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Medios impresos y poder político
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 16 de noviembre de 2005
rosalesarroyo@intelnett.com

En un correo electrónico del pasado 2 de agosto, se dice que "cada diario, en cualquier parte del mundo, tiene sus características, su ideología, sus criterios políticos, sus intereses, su estilo. Y como consecuencia, cada diario también tiene sus lectores".

1. - En nuestro país circulan diariamente seis matutinos y un vespertino. De los matutinos, cuatro pertenecen a dos corporaciones periodísticas diferentes. El grupo Prensa Libre es propietario de Prensa Libre y Nuestro Diario. A la Corporación de Noticias pertenecen Siglo Veintiuno y Al Día. Según se dice en la revista Estrategia & Negocios, en su edición de julio de 2003 y en opinión de Gustavo Berganza, entre Prensa Libre y elPeriódico existe una alianza que les permite compartir "publicidad, administración y compra de papel". Por cierto, Gustavo Berganza publica semanalmente una columna de opinión en elPeriódico. El otro matutino es el Diario de Centro América, el periódico oficial. El único vespertino de circulación diaria es La Hora.

Al igual que en otros países, los propietarios, directores y editores de los medios impresos en Guatemala se autodefinen como "independientes" y se consideran, eufemísticamente, como el "cuarto poder". En cuanto a su condición de "independientes", vale la pena preguntarse, primero, si en realidad lo son o no lo son y, segundo, si se piensa o si se cree que lo son, no está de más inquirir en qué consiste esa "independencia" y con relación a quien o a quienes se da.

Asumo que su "independencia" --en la que tanto se insiste-- es en relación a los gobiernos de turno. Pero esto no puede negar la "dependencia" que los medios pudieran llegar a tener con respecto al poder económico y empresarial (o a uno o a más de uno de los sectores que lo integran). De ahí, entonces, que el medio deje de ser "independiente" si alguno de sus propietarios, directores o editores --o más de uno de ellos-- pertenece a uno u otro sector del poder económico y empresarial, se considera parte de él o aspira a formar parte del mismo.

Como quiera que sea --y desde cualquier ángulo que se vea--, los medios impresos del país defienden y son voceros de intereses muy concretos y definidos. Otra cosa muy distinta es que no se les quiera considerar así ya sea porque los lectores, a fuerza de repetírselo, terminan creyendo en esa ficción o que por desconocimiento se ignore lo que en realidad representan y expresan o ambas cosas a la vez.

Hasta 2003, Prensa Libre y Nuestro Diario eran propiedad --según la revista ya citada-- de las familias Girón, Sandoval, Zarco y García. Nada se decía entonces de las acciones que podía tener la familia Contreras Vélez. Lo que recientemente se supo es que esas acciones las compró la familia Gutiérrez Bosh. Según la misma fuente, el Grupo Nación, Álvaro Castillo, Ramón Campollo, Carlos Paiz y Juan Luis Bosh, en aquel año, aparecían como los propietarios de Siglo Veintiuno y Al Día. De elPeriódico, el único que aparece como propietario es José Rubén Zamora. La familia Marroquín es propietaria de La Hora.

A nivel local, circula El Quetzalteco del que también es propietario el grupo Prensa Libre. Semanalmente se publica Tiempos del Mundo con ediciones simultáneas en Estados Unidos, México, Centroamérica, la Zona Andina y el Cono Sur. A este semanario se sabe que lo patrocina la secta Moon, dirigida por Yung Sun Moon, con quien la familia Bush tiene estrechas relaciones sobre todo a partir de que Bush padre --en opinión de los periodistas estadounidenses Toby Roberts y Nick Mamatas-- "empezó a cortejar" a sus discípulos --conocidos en Estados Unidos como los "Moonies"-- "para que le ayudaran a financiar el futuro político de su hijo", George, tal como se dice en el bien documentado artículo publicado en la Red Voltaire y que recibí el pasado día 9.

2. - En cuanto al poder político, en Guatemala no se fundamenta ni estructura con base en un sistema político estrictamente hablando. Tampoco se ejerce a través de los partidos que se dice que en alguna ocasión hayan gobernado al país o aspiran a hacerlo. En el curso de los últimos 51 años, el poder real lo llegaron a detentar sucesivas facciones del Ejército, bien fuera en su propio interés o por encargo de uno u otro sector del poder económico y empresarial, por decisión del gobierno estadounidense y/o del gran capital bancario y financiero internacional. Cuando el proyecto de control hegemónico castrense y contrainsurgente, se desgastó, hizo crisis y agotó, los distintos sectores del poder económico y empresarial se alternaron en el control y ejercicio del poder político, y mediante los partidos a su servicio (o de los que indistintamente forman parte, financian y dirigen), se decidieron a ejercer y controlar el poder político y participar, directa e indirectamente, en el gobierno (particularmente, de 1986 en adelante). Quizás sea aquí en donde resida la causa y efecto del agotamiento y agravamiento de la crisis institucional, de credibilidad, funcionamiento, legitimidad y representatividad en que está sumido tanto el sistema político como los partidos legalmente inscritos y el gobierno mismo.

Si la política está tan desprestigiada y su ejercicio tan cuestionado, no es por la política en sí misma sino por los que se meten a ella sin saber de qué se trata. Los militares y empresarios que sucesivamente han gobernado al país y los dirigentes de los partidos que han sido utilizados para que lo hagan, en su mayoría no saben ni entienden lo que es en realidad la política, su práctica, ejercicio, fundamentos científicos y objetivos. En unos casos se dice que los militares al momento de gobernar lo hacen como si estuvieran al frente de un cuartel y que la ciudadanía fuera la tropa bajo su mando. En otros y cuando se trata de los empresarios, no es de extrañar que se les considere que se conducen como si estuvieran administrando sus fincas o gerenteando sus negocios o empresas. En ambos casos, se apoyan y utilizan a un puñado de técnicos y burócratas que lo que menos saben es de política. Lo mismo sucede con los dirigentes de los partidos electoreros que ni siquiera han tenido la experiencia diaria, profesional, del qué hacer político.

En un artículo recientemente publicado por el servicio alternativo Cubarte, el analista cubano Eduardo Dimas recuerda que "lo particularmente complicado" para "conocer los verdaderos objetivos de la política", fue lo "que llevó a Martí a decir que el primer deber del político es 'prever". Es esto, precisamente, lo que no alcanzan a entender ni dominar los militares, los empresarios y los dirigentes de los partidos tradicionales que metidos a la política, en la mayoría de los casos tienen una ignorancia supina acerca de en qué consiste el ABC de la política y su diario quehacer.

3. - Para terminar --y a manera de conclusión-- quiero, primero, dar mi opinión acerca de cuál es la forma como percibo que los propietarios, directores y editores de cuatro diarios impresos del país quisieran que sus lectores los vieran en relación con el poder político y a la forma de gobernar el país; y, segundo, por qué considero que la política en Guatemala está tan desprestigiada y unos políticos más desacreditados que muchos otros.

En cuanto a lo primero: en Prensa Libre desearían que se les viera como si ellos fueran los que están gobernando el país. En Siglo Veintiuno, quisieran hacerles creer que son ellos los que en el futuro podrían llegar a gobernar. En elPeriódico, esperarían que se les viera como que ellos fueran los que deberían estar gobernando. En La Hora, sus propietarios, directores y editores, saben que expresan la opinión de la población que considera que el país no sólo está mal gobernado sino que Guatemala no debe seguir como está y que hay mucho que hacer para que institucionalmente pueda cambiar.

Respecto a lo segundo, es suficiente con haber escuchado cómo se condujeron, comportaron y trataron tres diputados que el lunes pasado estuvieron en un programa de Emisoras Unidas y la manera tan simplista y superficial e improvisada como se refirieron a la asamblea del PAN del domingo, para confirmar por qué la política y la mayoría de los políticos están tan desprestigiados y desacreditados. A mí me parece que la política es, en sí y por si misma, el arte de saber escuchar al otro y refutarlo con argumentos o aceptar y saber coincidir consistentemente. Requiere de capacidad analítica, mucha creatividad y objetividad. No proceder así, podrá ser cualquier otra cosa, menos el quehacer del político que de verdad conozca su oficio y lo domine.

Fuente: www.lahora.com.gt


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