Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Por ahora los elogios y después, ¿qué?
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 30 de marzo de 2005
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

El poderoso, frente a los débiles, procede de muchas maneras para intentar ganarlos hacia su lado. Sin embargo, privilegia dos formas, las cuales utiliza indistintamente y según su conveniencia: o presiona y trata de doblarles el brazo o los elogia, adula y congracia con ellos. En ambos casos su propósito es el mismo: alinearlos a sus intereses de gran potencia. Así procede la diplomacia estadounidense. Un ejemplo claro es la reciente visita que realizara al país el señor Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Estados Unidos.

La visita del señor Rumsfeld no es una visita protocolaria ni de cortesía. Es una visita oficial del más cercano colaborador del presidente George W. Bush y quien representa a lo más duro de los halcones de la Casa Blanca. Tampoco se trata de una visita aislada. Forma parte de una gira en la que tocó dos países más: Argentina y Brasil. De cada una de estas visitas, por cierto, puede hacerse una lectura bien definida y puntual.

Para nadie es un secreto que el gobierno estadounidense no está de acuerdo y le preocupa el rumbo que pudieran estar tomando los acontecimientos en el Sur del Continente, y el peligro que para su propia seguridad estos podrían tener. En unos casos, para el Pentágono lo que procede es una estrategia de advertencia y contención. En otros, se trata de seguir una política de amenazas que lleva implícita una eventual intervención directa. Es la política que sigue con relación a la República Bolivariana de Venezuela.

En Latinoamérica y el Caribe la prioridad número uno para la Casa Blanca está dirigida a tratar de aislar internacionalmente a Cuba y endurecer cada vez más el bloqueo criminal que le ha impuesto desde hace más de 40 años y que supone acudir a todos los recursos y medios de que dispone para imponer una transición a la estadounidense en la isla, incluyendo sus planes de agresión e intervención militar. Los estrategas estadounidenses no parecen aprender las lecciones que tendrían que sacar de lo que les está sucediendo en Irak o en Afganistán, por ejemplo. Allí --para decirlo de alguna manera-- están empantanados y en Irak, día a día, reciben duros y severos golpes por parte de la insurgencia iraquí. En Afganistán sucede otro tanto igual.

Pero volviendo a nuestro Continente, no fue una mera casualidad que el viaje del señor Rumsfeld por Latinoamérica, coincidiera con la reunión cumbre que el presidente George W. Bush sostuvo con el presidente mexicano, Vicente Fox, y el primer ministro canadiense, Paul Martin, y que culminó en su rancho de Crawford, Texas. En esa reunión se coincidió en unir esfuerzos y recursos para hacer de Norteamérica la región más segura del mundo. Según la iniciativa denominada "Alianza para la Seguridad y la Prosperidad", los tres mandatarios del Norte del Continente se comprometieron a aumentar su cooperación en seguridad y economía. Por lo publicado se sabe que "la cuestión más importante --según un despacho de EFE-- es la protección frente al terrorismo y las amenazas externas".
En ese enfoque, en Latinoamérica la seguridad de Norteamérica depende de la seguridad de los países del Sur y para el gobierno de Estados Unidos todo lo que pone en peligro la seguridad en esos países pone en peligro su propia seguridad. Esa es la importancia geoestratégica que tiene para el Pentágono la seguridad en Guatemala y en el resto de los países del área; es decir, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Ahora ya está más claro que la reconvención del ejército guatemalteco llevada adelante por el gobierno del presidente Óscar Berger, forma parte de un plan regional. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que al aceptar los militares guatemaltecos que la delincuencia común, el narcotráfico, el crimen organizado y las maras rebasan la capacidad de control y combate por parte de las fuerzas civiles, está decidido que sea al ejército al que le corresponda empezar por reforzarlas para después pasar a tener el control y dirección de la seguridad interna del país en función de la seguridad de otros países. A eso fue a lo que vino el señor Rumsfeld a Guatemala.

Las frases de protocolo que expresó en la conferencia de prensa del pasado jueves forman parte de la táctica de elogios, halagos y reconocimientos a logros que están muy lejos de haberse alcanzado y que supone una subestimación de lo que en realidad está sucediendo en el país. No se trata, entonces, de frases de mero protocolo y cortesía, sino de mensajes que son expresados con todo el propósito de que Guatemala haga de su frontera con México el muro de contención y lucha contra el trasiego de estupefacientes y de personas entre quienes suponen podría haber terroristas peligrosos que amenacen la seguridad de Estados Unidos.
El propósito real y verdadero de lo que se informó que se trató va más allá de lo expresado públicamente, y aunque resultaría inexplicable por parte de uno oponerse a la lucha frontal contra el terrorismo internacional, el narcotráfico, el crimen organizado, el trasiego de personas y las maras, lo que no debe perderse de vista es que detrás de ello está el propósito de amarrar al país a una política de seguridad extraterritorial en interés de la seguridad de Estados Unidos.

Los Acuerdos de Paz suscritos en 1996 no conciben la reconversión del ejército en la dirección que ahora se está marchando. El propósito fundamental del Acuerdo Sobre el Fortalecimiento del Poder Civil y las Funciones del Ejército en una Sociedad Democrática, persigue que Guatemala cuente con unas fuerzas armadas garantes de la paz y la institucionalidad en el país. Después del 11 de septiembre de 2001 la situación internacional dio un vuelco brusco y modificó tácticas y estrategias.

En ese marco, el aporte que un país como el nuestro puede dar a la paz y la seguridad internacional pasa por fortalecer y garantizar su propia paz, seguridad y estabilidad institucional. Al gobierno de Estados Unidos le correspondería, por su parte, hacer lo propio con entero apego y respeto a la soberanía e independencia de los demás países y su derecho a la autodeterminación. De lo contrario, al país se le va a poner al servicio de intereses que no le son propios y con lo cual se compromete su propia seguridad, institucionalidad y estabilidad. Es otro el camino a seguir. En un mundo globalizado no debe ignorarse el significado y valor que tiene la defensa de la soberanía, la independencia nacional y el derecho a la autodeterminación.

Desearía estar equivocado, pero lo que se informó acerca de lo que el señor Rumsfeld y el presidente Berger trataron en su reunión de 30 minutos el pasado jueves 24, no se centró sólo en lo de la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado, las maras y el terrorismo internacional. Algo tuvo que hablarse acerca de cómo hacerlo. Sobre esto hay quienes piensan y opinan con relación a la probable instalación de una base militar estadounidense en el norte del país y otra naval en el Pacífico para así asegurarse el control terrestre, aéreo y marítimo del área. Oficiosamente el presidente Berger negó que esto haya sido tratado.

No habría que sorprenderse tampoco que después de la visita del señor Rumsfeld el gobierno guatemalteco vote en Ginebra a favor del proyecto de resolución presentado por el gobierno estadounidense contra Cuba en materia de derechos humanos y que pudiera llegar al extremo de secundar la propuesta.

Lo que viene después en lo militar y seguridad interna está ya delineado en la entrevista al ministro guatemalteco de la Defensa publicada en elPeriódico de este lunes y lo confirma el titular principal de este mismo matutino en su edición de ayer respecto al traslado de policías de la PNC al Mariscal Zavala.

Los elogios, halagos y reconocimientos oficiosos expresados por el señor Rumsfeld al final de su visita tienen propósitos deliberados y muy puntuales que ya están en marcha.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.