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Memoria en tiempo de elecciones
Por Ruth del Valle Cóbar - Guatemala, 16 de junio de 2019

En la actualidad, la sociedad guatemalteca se está moviendo, querámoslo o no, alrededor del proceso de elecciones generales del 16 de junio. Este ha sido un proceso sui generis en tanto que los cambios que se hicieron en la Ley Electoral y de Partidos Políticos, de una u otra forma, tuvieron consecuencias. Entre ellas, que a pocos días de tener que ir a las urnas, no conozcamos a todos los candidatos y candidatas para los distritos en los que tenemos que votar, que no hayamos tenido campaña en la televisión (abierta o de cable), pero permanentemente vimos entrevistas y propaganda disfrazada de entrevistas.

Puede parecer que pensemos que no hay ninguna relación entre la memoria histórica, nuestra memoria de la historia reciente, y el proceso electoral. Y claro que la hay. Por eso es que no podemos dejar de referirnos a ello.

Por un lado, es clave diferenciar entre elegir y votar. Definitivamente no vamos a elegir gobernantes, porque eso se hace a través de un proceso de conocimiento de quiénes son, sus propuestas en términos generales y específicos para los temas que nos preocupan o afectan, y no porque oímos verborrea en mítines montados, donde regalan gorras, playeras, etcétera. Hay candidatos de los cuales ni siquiera habíamos oído hablar y tampoco los oímos durante la campaña, es decir que no conocemos cuáles serían sus propuestas para gobernar –en caso las tuvieran–.

Porque ese es otro problema, casi ninguno tiene un verdadero plan de gobierno que nos permita inferir qué cambios haría en caso de llegar al poder. Me viene a la memoria el meme en el que le preguntan al candidato: «De llegar al poder, ¿qué cambios haría primero?» Y él responde: «Bueno, primero quisiera cambiar el auto, la casa…». Porque, efectivamente, eso es lo que han sido la mayoría de gobiernos, sobre todo los más recientes, de los cuales ya está dando cuenta el sistema de administración de justicia, en el que la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) mantiene el impulso de las investigaciones iniciadas con la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig), para que los corruptos vayan a parar a la cárcel y se acabe el saqueo al Estado.

Por eso es que debemos tener la mente fresca, la memoria presente. Hay que informarnos sobre quién es quién en esta oferta politiquera y votar para evitar regresar a los años oscuros del pasado. Aunque los candidatos y candidatas no sean realmente de nuestra total aprobación (ni mucho menos), sí es importante que evaluemos.

Tal vez ya nos cansamos de votar por el menos malo, porque no encontramos verdaderas propuestas; pero no por eso debemos dar nuestro voto al azar, ni dejar de ir a votar. Tal vez sentimos que se nos abrió una ventanita de esperanza y luego vemos que el partido por el que nos ilusionamos también tiene una larga lista de oscuros personajes, de esos que ahora se les llama de la «vieja política».

Lamentablemente esta es la democracia que hemos construido, la que hemos permitido hasta la fecha. Es hora de ir a las urnas, pero no debemos quedarnos ahí. Debemos pensar en el futuro y comenzar a construirlo desde hoy. Si no nos gusta el modelo de «democracia» que tenemos, pues tomemos la batuta y cambiémoslo. En 2015 ya vimos que teníamos mucha fuerza, aunque tuvimos ayuda extra para sacar a Pérez Molina y Baldetti… Recuperemos la esperanza, recuperemos la fuerza de nuestra dignidad y construyamos en unidad la nueva Guatemala que soñamos, el país que queremos.

Y si no, después no nos lamentemos por no haber hecho nada…

Fuente: gazeta.gt


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