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Los intelectuales de izquierda
Por Ricardo Rosales Román - Guatemala, 24 de mayo de 2007
rosalesarroyo@intelnett.com

Tal como lo ofrecí la semana pasada, en esta oportunidad continuaré refiriéndome al ensayo que James Petras publicó el 13 de marzo de 2001, bajo el título de Los intelectuales de izquierda y su desesperada búsqueda de respetabilidad, y -en particular- a las cuatro estrategias que la elite burguesa les define seguir a fin de ganarse su tan ansiada respetabilidad. Y, por razones de espacio, sólo dejaré enumerados los cinco tipos de "intelectuales contemporáneos de izquierda", de acuerdo a la caracterización que Petras hace de ellos.

En el citado ensayo, el autor dice que "los intelectuales de izquierda buscan fuentes 'respetables' para apoyar sus argumentos, citándolos como 'impecables' o 'sin afinidades de izquierda', como si la investigación y la escuela de izquierda fueran menos confiables o menos convincentes. La búsqueda de la izquierda por su respetabilidad burguesa -agrega- tiene profundas implicaciones en la discusión del problema de la hegemonía burguesa sobre las clases populares y el crecimiento de una cultura alternativa en lo político y lo intelectual".

Respecto a esa hegemonía burguesa, Petras es de la opinión que "también es resultado del pensamiento y los métodos de trabajo de los intelectuales de izquierda, que buscan legitimar su producción intelectual en el mundo burgués". Hoy, puntualiza, muchos de estos intelectuales "toman prestados, y han asimilado para sus análisis del mundo contemporáneo, los conceptos clave y el lenguaje de los teóricos burgueses y publicistas". En esa suerte de "mímica intelectual", adoptan "un lenguaje y conceptos amorfos y decepcionantes, (?) en lugar de un lenguaje más preciso y riguroso".

A lo expuesto cabe agregar que, "una de las principales reglas" que siguen consiste en "citar fuentes burguesas, incluso cuando hay fuentes de izquierda que pueden dar una perspectiva crítica", con el seudo argumento de que "serán más convincentes con el 'público en general' o el mundo académico".

De acuerdo a lo que plantea Petras, son cuatro las "estrategias de carrera" que los "intelectuales de izquierda" han de cubrir en su quehacer académico a fin de alcanzar la tan ansiada "respetabilidad intelectual".

La primera de ellas corresponde a la denominada de mantenimiento de "un perfil bajo", durante la que el "intelectual de izquierda" se dedica a una "investigación más o menos convencional" mientras se asegura "una posición dentro de la institución" en que está "y consolida su carrera".

La segunda viene a ser como una combinación de la "investigación más o menos convencional" con las charlas radicales de pasillo que la institución permite en tanto que no afecten "la investigación científica y no cuestionen el rol del contenido educativo para reproducir líderes de elite o entrenar trabajadores conformistas".

En opinión de Petras, "la tercera estrategia para el éxito de la izquierda, dentro de la academia, yace en el tiempo y esfuerzo desproporcionado que se dedica al trabajo académico convencional, en comparación con los escasos esfuerzos que se dedican a movimientos populares. En esta estrategia -añade-, el intelectual de izquierda dedica meses y años para preparar documentos y publicaciones para consumo académico, mientras que improvisa conferencias con material anecdótico (?), reciclándose frecuentemente o repitiendo la misma plática del año anterior", acudiendo a "reminiscencias" de su "pasado radical" en que "la nostalgia" substituye al "análisis serio".

Como cuarta estrategia está la del "éxito académico" que se alcanza cuando ya alejado de las luchas, movimientos y compromisos políticos, el "intelectual de izquierda" investiga y dirige becas como académico "desinteresado" y se asegura "sillas altas y bien remuneradas en universidades de prestigio". Es el "tipo específico" del "académico de izquierda" que abunda en Estados Unidos. Y, antes de concluir, traigo a cuenta lo siguiente.

Según Petras, los "intelectuales de izquierda" al obviar "sus críticas (?) a los patrocinadores, fundaciones y personalidades burguesas que financian las grandes agendas de investigación para perpetuar y extender el poder imperial (?), aumentan sus posibilidades de aparecer en diarios de prestigio, conferencias internacionales y posiciones lucrativas dentro de la academia", además de asegurar su "reconocimiento académico y su promoción a puestos honorarios que requieren hacer buenas relaciones con los guardianes de la academia burguesa".

Dejo para próxima oportunidad la caracterización que Petras hace de los "intelectuales en alquiler", de los "intelectuales de casa", de los "intelectuales en angustia perpetua", de "los pesimistas", y de los "intelectuales irreverentes".

Fuente: www.lahora.com.gt - 240507


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