales le corresponde conocer, estudiar y dictaminar si lo que se deba aprobar por el Pleno del Congreso de la República viola o no la normativa constitucional. Esto no se hizo con el TLC. Tampoco se procedió a solicitar opinión consultiva de la Corte de Constitucionalidad, que en un caso como este igualmente procede. Y esto debió haberse hecho porque son muchas las inconstitucionalidades en que se incurrió con la aprobación del Tratado por parte del Organismo Ejecutivo y que al ser ratificado por el Congreso de la República se reincide en esas violaciones que están debidamente circunstanciadas y fundamentadas en el documento de la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala, UNSITRAGUA, de fecha 12 de octubre de 2004.

En opinión de la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala, UNSITRAGUA, en materia laboral el TLC "contraviene los artículos 101, 102, 103, 104, 105 y 106 de la Constitución Política de la República de Guatemala" e impedirá "el cumplimiento de las obligaciones del Estado contenidas en los artículos 1, 2, 47 y 119 inciso d)" del ordenamiento constitucional.

"Al aceptar las limitaciones establecidas" por este Tratado en lo referente a la agricultura --sostiene UNSITRAGUA-- "se está violentando tanto la libertad de industria, comercio y trabajo como la protección hacia las cooperativas agrícolas reguladas en los artículos 43, 67 y 119 incisos a), e), f) y j)" de la Constitución. En cuanto a nuestros recursos culturales, naturales, el ambiente y a la sociedad, igualmente se "estarían violentando los artículos 59, 60, 61, 64, 66, 67, 68, 96, 97, 119 incisos c), h), i), y k), 127, 128, 130, 239 y 261 constitucionales".

Hay otras violaciones más. El TLC en su "capítulo relativo al Comercio Transfronterizo de Servicios y en su anexo 1" viola los artículos 1, 2, 3, 19, 47, 51, 53, 71, 73, 74, 78, 79, 82, 92, 93, 94, 95, 98, 100, 115, 120, 121, 123, 127, 128, 129 y 131 de la Constitución de la República. Así lo asienta UNSITRAGUA en el documento ya citado. En su opinión, además, con el TLC se estarían creando "las condiciones para la existencia de monopolios en el país contraviniendo lo regulado por los artículos 119 inciso h) y k) y 130" de la Constitución. El TLC --se agrega en el documento en referencia-- "afecta la soberanía del Estado" y limita "la autonomía de las municipalidades" violando con ello "los artículos 79, 82, 100, 134, 141, 170, 251 y 155 constitucionales".

En materia de propiedad intelectual --sostiene la Central Sindical-- se contravienen los artículos 1, 2, 3, 44 y 57 de la Constitución. Además de lo que ya queda consignado en materia laboral, en opinión de UNSITRAGUA, al reconocerse en el TLC "la protección laboral limitada en 8 Convenios de OIT y a la legislación laboral nacional en función de los mismos obviando la obligatoriedad del resto de Convenios ratificados ante OIT y de todos los demás Convenios en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ratificados por Guatemala, se violarían los artículos 45, 101, 102, 103, 104, 105, 106, 118 y 203" de la Constitución Política de la República.

Las violaciones anteriormente señaladas y transcritas en su totalidad son más que suficientes para arribar a la conclusión que con la ratificación del Tratado de Libre Comercio se violan artículos fundamentales de nuestra normativa constitucional vigente. Pero además --y tal como se consigna en el documento de UNSITRAGUA--, mediante el TLC "se cede y sujeta la soberanía del Estado a los intereses de las corporaciones transnacionales violentando los artículos 140, 141 y 142 de la Constitución".

Se está entonces ante violaciones flagrantes a la Constitución Política de la República de Guatemala y que ponen en serio peligro el futuro del país en cuanto a su desarrollo e independencia. Es otro el camino a seguir para lograr el pleno desarrollo e independencia del país y ese camino no pasa por la ratificación del TLC sino por la concertación de una integración regional, latinoamericana y caribeña que con plena independencia y en igualdad de condiciones haga posible la construcción de una Latinoamérica distinta y mejor, no supeditada a los intereses de la actual potencia hegemónica mundial.

Con la fundamentada posición constitucionalista asumida por UNSITRAGUA contra la ratificación del Tratado de Libre Comercio se defienden los intereses del país y de la población guatemalteca y la dignidad e independencia nacionales.

En lo que respecta a la ratificación de los tratados aprobados por el Organismo Ejecutivo, al Congreso de la República sólo le cabe ratificarlos o no ratificarlos. Cualquier mejora, modificación o supresión que se le pretenda introducir a lo ya aprobado no procede. Así está legislado. De allí que en este caso lo que procede, en mi opinión, es oponerse a su ratificación. Con su ratificación se violentaría el orden constitucional y condenaría al país a un mayor atraso y pobreza, desempleo y miseria, dependencia y sumisión al capital extranjero y a las corporaciones transnacionales.

El tiempo será el que diga quién tiene la razón: si quienes están a favor de que se ratifique este Tratado o bien si quienes desde sus trincheras de lucha han levantado su voz en contra de una ratificación que resquebraja el orden constitucional vigente y compromete el desarrollo independiente del país y su soberanía. Le corresponde a UNSITRAGUA, junto a las demás organizaciones sindicales, populares, sociales, de campesinos e indígenas, de jóvenes y mujeres, al magisterio y a los ambientalistas, el mérito histórico de --en un momento crucial-- haberse pronunciado vigorosa y claramente en defensa de los intereses del país y contra una aplanadora parlamentaria para la que no cuenta la opinión de la mayoría de la población que se opone al TLC.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.