Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Una nueva correlación de fuerzas en Latinoamérica y el Caribe
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 13 de abril de 2005
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

Luego de la defunción del Papa Juan Pablo II, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) pospuso para este lunes 11 de abril la elección de su nuevo Secretario General. Hasta antes de esta posposición habían tres candidatos para ocupar tan alto cargo: el ex presidente salvadoreño, Francisco Flores; el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, y el ministro chileno del Interior, José Miguel Insulza.

El viernes 8 de la semana pasada, "sorpresivamente", renunció a su candidatura el ex presidente salvadoreño. Cabe recordar que el ex presidente Flores fue respaldado por el gobierno guatemalteco, por el gobierno nicaragüense, por el gobierno costarricense y por el gobierno dominicano, además -y desde luego- por su propio gobierno. Hay que decir, también, que en el área no contó con el respaldo del gobierno hondureño y del gobierno de Belice. Era, eso sí, el candidato del Departamento de Estado de Estados Unidos.

En su momento, la Casa Blanca se percató de que las posibilidades del ex presidente Flores de ser electo como Secretario General de la OEA, eran de lo más limitadas y por eso le cayó como anillo al dedo la posposición de la elección (posposición que muy bien pudo haber sido una imposición más de su parte). Además, le permitió asegurarse que el ex presidente salvadoreño renunciara a su candidatura. Así, Estados Unidos pudo disponer de un mayor margen de maniobra y ganar tiempo para que su candidato no fuera derrotado aplastantemente en el seno de la OEA en una primera vuelta de votaciones.

Actualmente, la OEA está integrada por 34 países de Latinoamérica y el Caribe, excepto Cuba (que por imposición de Estados Unidos fue "suspendida" ya hace muchos años). Para elegir a su Secretario General se necesitan 18 votos. En general, la OEA ha sido un instrumento regional al servicio de la política intervencionista de Estados Unidos en Latinoamérica y el Caribe. Últimamente se ha visto afectada por una severa crisis financiera y de credibilidad así como de funcionamiento. Se puede decir que el empate entre los dos candidatos en las cinco rondas electorales del pasado lunes 11 refleja una nueva situación en Latinoamérica y el Caribe y, también, una nueva correlación de fuerzas en el continente.

La renuncia a la candidatura por parte del ex presidente Flores se explica, en parte, por las escasísimas posibilidades que llegó a tener para resultar electo. Llama la atención que la decisión de desistir de su candidatura no la consultó ni la comunicó a los gobiernos de los países del área que lo apoyaban. Su renuncia, de hecho, vino a favorecer la candidatura del canciller mexicano Luis Ernesto Derbez, situación ésta que no podía pasar inadvertida por la diplomacia estadounidense. Podría hasta pensarse que fue una renuncia impuesta en interés de la diplomacia de Washington.

Desde la renuncia del anterior Secretario General, el ex presidente costarricense Miguel Ángel Rodríguez, renuncia que la AP considera como "un capítulo que dejó a la organización maltrecha", la OEA ha entrado en un impasse que tiende a prolongarse por algún tiempo más y que es más evidente por la falta de una decisión acerca de quién debería sustituirlo. La imposibilidad de elegir a su sucesor en la Asamblea Extraordinaria de la OEA celebrada el recién pasado lunes 11, hay a quienes les parece que se trata de una división "casi geográfica" entre los países del sur y los países del norte del Continente. Así lo expresó el vicepresidente guatemalteco, Eduardo Stein. Ésta, sin embargo, es una visión simplista que supone un desconocimiento de la nueva situación que está creándose en Latinoamérica y el Caribe. Lo cierto es que es en América del Sur y el Caribe, donde se están produciendo significativos cambios que apuntan hacia un afianzamiento y avance cada vez mayor de las posiciones en defensa de la independencia nacional, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos y países latinoamericanos y caribeños.

Ya lo decía en una de mis columnas anteriores, la situación que se crea en Brasil con el arribo del presidente Lula al poder, la situación que se crea en Argentina a partir de que su gobierno lo encabeza el presidente Kirchner, la situación que se crea en Uruguay con el arribo al poder del presidente Taberé Vásquez, modifica sustancialmente la realidad latinoamericana y caribeña. La situación en Latinoamérica y el Caribe es muy diferente a la que prevalecía a finales del siglo pasado y es muy diferente ahora, además, gracias a las movilizaciones y luchas populares que se libran y tienen lugar en Bolivia y Ecuador, para no citar sino a sólo dos países de América del Sur. Hay otros factores objetivos y subjetivos que influyen poderosamente en esos cambios y uno de ellos es el papel que juega el CARICOM.

Entre tanto, la revolución cubana se afianza y consolida, goza de la solidaridad, simpatía, respeto y admiración de los demás pueblos y países del mundo. Contribuye con su ejemplo a confirmar que otro mundo es posible y que la integración independiente y soberana de los pueblos y países del continente y el Caribe es el camino a seguir para consolidar su independencia, el desarrollo y el progreso social. El gobierno de Estados Unidos puede que logre en Ginebra imponer su denominado en último momento "proyecto de decisión" contra Cuba. Ello no quiere decir que la diplomacia estadounidense salga fortalecida. Al contrario, su situación en el seno de la CDH de la ONU se debilita cada vez más y con su abusivo intervencionismo se aísla internacionalmente aún más.

Por mi parte, no tengo ninguna duda de que la situación en Venezuela es ahora muy diferente a la que prevalecía antes del intento de golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y que culminó en un rotundo fracaso, fracaso que marca el comienzo del aislamiento y desprestigio de la oposición reaccionaria y pro imperialista en la Patria de Bolívar. A decir del vicepresidente José Vicente Rangel, "dos factores fueron determinantes en el fracaso de la aventura golpista". Por un lado, asegura, la presión popular y, por el otro, la cobardía de los golpistas. Los patriotas venezolanos y el gobierno bolivariano encabezado por el presidente Hugo Chávez Frías, con legítimo orgullo, están conmemorando hoy un aniversario más del aplastamiento y derrota de aquel intento golpista y lo hacen en medio de destacados éxitos en lo económico, en lo institucional, en lo político, en lo social, e internacional, así como también en medio de las amenazas y mentiras que urde en su contra la administración republicana del presidente Bush y sus aliados reaccionarios. Esto quiere decir que la Revolución Bolivariana en Venezuela avanza exitosamente.

Son esas realidades nuevas, en su conjunto, las que configuran la nueva correlación de fuerzas que se está conformando en Latinoamérica y el Caribe y es lo que en parte explica la situación que se crea al interior de la OEA en el curso del actual proceso comicial a fin de elegir a un nuevo Secretario General. Repito, la tendencia general de los acontecimientos en escala internacional marcha a favor de la lucha de los pueblos y países del mundo entero por su emancipación nacional y social, su independencia, soberanía y autodeterminación, a favor del desarrollo, el avance, el progreso y la justicia social, contra toda forma de exclusión y discriminación, xenofobia y racismo, y contra las guerras de agresión y ocupación territorial, pero -y sobre todo- contra la política intervencionista, agresiva y belicosa de los gobernantes estadounidenses.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.