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Universidad Maya
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 16 de diciembre de 2004

Más allá de los prejuicios y la tendencia a olvidar los temas que tienen que ver con los derechos indígenas, lo cierto es que un proyecto de esta naturaleza debería de ser visto con menos reticencia.

Desde la firma de los Acuerdos de Paz la demanda de una universidad maya está en la agenda nacional. El tema se discute poco por múltiples razones. Una de ellas es que los Acuerdos de Paz son apenas un recuerdo y no se hace mucho para impulsarlos.

Luego están los derechos indígenas. Se habla poco de ellos y de tiempo en tiempo se recuerda en discursos que el tema existe. Pero de la universidad maya se habla menos, aunque en los últimos días se dio un paso en firme en su aprobación.

En ello cuenta el hecho de que muchos integrantes de la academia no se dignan a estudiar las razones por las cuales la demanda de una universidad maya es importante para el país. Lo más grave es que se oponen. Y aducen razones como aquellas que dicen que la cultura es universal y por lo tanto no hace falta ampliar las universidades con una maya.

¿Para qué?, se interrogan. Y concluyen que no hace falta, total, ya tienen un Viceministerio de Educación Bilingüe. Con ello y un par de unidades académicas que se crean cuando hay cooperación internacional, se considera que el tema está cerrado.

Sin embargo, universidades de signo confesional y con dudoso rigor científico, son autorizadas al ritmo de chas, chas. Uno se pregunta, ¿En dónde están las causas para dar tanta larga a la universidad maya? ¿Cuáles son las razones para tanta oposición? ¿Será acaso una forma de exclusión académica?

En 2002 se realizó un congreso de educación maya y en el mismo se acordó la creación de comisiones para abordar los distintos niveles de la educación nacional. Así, los niveles preprimario, primario, básico, diversificado y universitario, han sido trabajados y hay propuestas concretas para los diferentes niveles de la educación nacional.

Es indispensable modificar los contenidos de la educación para incorporar la visión indígena en ésta.

Mas allá de los prejuicios y la tendencia a olvidar los temas que tienen que ver con los derechos indígenas, lo cierto es que un proyecto de esta naturaleza debería de ser visto con menos reticencia. Es un proyecto inscrito en una visión de la educación que pretende ser global, no excluyente y apegada al carácter multiétnico de Guatemala.

Los promotores de la universidad maya, dicen que tienen un trabajo de elaboración curricular, que cuentan con un banco de datos de académicos y ofrecimientos de recursos de varios países.

¿Por qué no arranca? ¿Por qué la universidad maya tiene reparos y discursos que dicen que no es necesaria, que eso sería fomentar la división del país, que la academia es única, que los conocimientos son universales y que, en última instancia, son los indios los que se segregan? ¿Por qué tanta ceguera?

Si la Universidad de San Carlos tuviera un modelo académico por lo menos intercultural o si el Estado asumiera sus compromisos en la educación, no habría necesidad de una universidad maya.

A título de ejemplo, si en las carreras de Derecho existiera un curso completo de derecho consuetudinario no habría necesidad de un pénsum con esta materia en la universidad maya.

De todas formas, la idea de una universidad maya debe, está obligada, a presentar un proyecto académicamente completo, universal, para cerrar las puertas a los dimes y diretes que se oponen a un proyecto de esa naturaleza.

Debe además, actuar con total transparencia en el manejo de los recursos de la cooperación y otras presiones políticas; pero eso sí, con los contenidos propios de una cultura milenaria y sus claros aportes en diversas ramas del conocimiento.

Fuente: www.prensalibre.com


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