Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

En el día de San Pedro y San Pablo
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 29 de junio de 2005
rosalesarroyo@intelnet.net.gt

Desde que leí a Nikos Kazantzakis, empecé a ver a Jesús como a uno de los seres humanos más extraordinarios que haya existido. Con esa convicción releí los Evangelios y los Hechos. También me permitió adentrarme con más objetividad en las Cartas de los Apóstoles. Eso fue a comienzos de los años 60 del siglo pasado. A estas alturas de la vida me percato y estoy todavía más convencido, de que el materialismo dialéctico y el materialismo histórico no impiden sino suponen estudiar y ocuparse de asuntos tan trascendentales como éstos y menos dejar de considerarlos o no tenerlos en cuenta. De otra manera no podría explicarse el proceso de desenvolvimiento de los acontecimientos en cada una de sus fases o etapas de desarrollo ni el transitar de la humanidad misma. No es entonces por una mera casualidad que la presente columna se publique en el día de San Pedro y San Pablo y que en un día como hoy me vaya a referir a la vulnerabilidad en que vive la gran mayoría de la población guatemalteca y los riesgos a que está expuesta por negligencia, imprevisión, descuido, dejadez o irresponsabilidad.

Tengo en cuenta que la misión que le correspondió al apóstol Pedro fue sentar los cimientos del Cristianismo y que el apóstol Pablo en su Segunda Epístola a los Corintios se refirió a los que “llenos de problemas”, no están “sin salida”; a los que “tenemos preocupaciones, pero no nos desesperamos”, y a los que se nos persigue, “pero no estamos abandonados”. Terrenalmente hablando, es fácil advertir el significado que estas palabras habrían de tener -en mi caso- en la época de la clandestinidad y de la guerra, y el que actualmente siguen teniendo en las condiciones concretas y específicas de nuestro país y el complejo entorno internacional actual.

Escrito lo anterior, paso a ocuparme del tema a abordar en esta oportunidad. La Hora, en su edición del martes 14, advertía sobre el riesgo de inundaciones a que está expuesto el país. Para esa fecha -y según la información periodística en referencia- el secretario de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, CONRED, manifestó que no se había decretado ninguna alerta “porque no se ha necesitado. El invierno, aseguró, es normal”. En la misma información consta que ya había ocurrido un deslave en el kilómetro 208 de la ruta a Génova, Quetzaltenango; que en el cantón Xetuj, también de Quetzaltenango, se dio otro deslave, y que en la colonia El Rosario, de San Francisco Zapotitlán, Retalhuleu, un puente colapsó “debido a que la corriente del Río Negro, socavó las bases de su estructura”. Los pronósticos del tiempo que a diario se publican en los matutinos del país, para el miércoles 15 de junio anunciaban “condiciones favorables para el desarrollo de lluvias y actividad eléctrica sobre el territorio, especialmente en horas de la tarde y noche”. En SigloVeintiuno se ilustraban lluvias sobre Flores (Petén) y en Puerto Barrios (Izabal), Huehuetenango, Zacapa, Quetzaltenango, Guatemala, Retalhuleu y el Puerto de San José (Escuintla). Nada se informaba con relación en probables lluvias en Alta Verapaz. De ahí que fuera sorpresivo que el titular principal de La Hora del jueves 16 refiriera que “Mueren 21 en deslave” y que hay “Más de cien heridos y varios desaparecidos en Senahú, Alta Verapaz”. La nota periodística de la página 5 de este vespertino empezó diciendo que siendo las 20:00 horas y cuando la mayoría de los vecinos del municipio de Senahú, Alta Verapaz ya estaban en sus hogares, escucharon repentinamente un estruendo el cual marcaba el deslizamiento de lodo del Cerro del Calvario. Después se supo que, además de los muertos, heridos y desaparecidos, unas 80 viviendas situadas en las faldas de este cerro fueron dañadas y 35 destruidas y desaparecidas por la correntada de lodo. El deslave dañó las tres fuentes de agua potable que abastecen a unos 6 mil habitantes del casco urbano y destruyó los sistemas de captación. Cuatro años atrás, la CONRED había anticipado que “la población de San Antonio Senahú se encontraba entre los 21 lugares del interior de la república catalogados como zonas de alto riesgo” (véase elPeriódico, viernes 17 de junio de 2005). Senahú se encuentra ubicado en la cuenca del río Polochic, a unos 100 kilómetros de Cobán, la cabecera departamental. Es uno de los 16 municipios de Alta Verapaz y cuenta con una población de 54 mil 471 habitantes. El sábado recién pasado, las autoridades correspondientes acordaron declarar el territorio nacional en “alerta amarilla” y se informó que “en el interior del país existen 22 lugares con posibilidades de sufrir deslizamientos de tierra durante la época lluviosa”. Además, y según la información del ya citado matutino, por lo menos en los departamentos de Escuintla, Alta Verapaz, Jutiapa, Retalhuleu, San Marcos, Petén, Izabal, Santa Rosa, Guatemala, Zacapa y Suchitepéquez, existen áreas de riesgo durante la época lluviosa. Esto significa que un total de 390 mil 438 habitantes, 65 mil 616 viviendas y 115 localidades están en condiciones de riesgo por inundaciones. En la ciudad capital, las zonas 18, 7, 5, 3 y 8 son las que están en condiciones de alto riesgo durante esta época y un total de 4 mil 547 viviendas son de las más vulnerables. Identificados están 26 lugares en peligro. Es cierto que hasta ahora no es posible prever los desastres naturales. Éstos se dan en el momento en que uno menos se lo imagina. Lo que es irresponsable es no estar en disposición, capacidad, condiciones y voluntad para disponer lo conveniente a fin de atender las necesidades previsibles. Entiendo por necesidades previsibles aquéllas que se puedan derivar de desastres naturales como el que acaba de suceder en Senahú. O sea que la falta de una política de previsión ante los posibles desastres que pueden afectar a un país, no es sino una manifestación más de la incapacidad de quienes lo gobiernan e incompetencia para atender esas necesidades previsibles que se puedan derivar de un desastre natural. No deja de tener razón el secretario de la CONRED, señor Hugo Hernández, cuando señala que “las autoridades están acostumbradas a actuar de manera reactiva y no preventiva” y que si “las evacuaciones no se han hecho” es “porque la respuesta por parte de algunos alcaldes y gobernadores es nula”. Además, refiere que “los habitantes no quieren abandonar sus casas, porque no tienen una mejor opción a donde ir”. De lo que se trata, entonces, es de proceder a cambiar esas actitudes y visiones con que se manejan los asuntos de gobierno, a fin de empezar a enderezar lo que está y anda mal. A manera de ejemplo, si los 18 millones de dólares que la municipalidad capitalina proyecta invertir para el rescate de la Avenida Simeón Cañas, el Parque de Jocotenango y el Hipódromo del Norte (como parte del Plan de Desarrollo Metropolitano) se invirtieran en la implementación y realización de un plan encaminado a resguardar y proteger a la población, sus viviendas y los 26 lugares en condiciones de alto riesgo ubicados en las zonas 18, 7, 5, 3 y 8 de la ciudad capital, uno bien podría empezar a pensar que algo se estaría haciendo en dirección de priorizar las necesidades de los sectores más vulnerables y en condiciones de alto riesgo, y no para confort de quienes en general la pasan bien o en interés de los que pudieran estar detrás de esos llamados proyectos de remozamiento urbano que sólo benefician a unos cuantos. Los proyectos para atender las necesidades previsibles en casos de desastres a nivel local, municipal, departamental, regional y nacional, habrá que visualizarlos en otra dirección y la prioridad hay que ponerla en quienes constituyen la mayoría de la población urbana y rural más vulnerable y en condiciones de alto riesgo.

Fuente: www.lahora.com.gt - 220605


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.